La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, defensora del ultraconservadurismo, ha asegurado una victoria aplastante para su Partido Liberal Democrático (PLD) en las elecciones legislativas anticipadas celebradas el domingo 8 de febrero de 2026. Este triunfo, que podría ser el mejor resultado del PLD desde 1996, no solo consolida su poder, sino que también facilita una agenda legislativa de línea dura, con implicaciones directas en la economía y la seguridad nacional.
Este resultado, que otorga a la líder —la primera mujer en gobernar Japón— una fuerte legitimidad, ha generado una mezcla de entusiasmo entre sus seguidores y nerviosismo en los mercados financieros. La clave de esta victoria radica en la capacidad del PLD de capturar una mayoría cualificada que podría permitir, por primera vez en la historia reciente, una reforma constitucional.
El contexto de una victoria histórica y las cifras del poder
El Partido Liberal Democrático (PLD) recupera la mayoría en la Cámara Baja, superando el umbral de los 233 escaños necesarios. Las proyecciones basadas en encuestas de boca de urna, como las de la cadena pública NHK, auguraron un éxito masivo.
Según estas estimaciones, los resultados del PLD en solitario se situarían:
- Proyección NHK: Entre 274 y 328 escaños (frente a los 198 que tenían anteriormente).
- Proyección Jiji: La coalición gobernante podría ganar 300 escaños.
- Proyección Kyodo: El PLD ganaría “al menos” 233 escaños, y 261 junto con su socio Ishin.
Si se confirman los resultados más altos, el PLD obtendría su mejor desempeño desde 2017, cuando la formación estuvo dirigida por Shinzo Abe, mentor de Takaichi. Esta victoria se produjo tras una inusual convocatoria anticipada en invierno, la tercera elección de posguerra en febrero, que se desarrolló en medio de nevadas récord en regiones como Tokio y la prefectura de Niigata. Los residentes, como el profesor Kazushige Cho, de 54 años, desafiaron las temperaturas bajo cero y la nieve profunda para votar por el PLD, sintiéndose atraídos por la imagen de Takaichi como una persona “franca y trabajadora” que crea un “sentido de dirección”.
Mercados, impuestos y la agenda ultraconservadora
Sanae Takaichi, una admiradora declarada de Margaret Thatcher y partidaria de la línea dura en la cuestión de inmigración, ha centrado su agenda en la seguridad y la fiscalidad. Sus promesas han generado una fuerte reacción económica.
La primera ministra se comprometió a aplicar una “política fiscal responsable y proactiva” y a “construir una economía fuerte y resiliente”. Sin embargo, sus primeros anuncios asustaron a los mercados e incluso dispararon los rendimientos de los bonos del Estado japonés.
El plan más polémico de su campaña fue la promesa de suspender el impuesto sobre las ventas del 8% en los alimentos. Este recorte, destinado a ayudar a los hogares a hacer frente al aumento de los precios, preocupó seriamente a los inversores, quienes cuestionaron cómo se financiaría este plan en el país con la mayor carga de deuda entre las economías avanzadas. Chris Scicluna, director de investigación de Daiwa Capital Markets Europe en Londres, señaló que los planes de recortar el impuesto sobre el consumo dejan “grandes interrogantes sobre la financiación y cómo va a hacer para que las cuentas cuadren”.
Además de las tensiones fiscales, las inclinaciones nacionalistas de Takaichi y su énfasis en la seguridad se prevé que aceleren el aumento del gasto en defensa, una medida vista como una respuesta directa para contrarrestar a la poderosa vecina China. Takaichi, quien recibió un espaldarazo del expresidente Donald Trump, quien la declaró una líder “sólida” y “sabia” días antes de la elección, tiene ahora la capacidad política de llevar a cabo estos planes.
La oposición fragmentada y el umbral constitucional
El gran perjudicado de esta jornada electoral fue la nueva Alianza Reformista Centrista, una unión formada por el Partido Democrático Constitucional (PDC) y el partido budista Komeito.
Es importante recordar que Komeito fue un antiguo socio de coalición del PLD, pero abandonó esa alianza tras la elección de Takaichi como líder. Entre el PDC y Komeito, lograrían solo entre 37 y 91 escaños, una pérdida significativa si se compara con los 172 que poseían antes del adelanto electoral.
Yoshihiko Noda, uno de los líderes de esta nueva formación y dirigente del Partido Democrático Constitucional (PDC), admitió la gravedad de los resultados: “Los resultados parecen ser muy duros pero tenemos que aceptarlos”.
El foco político ahora se centra en si la coalición gobernante —PLD e Ishin— logrará superar el umbral clave de los 310 escaños. Alcanzar los dos tercios de la cámara es una condición indispensable que permitiría a la coalición aprobar proyectos de ley que hayan sido rechazados por la Cámara Alta, donde el PLD e Ishin están en minoría, y es el paso necesario para reformar la Constitución.
Con una popularidad elevada y una mayoría contundente en la Cámara Baja, la primera ministra Sanae Takaichi tiene el capital político para reescribir las reglas fundamentales de Japón, una tarea que ha eludido a sus predecesores durante décadas. Si su enfoque ultraconservador puede conciliar el gasto en defensa y los recortes fiscales sin desestabilizar los mercados, lo veremos pronto. ¿Hasta dónde está dispuesta a llevar a Japón en su búsqueda de una nación más fuerte y segura?



