En un giro drástico de la política exterior estadounidense, el presidente Donald Trump confirmó un ataque directo contra territorio venezolano. Esta acción marca una escalada sin precedentes en la campaña de Washington contra el gobierno de Nicolás Maduro, enfocada en sus presuntas operaciones de narcotráfico. El conflicto Estados Unidos Venezuela 2025 entra así en una nueva fase de presión militar y económica.
La ofensiva terrestre de Estados Unidos contra el régimen de Maduro
El lunes 29 de diciembre, el presidente Donald Trump informó públicamente que Estados Unidos atacó una instalación dentro de Venezuela, lo que representa una importante escalada en su estrategia contra el gobierno de Nicolás Maduro. El mandatario detalló a la prensa la naturaleza del objetivo: “Hubo una gran explosión en el área del muelle donde cargan los barcos con drogas”, precisó Trump.
Esta acción es particularmente relevante porque es la primera vez que la administración de Donald Trump anuncia un ataque contra un objetivo en tierra, intensificando la presión que ya ejercía:
- Bombardeo de embarcaciones en la región.
- Un bloqueo para interrumpir las exportaciones de petróleo venezolano.
El anuncio del 29 de diciembre confirmó comentarios que Trump había emitido previamente en una entrevista radial, el viernes 26 de diciembre. En aquella ocasión, el presidente estadounidense había asegurado que Estados Unidos había atacado un objetivo el día anterior a Navidad. “Tienen una gran planta, o una gran instalación de donde salen los barcos. Hace dos noches la dejamos fuera de combate. Así que los golpeamos muy duro”, afirmó Trump.
La improductiva vía diplomática y el apoyo regional a la presión militar
La escalada militar se produce a pesar de los recientes intentos de comunicación. Trump reveló que había hablado con Maduro “hace muy poco”, pero descartó la conversación por considerarla improductiva. “No sale nada de eso”, se quejó refiriéndose a sus llamadas telefónicas.
Este movimiento militar en tierra se da después de semanas de advertencias de Trump sobre su disposición a ampliar la campaña militar. A nivel regional, esta presión ha encontrado eco, pues el presidente Milei solicitó a los socios del Mercosur que respalden la presión militar de Estados Unidos a Venezuela, argumentando que “este peligro debe terminar”.
El contrasentido del bloqueo: Chevron y la exportación de crudo venezolano
A pesar de la escalada militar y la intensificación del bloqueo, la dinámica económica entre Estados Unidos y Venezuela presenta fuertes contradicciones, especialmente en el sector energético.
Se ha reportado que al menos dos buques fletados por Chevron han logrado recoger petróleo de Venezuela y han descargado exitosamente sus cargamentos en puertos estadounidenses, a pesar de que la administración Trump impuso un bloqueo marítimo parcial.
Según datos revisados por Bloomberg, Chevron, que opera bajo una licencia estadounidense para perforar y exportar petróleo venezolano, ha completado las siguientes operaciones:
- Se ha finalizado la descarga del buque Searuby.
- Está en proceso la descarga del Canopus Voyager.
Adicionalmente, datos de la firma de inteligencia marítima Kpler indican que un buque llamado Nave Neutrino también descargó crudo venezolano en la costa estadounidense del Golfo de México en los últimos días. Sin embargo, no está claro si esta embarcación fue fletada por Chevron.
La petrolera estadounidense continúa su actividad comercial, ya que otros tres buques de Chevron navegan actualmente hacia Estados Unidos y se espera que descarguen sus productos en los próximos días, según los datos disponibles. La petrolera no ofreció comentarios de inmediato al respecto.
El ataque en tierra de Estados Unidos contra una instalación venezolana subraya la decisión de Donald Trump de intensificar la campaña de presión. No obstante, mientras la ofensiva militar se endurece públicamente, las licencias otorgadas a Chevron demuestran la complejidad del entramado económico, revelando que el flujo de crudo venezolano hacia puertos estadounidenses no se ha detenido. Esta dualidad plantea una pregunta fundamental: ¿Es sostenible una estrategia de máxima presión militar si las vías económicas siguen abiertas para intereses estratégicos estadounidenses, contradiciendo el espíritu mismo del bloqueo marítimo?




