Una escalada geopolítica sin precedentes sacude el Ártico. Ante las renovadas y contundentes pretensiones anexionistas del presidente estadounidense, Donald Trump, varios países europeos han desplegado una misión militar de reconocimiento en Groenlandia. Este movimiento coordina a aliados de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) en una clara señal política, rompiendo con 20 años de tradición diplomática.
Despliegue europeo en el Ártico: una señal política contundente
El miércoles 14 de enero de 2026, Francia, Suecia, Alemania y Noruega anunciaron el despliegue de personal militar en Groenlandia. Esta misión de reconocimiento se enmarca en el ejercicio danés denominado “Arctic Endurance” u “Operación de Resistencia Ártica”, y se interpreta como un claro mensaje a Washington.
El presidente francés, Emmanuel Macron, precisó en la red social X que las primeras unidades militares francesas ya estaban en camino, advirtiendo contra las pretensiones de anexión de Donald Trump.
- Contribución francesa: Francia enviará más “medios terrestres, aéreos y marítimos” en los “próximos días”, sumándose a la quincena de militares que llegaron el miércoles para participar en la misión.
- Justificación de París: En un discurso ante las Fuerzas Armadas en Istres, el presidente Macron declaró: “Francia y los europeos deben seguir estando presentes allí donde sus intereses estén amenazados, sin escalada, pero inflexibles en el respeto de la soberanía territorial”.
Suecia, Noruega y Reino Unido también contribuyen al contingente. El primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, informó del envío de oficiales militares a Nuuk el miércoles, y se desplegaron dos oficiales militares noruegos y uno británico.
La postura de Alemania: centrarse en Rusia y China
El Ministerio de Defensa alemán explicó que la misión europea llega a Groenlandia “con vistas a posibles contribuciones militares destinadas a apoyar a Dinamarca en la garantía de la seguridad en la región, por ejemplo, en el ámbito de las capacidades de vigilancia marítima”.
La “exploración de Groenlandia” tendrá lugar de jueves a sábado, con un “equipo de reconocimiento” compuesto por 13 miembros de las fuerzas armadas alemanas, quienes llegarán en un avión de transporte A400M a Nuuk.
El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, argumentó el paso con cautela, apuntando específicamente a Moscú y Pekín, y enfatizando la cooperación transatlántica.
“Rusia y China utilizan cada vez más el Ártico con fines militares, poniendo así en peligro la libertad de transporte, comunicación y comercio. La OTAN no lo permitirá y seguirá defendiendo el orden internacional basado en normas”, afirmó Pistorius, añadiendo que es crucial mantener una estrecha coordinación dentro de la OTAN, especialmente con los socios estadounidenses.
El “desacuerdo fundamental” tras las pretensiones de Trump
El despliegue militar se produce un día después de una reunión entre funcionarios estadounidenses, daneses y groenlandeses en Washington, que concluyó con un “desacuerdo fundamental” sobre el territorio ártico.
Donald Trump, por su parte, reiteró su posición en su red Truth Social, afirmando que Estados Unidos “necesita Groenlandia” por razones de seguridad nacional. El mandatario republicano argumenta que, de no controlar la isla semiautónoma administrada por Dinamarca, esta podría ser ocupada por Rusia o China.
Aunque la Casa Blanca ha analizado la posibilidad de comprarla y no ha descartado una intervención militar, Trump matizó a periodistas en la Casa Blanca que creía que se encontraría una solución con Dinamarca, a pesar de sus deseos de anexión, los cuales calificó de “inaceptable” cualquier desenlace distinto.
Dinamarca y Groenlandia trazan sus “líneas rojas”
Tanto Copenhague como Nuuk cuestionaron la justificación de Trump para obtener el control de la isla.
- Ministro danés de Exteriores: Lars Lokke Rasmussen, tras la reunión con el vicepresidente de EE. UU., JD Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio, admitió que había un “desacuerdo fundamental”. El diplomático danés criticó la puja de Trump, señalando: “Esto es 2026, comercias con las personas pero no comercias a las personas”. Rasmussen también manifestó que no existía una “amenaza inmediata” de China o Rusia que Dinamarca o Groenlandia no pudieran manejar, aunque dijo entender las preocupaciones de seguridad planteadas por Washington.
- Primer ministro de Groenlandia: Jens-Frederik Nielson anunció que el territorio estaba en medio de una crisis geopolítica. En caso de verse obligado a elegir, escogería a Dinamarca sobre EE. UU. Recalcó que Groenlandia no quiere pertenecer ni ser parte de Estados Unidos, ni ser gobernada por este.
Olivier Poivre d’Arvor, enviado especial de Francia, interpretó el envío militar de los aliados de la OTAN a Nuuk, la capital, como una fuerte señal política: “Este es un primer ejercicio… le demostraremos a EE. UU. que la OTAN está presente”.
Reacciones internacionales y advertencias
El movimiento de fuerzas europeas, aunque cargado de simbolismo (consiste solo en unas cuantas decenas de efectivos militares), ha generado advertencias y preocupaciones.
- Polonia: El primer ministro, Donald Tusk, cuyo país no participará del despliegue, advirtió que cualquier intento de anexión o intervención militar de un miembro de la OTAN sobre el territorio de otro miembro de la OTAN “sería un desastre político”, y “el fin del mundo como lo conocemos”.
- Reino Unido: Downing Street declaró que comparte la preocupación de Donald Trump sobre “la seguridad del norte extremo”, y añadió que el despliegue supone “un refuerzo con ejercicios más intensos, para disuadir la agresión rusa y la actividad china”.
- Rusia: La embajada rusa en Bélgica manifestó una “seria preocupación” sobre los eventos en el Ártico, acusando a la OTAN de incrementar su presencia militar bajo el “falso pretexto de una creciente amenaza de Moscú y Pekín”.
La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, defendió que la protección de Groenlandia es de común interés para toda la alianza de la OTAN.
El valor geopolítico y económico de Groenlandia
El pulso entre Washington y Copenhague se explica por el valor estratégico y los recursos naturales del territorio, especialmente relevantes en la agenda de Donald Trump.
Estrategia militar y rutas de misiles
Estados Unidos considera que necesita controlar la isla debido a su ubicación crucial en una de las rutas que previsiblemente recorrerían los misiles intercontinentales en un hipotético conflicto con Rusia.
- Base Pituffik: Estados Unidos ya mantiene una presencia militar permanente en la isla a través de la base de Pituffik, activa desde la Segunda Guerra Mundial, que actualmente alberga unos 150 efectivos.
- Escudo antimisiles: El control de este enclave sería clave para el despliegue del escudo antimisiles con el que Trump aspira a proteger el territorio estadounidense y que desea tener operativo para el año 2028.
Recursos naturales y rutas marítimas
El calentamiento global multiplica el atractivo de la explotación de recursos y de las nuevas rutas marítimas. Desde 1980, la extensión de hielo ártico se ha reducido un 13% en invierno y un 40% en verano, según datos del Sea Ice Index.
Groenlandia es rica en minerales altamente demandados para usos tecnológicos, cuya extracción se facilita por el deshielo:
- Litio, níquel, cobalto y cobre (utilizados, entre otros, en la fabricación de baterías eléctricas).
- Reservas de tierras raras (útiles para la producción de imanes permanentes), un mercado actualmente controlado en un 90% por China.
El ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, explicó que la intención de la OTAN era mantener una presencia militar “en rotación”, con miras a una presencia más permanente en la isla, con aliados extranjeros participando en ejercicios de entrenamiento.

