La reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo busca reducir costos operativos (al INE, Oples y partidos), mantener la autonomía del Instituto Nacional Electoral (INE) y modificar la elección de plurinominales. No obstante, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, advirtió el 16 de enero de 2026 que la iniciativa corre el riesgo de no presentarse si el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) no dan su consenso antes de llegar al Congreso.
La posición de Morena en San Lázaro: El consenso como llave
Ricardo Monreal Ávila, coordinador de la bancada guinda en San Lázaro, admitió que, si no se generan los acuerdos necesarios con el PT y el PVEM, aliados en la coalición legislativa de mayoría, la reforma electoral podría no avanzar, e incluso no presentarse.
“Sí existe ese riesgo. Si no se logra el acuerdo, ¿qué caso tendría que se presentara? Es decir, sí hay esa posibilidad en el Congreso”, señaló Monreal.
El legislador reconoció que la enmienda presidencial no podría avanzar sin el apoyo de estos partidos. Por ello, la propuesta de Claudia Sheinbaum será compartida primero con las dirigencias nacionales del PT y el Verde, antes de llevarla a sus bancadas en la Cámara.
Monreal subrayó de forma tajante: “No se debe presentar documento alguno si no se tiene consenso con el PT y el Verde; esa es mi opinión personal”. Afirmó que la presidenta Sheinbaum fue sensible y planteó que “toda reforma que se quiera transitar debe comentarse con los otros partidos”.
También manifestó su respeto por las críticas de sus aliados, como las de su homólogo petista, Reginaldo Sandoval, quien días antes cuestionó la necesidad de la enmienda. Monreal consideró que estas posturas no son intentos de “chantajes” o de “vender caro” su voto. “Para mí son posiciones respetables las de nuestros aliados. Ellos no son incondicionales”, concluyó.
Los pilares de la propuesta de Claudia Sheinbaum
Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ratificó que la reforma electoral tiene como meta garantizar la representación de las minorías, mantener la autonomía del INE y reducir los gastos en los comicios.
La propuesta, que estará lista a principios de febrero de 2026, busca fortalecer el régimen de democracia participativa y evitar la desaparición de “cosas que han funcionado en México”.
La clave: Reducción de gastos y autonomía institucional
Un punto central es la reducción de los gastos en general: a los partidos, al INE y a los Organismos Públicos Locales Electorales (Oples). La mandataria afirmó que las elecciones en México son “de las más caras del mundo” y que esos recursos, si se reducen, deberían utilizarse en otras cosas, aunque sin afectar la operación de las instituciones autónomas.
Sobre el sueldo de los consejeros electorales, Sheinbaum indicó que son “muchísimos recursos” y que aún no ha determinado si ganan menos o más que la Presidencia.
Democracia participativa y elección de representantes
Sheinbaum también detalló el plan para reformar la elección de candidaturas plurinominales. Manifestó que estas deben elegirse de manera diferente, para que la población sea quien decida, y no “las cúpulas” partidistas.
Otros elementos anunciados para la enmienda incluyen:
- Consultas públicas: Fortalecer las consultas, incluso realizarlas cada año.
- Mexicanos en el exterior: Que los mexicanos fuera del país elijan a sus representantes, sin la intervención directa de los partidos.
- Regidores: Regulación del número de regidores.
La presidenta rechazó las acusaciones de autoritarismo y aseguró que la propuesta “va a gustar a todos”, al no dar argumentos para señalarla como autoritaria.
El rechazo frontal de la oposición y el calendario legislativo
Mientras el oficialismo busca consensos internos, la oposición ha manifestado un rechazo inmediato a la posibilidad de la reforma.
El diputado priísta Erubiel Alonso manifestó su rechazo a que se apruebe la enmienda en los términos que busca Morena. A su juicio, los guindas “están construyendo una dictadura”. Argumentó que la potencial reducción o desaparición de los legisladores plurinominales implica “menos voces que señalen lo que está pasando en el país, menos participación ciudadana”, lo que llevará a un “control absoluto”.
Por su parte, Daniel Chimal García (PAN) exigió conocer el boceto de la propuesta para poder iniciar un análisis. El legislador panista calificó la iniciativa como innecesaria, alertando que es “la primera vez en la historia reciente que una reforma comicial se promueve desde el gobierno, no desde la oposición. Esto es una estrategia de poder, no responde a una necesidad ciudadana”.
Críticas directas a figuras de la oposición
La presidenta Sheinbaum Pardo descalificó las propuestas de reforma provenientes de figuras como Claudio X. González y Lorenzo Córdova, este último expresidente del INE. Consideró la primera propuesta como “bastante mala” y la segunda como “no tan buena”.
Aunque aún continúa leyendo la propuesta del INE, la mandataria mencionó un detalle interesante: la sugerencia hecha a Pablo Gómez, presidente de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, de mover la elección de jueces para 2028, en lugar de 2027. Sheinbaum indicó que este argumento debe ser considerado.
Preocupación por los tiempos legislativos
Ricardo Monreal, a su vez, manifestó preocupación por los plazos. Aunque se tenía previsto iniciar la discusión en la primera semana de febrero, podría postergarse hasta la segunda.
El calendario tentativo de aprobación que manejan es el siguiente: iniciar la discusión en febrero, la aprobación hacia marzo, y la reforma legal en abril, una vez que sea aprobada por los congresos de los estados. Monreal dijo preferir esta dilación “a que la premura nos haga cometer errores”.
El diálogo sobre la reforma electoral se está canalizando a través de la Secretaría de Gobernación y la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral. La presidenta Sheinbaum acotó que no tiene planes de reunirse con la oposición. Ella insiste en que, a pesar de las afirmaciones de la oposición y de la “derecha internacional”, en México existe “democracia electoral y participativa, libertades absolutas” y respeto a los derechos humanos.
La gran pregunta es si la necesidad presidencial de reformar el sistema electoral, impulsada por la búsqueda de reducción de costos y mayor participación ciudadana, podrá superar el obstáculo político de construir una mayoría absoluta en el Congreso que, según el propio coordinador de Morena, es indispensable incluso para que el texto vea la luz.

