El Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor de la Profeco publicó en enero de 2026 un Estudio de Calidad de Yogur. Este análisis, que evaluó 18 productos, reveló que ciertas marcas incumplen la Norma Oficial Mexicana, fallando en el contenido de bacterias lácticas, el tipo de grasa o la denominación legal que les permite llamarse yogur.
El estudio de calidad: ¿Qué buscó Profeco?
El análisis de la Profeco, realizado por el Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor, se enfocó en 18 productos, incluyendo yogures naturales y con fresa. Las pruebas se realizaron para verificar el cumplimiento de diversas normas oficiales y, específicamente, la NOM-181-SCFI/SAGARPA-2018.
El estudio revisó puntos esenciales para determinar la calidad y la veracidad comercial del producto, incluyendo:
- Contenido nutrimental.
- Microorganismos benéficos.
- Tipo de grasa utilizada.
- Nivel de acidez.
- Veracidad de la información comercial.
Aunque los productos analizados cumplieron con el contenido neto y la acidez mínima, la Profeco encontró fallas relevantes que impactan directamente al consumidor, quien asocia el yogur con beneficios como salud digestiva, calcio y probióticos.
La definición legal del yogur: requisitos de la NOM-181
La Norma Oficial Mexicana, citada por la Profeco, es clara al establecer las condiciones necesarias para que un producto pueda venderse legalmente como yogur. Si un producto no cumple con estos puntos, no debería comercializarse bajo esta denominación:
- Bacterias Lácticas: Debe contener bacterias lácticas vivas específicas: Streptococcus thermophilus y Lactobacillus delbrueckii bulgaricus.
- Concentración Mínima: Debe alcanzar al menos 10 millones de UFC (Unidades Formadoras de Colonias) por gramo.
- Tipo de Grasa: Es obligatorio usar grasa butírica (proveniente de la leche), no grasa vegetal.
- Acidez: Debe mantener una acidez mínima de 0.5%.
Marcas señaladas: los tres productos que no cumplen la norma
Profeco identificó fallas específicas en tres productos que, pese a ostentarse como yogur, no cumplen con la norma oficial y son señalados por el estudio publicado en la Revista del Consumidor en enero de 2026.
Ausencia de bacterias lácticas
La Profeco identificó un producto que no cumplió con el contenido mínimo de microorganismos benéficos, lo que anula los beneficios probióticos que el consumidor espera obtener.
- Flor de Alfalfa (yoghurt con fresa): Este producto no alcanza el mínimo de bacterias lácticas vivas que exige la NOM-181.
Uso de grasa vegetal
Un requisito clave de la NOM-181 es que la grasa contenida en el yogur sea exclusivamente butírica (láctea). El uso de grasa vegetal es un incumplimiento directo a la denominación legal.
- Vaca Blanca (yogurt con fruta de fresa): Se ostenta como yogur, pero contiene grasa vegetal, lo que incumple la norma y lleva a la Profeco a etiquetarlo como “No es yogur”.
Denominación no reconocida
La veracidad de la información comercial es tan importante como el contenido nutrimental. Un producto fue señalado por utilizar una categoría que la norma no reconoce.
- Yoplait sabor natural: La categoría “yoghurt sabor natural” usada en este producto no está reconocida ni definida por la NOM-181.
Edulcorantes: una advertencia para niñas y niños
Además de los incumplimientos en la composición legal del yogur, el estudio reveló una preocupación adicional en tres productos que incluyeron edulcorantes no calóricos.
La Profeco alerta que la sucralosa y el acesulfame K no son recomendables para el consumo en niñas y niños, por lo que los padres deben revisar los sellos y advertencias en el etiquetado.
¿Por qué es clave leer la etiqueta?
La relevancia de estos hallazgos reside en que el consumidor cree estar comprando un alimento fermentado asociado a salud y probióticos. Cuando se adquiere un producto que no cumple la norma, en realidad se está comprando algo que no aporta las bacterias benéficas esperadas, usa grasa vegetal en lugar de láctea o tiene un perfil nutrimental distinto.
En términos prácticos, el producto no ofrece lo que su nombre sugiere. Por ello, la Profeco recomienda a los consumidores:
- Revisar la denominación exacta del producto.
- Verificar la lista de ingredientes para identificar el tipo de grasa.
- Considerar que los beneficios de los probióticos dependen de un consumo regular.
- Evitar los productos con sucralosa y acesulfame K si son para niñas o niños.
La vigilancia de la Profeco es solo el primer paso para proteger la mesa familiar. Depende de cada consumidor verificar la letra pequeña en el envase para asegurarse de que el producto lácteo que busca realmente entregue la calidad y los beneficios de salud digestiva que se esperan de un auténtico yogur.

