Al menos 43 personas han muerto y 112 resultaron heridas tras el choque de dos trenes de alta velocidad cerca de Adamuz, Córdoba, en el sur de España. Este siniestro ferroviario, ocurrido el 19 de enero de 2026, es la peor catástrofe del sector en España durante la última década, y generó interrogantes serios sobre los protocolos de seguridad en la red de alta velocidad más extensa de Europa.
El desastre: cronología y balance de víctimas
El accidente se produjo a las 19:45 (18:45 GMT) del domingo. Los últimos tres vagones de un tren de la compañía Iryo, que cubría la ruta de Málaga a Madrid, descarrilaron, impactando contra un tren del servicio Alvia de Renfe que circulaba por la vía contigua en sentido inverso (Madrid-Huelva).
La magnitud del impacto fue descrita como “terrible” por el ministro de Transportes, Óscar Puente. El choque provocó que los dos primeros vagones del tren estatal Renfe también descarrilaran, cayendo por un terraplén de unos cuatro metros de profundidad. Esta caída dificultó considerablemente las tareas de rescate posteriores.
Balance confirmado de fallecidos y heridos:
Las autoridades españolas han informado de 39 fallecidos, una cifra que podría aumentar debido a la dificultad para acceder a los vagones. Entre las víctimas mortales se encuentra el conductor del tren Alvia, un joven de 28 años que salió despedido por el cristal tras el impacto.
- Fallecidos: 43 personas.
- Heridos atendidos: 112 personas trasladadas a hospitales.
- Hospitalizados: 44 personas continúan ingresadas, de las cuales 12 se encuentran en cuidados intensivos, según la Agencia de Emergencias de Andalucía.
- Niños afectados: Cinco menores de edad fueron hospitalizados, uno de ellos en estado muy grave.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, decretó tres días de luto oficial. Asimismo, el presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla, mencionó que algunos de los cuerpos son “difícilmente reconocibles”, lo que requerirá pruebas de ADN para su identificación.
Despliegue de emergencia en Adamuz
La pequeña localidad cordobesa de Adamuz se volcó en las labores de auxilio. Los primeros en recibir el aviso del 112 y en acudir al lugar fueron la Policía Local, Protección Civil y el alcalde de Adamuz, Rafael Moreno.
Los equipos de rescate operaron bajo condiciones extremas. Francisco Carmona, jefe de bomberos de Córdoba, explicó a RTVE la crudeza de la escena: “Hemos tenido que sacar a un muerto para poder llegar a alguien con vida. Es un trabajo duro y delicado”. En el operativo participaron más de 220 guardias civiles (de unidades de Seguridad Ciudadana, Tráfico, Reserva y el Servicio Aéreo) y 40 militares de la Unidad Militar de Emergencias.
La conexión ferroviaria de alta velocidad entre Andalucía y Madrid quedó suspendida indefinidamente; el ministro de Transportes proyectó que las incidencias en el tráfico podrían prolongarse por semanas.
El enigma técnico: causas y la extrañeza del siniestro
La tragedia ha generado gran desconcierto, ya que ocurrió en un tramo de vía recta y con trenes que, en teoría, estaban en condiciones óptimas. La investigación corre a cargo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).
El ministro Óscar Puente calificó el incidente como “tremendamente extraño”, dada la modernidad de la infraestructura:
- Infraestructura renovada: La vía había sido renovada completamente con una inversión de 700 millones de euros. Los trabajos en ese tramo concluyeron apenas en mayo anterior.
- Material nuevo: El tren Iryo, cuyo principal accionista es la compañía pública italiana Trenitalia, tenía una antigüedad menor a cuatro años, fabricado en 2022 y revisado por última vez el 15 de enero.
- Velocidad adecuada: Los trenes viajaban a 200 km/h, por debajo del máximo permitido de 250 km/h.
Álvaro Fernández Heredia, presidente de Renfe, descartó el fallo humano, explicando que el sistema de seguridad ferroviaria corrige automáticamente las decisiones erróneas. Heredia apuntó a “alguna cuestión del material móvil de Iryo o de la infraestructura”. También señaló que el sistema de seguridad, aunque diseñado para ordenar el frenado de emergencia ante un obstáculo en la vía, no pudo actuar debido a que solo transcurrieron 20 segundos entre el paso de un tren y el cruce con el otro.
Expertos como César Franco, presidente del Consejo General de Ingenieros Industriales, sugieren que las pesquisas se centrarán en las ruedas de los dos últimos vagones del tren Iryo que descarriló primero. Franco explicó a RTVE que un defecto en la geometría de la rueda a 200 km/h puede dejar un margen de maniobra mínimo, afectando más la parte trasera del convoy.
Testimonios: vivir una “película de terror”
Los sobrevivientes y heridos describieron la experiencia con horror. La sensación general fue de temblor violento seguido de un golpe devastador.
Salvador Jiménez, periodista de RTVE que viajaba en el tren, relató que “Hubo un momento en el que parecía un terremoto”. Lucas Meriako describió la escena al noticiero La Sexta Noticias como una “película de terror,” contando que sintieron golpes en la vía antes de que el tren empezara a vibrar con más fuerza.
Algunos pasajeros que resultaron ilesos se enfrentaron directamente a la catástrofe humana. Ana, una pasajera que viajaba con su perro, señaló a los medios: “Algunas personas estaban bien y otras muy mal. Y las teníamos delante, estábamos viendo cómo morían pero no podíamos hacer nada”. Una interventora relató que el impacto la expulsó de la cabina de atrás a la sala de viajeros, perdiendo brevemente el conocimiento.
El contexto de la respuesta mexicana y otros movimientos diplomáticos
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México expresó sus condolencias al pueblo y gobierno de España “por la irreparable pérdida de vidas humanas”. En un mensaje difundido en redes sociales, la cancillería, a nombre del gobierno de México, deseó pronta recuperación a las personas heridas.
La SRE confirmó que la embajada en Madrid (@EmbaMexEsp) ha estado atenta al desarrollo de la situación y que, hasta el momento de su reporte, no había connacionales mexicanos afectados. Recordó el número de emergencias para connacionales: +34 660 862 625.
La seguridad en la red de alta velocidad
España posee la red de ferrocarril de alta velocidad más extensa de Europa y la segunda del mundo, solo superada por China. Cuenta con casi 4.000 kilómetros de vías en operación.
Aunque el tren sigue siendo uno de los medios de transporte más seguros, la red ha experimentado un aumento de incidencias tras la liberalización de 2021, que permitió la entrada de Iryo y Ouigo (filial de la estatal francesa SCNF) al mercado, rompiendo el monopolio de Renfe. Esta competencia provocó una caída de precios superior al 35% y un incremento del 77% en el número de pasajeros, alcanzando los 40 millones en 2024.
Pese a los fallos eléctricos y errores de señalización que han generado interrupciones en el servicio, las autoridades insisten en la fiabilidad del sistema. “Viajar en tren es seguro. La alta velocidad es segura,” afirmó el presidente andaluz Juanma Moreno Bonilla. El siniestro más grave de las últimas décadas en España fue en 2013, en Angrois, donde un tren Alvia descarriló por exceso de velocidad, matando a 80 personas. Este nuevo accidente, sin embargo, plantea preguntas sin respuesta inmediata sobre si el incremento de tráfico y la complejidad del material rodante han comprometido, de alguna forma, la infraestructura que costó miles de millones.
Cuando la investigación de la CIAF revele si la causa fue un fallo en el material Iryo, en la reciente renovación de la vía o un factor externo, se determinará la respuesta real al enigma de Adamuz. ¿Bastará con revisar las ruedas de un vagón para recuperar la confianza en la red que conecta a toda España?

