Durante 2025, el primer año del gobierno de Claudia Sheinbaum, México exportó 10 mil millones de pesos en productos petrolíferos a Cuba, superando cuatro veces el monto total enviado durante todo el sexenio de Enrique Peña Nieto. Este repunte, confirmado por la serie histórica del Banco de México, coincide con el colapso del suministro de crudo venezolano a la isla tras una intervención armada de Estados Unidos.
Análisis de datos: Exportaciones de 2025 frente al sexenio anterior
La serie histórica de Exportaciones petroleras por países del Banco de México (Banxico) muestra un incremento abrupto y significativo de los envíos energéticos mexicanos a Cuba durante 2025.
Datos comparativos de exportaciones a Cuba (productos petroleros):
| Periodo | Valor en USD | Valor estimado en MXN | Comparación |
| Enero a Diciembre de 2025 (Gobierno Sheinbaum) | $557.9 millones | 9.8 a 10 mil millones de pesos | 4 veces más que el sexenio anterior. |
| Sexenio completo (2013-2018) (Gobierno Peña Nieto) | $141.8 millones | 2.3 a 2.5 mil millones de pesos | Monto acumulado en seis años. |
El total exportado en 2025 es cerca de una cuarta parte de lo enviado en el sexenio priista. La diferencia es aún más notable al analizar los promedios anuales. Entre 2013 y 2018, México exportó un promedio anual de $23.6 millones de dólares (unos 400 millones de pesos). En contraste, solo en 2025, las exportaciones superaron los 9 mil millones de pesos, un nivel más de 20 veces superior al promedio observado en el sexenio anterior.
Este aumento ocurre en el mismo año en que Estados Unidos desplegó buques de guerra cerca de Venezuela y el Financial Times reportó el 6 de enero de 2026 que México había desplazado a Venezuela como principal proveedor de crudo a la isla, luego de la intervención que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro.
La postura del gobierno de Sheinbaum y la ayuda humanitaria
Cuestionada sobre el aumento de envíos, la presidenta Claudia Sheinbaum negó en su conferencia de prensa del 7 de enero de 2026 que su administración hubiese exportado más crudo que sus predecesores históricamente.
Ella defendió los envíos bajo dos argumentos principales:
- Contratos: Parte de los envíos se realiza mediante contratos comerciales.
- Ayuda Humanitaria: Otra parte del suministro energético es considerada ayuda humanitaria.
La presidenta Sheinbaum se comprometió en su conferencia del 14 de enero de 2026 a hacer pública la información precisa sobre dichos envíos esta misma semana, aunque Banxico solo proporciona una cifra global que no desagrega entre ventas y donaciones.
Tipos de petrolíferos y la falta de claridad
Los productos petroleros que México envía a Cuba incluyen: gas natural, petróleo crudo y derivados del petróleo. Dentro de los derivados se encuentran: gasolina para vehículos, diésel, turbosina, combustóleo, gas LP, aceites puros de petróleo y otros derivados.
El problema de la opacidad: La estadística del Banco de México es la única fuente pública con registro histórico, pero no permite diferenciar entre ventas comerciales y donaciones. Si bien Petróleos Mexicanos (Pemex) opera mecanismos formales de donación como el Programa de Apoyo a la Comunidad y al Medio Ambiente (PACMA), no existe claridad pública sobre qué instrumentos se usaron para estos envíos a Cuba y qué parte corresponde a mercado y qué a ayuda.
La reacción de Estados Unidos y la soberanía mexicana
Las exportaciones a la isla abrieron un nuevo frente de discusión en la relación bilateral México-Estados Unidos.
El 12 de enero de 2026, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, declaró a CBS News que, hasta ese momento, el gobierno de Donald Trump no había solicitado a México detener el suministro, a pesar de las restricciones impuestas sobre Cuba. Por su parte, el expresidente Trump ya había advertido la semana anterior que “Cuba se está hundiendo definitivamente, no tiene recursos”, tras la suspensión de envíos venezolanos.
La presidenta Sheinbaum defiende la soberanía de su país ante cualquier posible presión, afirmando que el apoyo energético a Cuba no afecta la relación bilateral. “México es un país soberano y México toma sus decisiones”, puntualizó el 14 de enero de 2026.
El legado indeleble: Qué rastros dejará nuestra civilización
Más allá de los balances geopolíticos inmediatos, surge la pregunta sobre la perdurabilidad de nuestra existencia. Si un ser en el futuro remoto explorara la Tierra, ¿qué rastros encontraría de nuestra civilización?
El astrofísico Adam Frank, de la Universidad de Rochester, señala que el problema con los fósiles es que la mayoría de las cosas no se fosilizan. Solo una pequeña fracción de la vida terrestre se ha convertido en fósil. Paul Davis, curador de geología en el Museo de Lyme Regis, añade que las probabilidades de que los humanos se conviertan en fósiles son escasas, aunque contar con huesos y dientes nos da una ligera ventaja. Para potenciar la fosilización, sugiere ser enterrado en el mar, en una cuenca con sedimentos finos y aguas pobres en oxígeno.
La paradoja de los tecnofósiles y la edad del pollo
Los paleontólogos Jan Zalasiewicz y Sarah Gabbott, de la Universidad de Leicester, argumentan que la huella humana ya es indeleble. En su libro Discarded (Desechados, 2025), proponen que nuestro legado definitivo serán los “tecnofósiles”.
A pesar de que los Homo sapiens hemos existido apenas 300,000 años de los 4,540 millones de años del planeta, el impacto es similar al del gran meteorito que aniquiló a los dinosaurios: “En este caso, nosotros somos el meteorito”, comenta Zalasiewicz.
El rastro biológico modificado: El ser humano ha alterado el camino de la evolución biológica al causar extinciones y transportar especies, lo cual modificará el registro fósil futuro. Gabbott ilustra esta idea con la “edad del pollo”. Actualmente, solo el 4% de los mamíferos son salvajes; el 96% restante somos nosotros o los animales que criamos. Se matan 75,000 millones de pollos cada año, y estas aves representan dos terceras partes de la biomasa de aves en la Tierra. Los científicos del futuro podrían encontrar estratos dominados por aves muy similares, preguntándose por qué morían en masa.
Lo que perdurará: De la ceniza carbonácea al plástico
Nuestra habilidad para generar calor y energía ha dejado huellas químicas y físicas permanentes:
- Residuos Nucleares: Residuos mortales que se entierran a gran profundidad, de los pocos materiales cuya durabilidad ha sido considerada a largo plazo, aunque su solución se pospone.
- Partículas Carbonáceas Esféricas: El rastro más claro de la quema de carbón, petróleo y gas. Zalasiewicz describe estas partículas como trozos muy pequeños de carbono sin quemar, muy robustos e indigeribles. Se quedarán en los estratos como una capa única, detectable bajo microscopio de forma similar a como hoy se hallan esporas de polen fósiles.
- Tecnofósiles estructurales: Ciudades que se hunden, como Venecia o Shanghái, se cubrirán de arena y barro. Aunque los edificios en ruinas se degradarán, las estructuras subterráneas—aparcamientos y sistemas de alcantarillado—podrían conservarse mejor al convertirse en estratos.
Sarah Gabbott señala que los futuros exploradores deducirán que fuimos tecnológicamente avanzados debido a la creación artificial y sintética de nuevos materiales. De los 5,200 minerales naturales que hay en el planeta, los humanos han producido artificialmente 300,000 nuevos minerales.
Respecto a la durabilidad de estos rastros, Gabbott asegura que el papel, análogo a las hojas fósiles de hace cientos de millones de años, podría durar ese mismo tiempo en el entorno adecuado. En cuanto a las huellas más permanentes, su apuesta es que perdurarán “hasta el fin del planeta”. Señala que las rocas de 4,000 millones de años contienen grafito, por lo que este material, en forma de lápiz, podría durar esa misma cantidad de tiempo.
El plástico, por su parte, durará muchísimo. Las figuritas de plástico con forma de dinosaurios podrían sobrevivir más tiempo enterradas en el fondo oceánico que los propios huesos remineralizados de los dinosaurios reales. Estos objetos confusos obligarán a los paleontólogos del futuro lejano a imaginar nuestra compleja y breve existencia a partir de las escasas piezas que encuentren.

