El brote de sarampión en México se intensificó al inicio de 2026, confirmando más de 7,168 casos y 24 defunciones hasta el 19 de enero. El virus circula activamente en las 32 entidades federativas. Para mitigar la emergencia, el Gobierno de México garantiza el abasto de vacunas y refuerza los esquemas, enfrentando directamente los rezagos de inmunización derivados de la pandemia de COVID-19.
Magnitud y origen del brote viral
El seguimiento epidemiológico del sarampión, una enfermedad viral altamente contagiosa, ha generado una alerta sanitaria nacional. Los datos se consolidan a través del Informe Diario del Brote de Sarampión, elaborado por la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud.
Cifras oficiales hasta enero de 2026
Hasta el corte del 19 de enero de 2026, se habían confirmado más de 7,168 casos de sarampión y registrado 24 defunciones relacionadas con la enfermedad. El alcance geográfico del brote es extenso: el virus se encuentra presente en las 32 entidades federativas, con reportes activos en 252 municipios.
Los primeros contagios se detectaron en febrero de 2025 en el estado de Chihuahua, lo que marcó el inicio de una propagación progresiva que continuó durante todo 2025 y se aceleró en los primeros días de 2026.
Factores que impulsaron la propagación
El brote se atribuye a dos factores principales identificados por las autoridades sanitarias. Una parte de los casos iniciales estuvo relacionada con esquemas de vacunación incompletos o inexistentes. De forma más amplia, la Secretaría de Salud señaló que el brote actual se vincula a los rezagos en la vacunación general de la población. Millones de niñas y niños no completaron sus esquemas durante el periodo de la pandemia de COVID-19, una tendencia observada en varios países de América y Europa.
Plan de respuesta del gobierno: Abasto y estrategia
Ante la rápida expansión del sarampión, el Gobierno de México anunció el fortalecimiento de la campaña de inmunización y aseguró la disponibilidad de biológicos para los próximos años.
Compromiso de suministro y adquisición de dosis
El Secretario de Salud, David Kershenobich, expuso la situación en la conferencia matutina “La mañanera del pueblo” del 21 de enero. El secretario confirmó que México cuenta con el abasto necesario para sostener la vacunación contra el sarampión a mediano plazo.
Actualmente, el país dispone de más de 23 millones de dosis. Para 2026, el Gobierno de México adquirió un total de 27.3 millones de vacunas. De este volumen, 3 millones 836 mil dosis ya han sido entregadas a las instituciones públicas en lo que va del año. El doctor Kershenobich enfatizó la solidez del suministro: “Les menciono estas cifras porque tenemos el número suficiente de vacunas para los próximos dos años y para seguir avanzando en la vacunación de toda la población”.
Hasta el momento, se han aplicado más de 11 millones de dosis en todo el territorio nacional, combinando vacunación rutinaria, segundas dosis y esfuerzos para recuperar esquemas pendientes.
Estrategia de tres momentos para la inmunización
La estrategia nacional de vacunación presentada por el Gobierno de México se enfoca en tres ejes para cerrar las brechas de cobertura e incrementar la protección:
- Vacunación en la primera infancia.
- Aplicación de una segunda dosis.
- Esquemas de recuperación para las poblaciones que no fueron inmunizadas oportunamente.
Además de las acciones en centros de salud, el gobierno reforzó la vacunación en puntos de alta concentración y movilidad de personas, incluyendo aeropuertos, terminales de autobuses y otros espacios de tránsito frecuente.
Quién debe vacunarse: Grupos prioritarios definidos
Las autoridades sanitarias han establecido poblaciones prioritarias basadas en la edad, la exposición y las condiciones de movilidad.
La aplicación de la vacuna es recomendada para los siguientes grupos:
- Adultos de 20 a 39 años: Deben iniciar o completar su esquema, en especial si no recuerdan haber sido vacunados en la infancia o si no poseen comprobantes oficiales.
- Niñas y niños de 12 y 18 meses: Conforme al esquema regular de la primera infancia.
- Población rezagada de 2 a 9 años: Para la recuperación de esquemas.
- Personal de salud y personal educativo: Por su alta exposición y su rol en entornos comunitarios.
- Jornaleros agrícolas: Considerados de mayor riesgo debido a su movilidad frecuente.
Medidas extraordinarias y focalización
Como medida de protección temprana frente al brote, se determinó adelantar la aplicación de una dosis cero contra el sarampión a bebés de 6 a 11 meses de edad.
Las vacunas están disponibles de manera gratuita en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), IMSS Bienestar, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y demás instituciones públicas de salud, sin importar si la persona es derechohabiente. Para ubicar los puntos de vacunación, la población puede comunicarse al 079.
Transmisibilidad del sarampión y respuesta sanitaria
El sarampión es conocido por su extrema facilidad de contagio. El secretario David Kershenobich alertó sobre la diferencia en la transmisibilidad respecto a otras enfermedades: “Mientras que en COVID una persona podía contagiar a cuatro, en sarampión un solo enfermo puede contagiar hasta a 15 o 16 personas, y el virus puede permanecer en el ambiente hasta por dos horas”.
Debido a esta alta velocidad de propagación, la respuesta institucional exige que cada caso confirmado active de inmediato un cerco sanitario. Esta acción implica un barrido de vacunación alrededor del caso, cubriendo al menos 25 manzanas a la redonda, e incluye intervenciones intensivas tanto en zonas urbanas como rurales.
Síntomas clave para la detección temprana
La enfermedad viral inicia con manifestaciones generales y evoluciona rápidamente. Los principales síntomas del sarampión incluyen:
- Fiebre.
- Congestión nasal.
- Irritación ocular.
- Manchas blancas en el interior de la boca.
- Erupción cutánea, la cual típicamente comienza en el rostro y se extiende al resto del cuerpo.
La disponibilidad asegurada de 27.3 millones de dosis para este año demuestra que la Secretaría de Salud ha puesto en marcha un mecanismo logístico para evitar que los rezagos históricos y la alta transmisibilidad del virus comprometan la salud pública. La clave para contener esta propagación reside en la capacidad de las instituciones de acelerar la aplicación de esos 11 millones de dosis ya inoculadas y alcanzar rápidamente a los grupos prioritarios, especialmente a los adultos de 20 a 39 años que no tienen certeza de su esquema. ¿Estarán los sistemas de salud estatales preparados para movilizar las dosis restantes y ejecutar los cercos sanitarios en las 252 localidades afectadas?

