La Presidenta Claudia Sheinbaum ratificó el 27 de enero de 2026 que el ex atleta Ryan Wedding, vinculado al Cártel de Sinaloa, se entregó voluntariamente a la Embajada de Estados Unidos. Esta versión, difundida por la Embajada, contradice directamente las afirmaciones del director del FBI, Kash Patel, y del abogado de Wedding, quienes aseguran que la acción fue un arresto directo ejecutado por agentes de esa agencia en territorio mexicano.
El debate sobre la forma en que el ex atleta olímpico canadiense —buscado por autoridades estadounidenses— fue puesto bajo custodia ha generado una seria fricción diplomática, poniendo en tela de juicio la coordinación y la soberanía operativa.
Contraste de narrativas: La postura de México frente al director del FBI
Durante su conferencia matutina del martes 27 de enero, la Presidenta Sheinbaum se mantuvo firme en la versión oficial del gobierno mexicano: Wedding se entregó voluntariamente. Esta postura se basa en la información proporcionada al gobierno mexicano por las autoridades estadounidenses y en la publicación emitida por la Embajada de Estados Unidos en México.
“Nosotros lo que nos dicen, no tenemos porqué dudar ni del embajador ni de los que nos dijeron aquí en México”, afirmó Sheinbaum ante la prensa en Palacio Nacional, en referencia a los reportes que recibió su administración. Subrayó que si existe una declaración diferente de lado estadounidense, es responsabilidad de ellos aclararla.
La polémica escala debido a las declaraciones directas del director del FBI, Kash Patel. Patel aseguró públicamente que fueron agentes de su agencia quienes realizaron el arresto de Wedding y que él mismo supervisó la acción. Además, el abogado del ex atleta canadiense ha insistido en que Wedding fue detenido en México y ha calificado la versión del gobierno mexicano como “inexacta.”
Implicaciones del conflicto: ¿Cooperación o incursión unilateral?
La jefa del ejecutivo mexicano desmarcó a su gobierno de cualquier confrontación directa con Washington, a pesar de la divergencia de hechos. “No voy a entrar en polémica con el director del FBI ni quiero que haya un conflicto,” declaró.
La autoridad mexicana precisó que, si bien las autoridades de seguridad locales estaban realizando operativos buscando a Wedding, estas acciones no incluyeron en ningún momento a autoridades de Estados Unidos. El punto clave de la defensa de Sheinbaum se centra en la comunicación oficial que recibieron: “Lo que la autoridad de Estados Unidos le dijo a la autoridad mexicana es que había sido una entrega voluntaria y es la misma publicación que emite la embajada de Estados Unidos en México.”
El detalle operativo que no se conoce
A pesar de ratificar la versión de la entrega voluntaria, la Presidenta reconoció la falta de conocimiento sobre el proceso exacto: “Ahora ¿Cómo fue exactamente que se entregó? Ya el detalle no lo conocemos, lo que sí sabemos es lo que nos dijeron autoridades de Estados Unidos aquí a las autoridades de México y lo que publicó la embajada de Estados Unidos.”
Las autoridades de seguridad mexicanas ratificaron que el ex atleta canadiense, vinculado al Cártel de Sinaloa, no se entregó directamente a ellas, sino a la representación diplomática estadounidense.
Advertencia sobre el contenido de inteligencia artificial (IA)
Un punto tangencial, pero relevante, que la Presidenta abordó fue la regulación de contenidos digitales en el contexto de la polémica. Sheinbaum señaló que, conforme a las políticas de las plataformas de redes sociales, toda la información elaborada con Inteligencia Artificial debe ser mencionada expresamente con las siglas IA. Hizo esta mención al referirse a la controversia suscitada por una fotografía de Wedding afuera de la Embajada de Estados Unidos en México, la cual aparentemente carecía de la referencia obligatoria de haber sido generada por IA.
La ratificación de la versión por parte de Claudia Sheinbaum, aunque busque evitar una escalada diplomática, deja un vacío de información crítico. Si la versión del FBI es correcta, implicaría que agentes extranjeros ejecutaron una acción de arresto en territorio mexicano que el gobierno local no reconoce o no detalló, lo que necesariamente obligaría a replantear los límites de la cooperación binacional en materia de seguridad. La discrepancia entre una “entrega” y un “arresto supervisado” trasciende la semántica; define quién tiene el control real de las operaciones contra objetivos de alto valor en México.

