El 29 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que eleva dramáticamente la presión sobre Cuba, declarando una “emergencia nacional” respecto a la isla. Esta medida activa un nuevo sistema de aranceles dirigido a penalizar las importaciones de aquellos países extranjeros que proporcionen, directa o indirectamente, cualquier tipo de petróleo a La Habana. La decisión tiene consecuencias geopolíticas inmediatas, particularmente para México, cuyo gobierno había manifestado la posibilidad de reanudar el suministro de crudo a Cuba.
La Casa Blanca justificó esta escalada argumentando que la situación representa una “amenaza inusual y extraordinaria” contra la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos. Esta orden busca utilizar la palanca económica como herramienta de coerción, afectando directamente la soberanía comercial de terceros países, lo cual transforma la relación energética de Cuba en un riesgo arancelario para sus socios.
La orden ejecutiva: Amenaza inusual y extraordinaria
La justificación formal de la orden ejecutiva, dada a conocer el jueves, sostiene que las “políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba están diseñadas para perjudicar a Estados Unidos y apoyar a países hostiles, grupos terroristas transnacionales y agentes malignos que buscan destruir a Estados Unidos”. Basándose en esta premisa, el mandatario estipuló: “Declaro una emergencia nacional con respecto a esa amenaza”.
Para contrarrestar lo que el presidente estadounidense percibe como una amenaza, la orden establece que es “necesario y apropiado” implementar un sistema arancelario punitivo. Este sistema busca imponer un gravamen adicional a los productos provenientes de las naciones que vendan o suministren crudo a Cuba.
Mecanismo de aranceles y la cadena de decisión
El proceso para aplicar los aranceles derivados de la declaración de emergencia nacional está definido y depende de dos figuras clave dentro del Gabinete de Trump, según la orden ejecutiva.
El proceso de aplicación del gravamen adicional se desglosa de la siguiente manera:
- Determinación de suministro: El Secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, será el encargado de determinar si un país extranjero vende o suministra petróleo a Cuba.
- Decisión sobre el gravamen: Posteriormente, el Secretario de Estado, Marco Rubio, decidirá si se debe imponer, y en qué medida, un gravamen adicional sobre los productos procedentes de dicha nación.
Esta estructura de toma de decisiones subraya el alto costo geopolítico que Washington está dispuesto a imponer para forzar un cambio en la política energética de Cuba, vinculando el suministro de crudo con la seguridad nacional estadounidense.
La implicación crítica de México en el suministro
La orden ejecutiva genera una incertidumbre considerable sobre la relación entre Estados Unidos y México, que se ha configurado como el principal proveedor de petróleo y derivados a Cuba tras el cese de envíos venezolanos.
Informes de la petrolera estatal Pemex indican que México envió cerca de 20,000 barriles de petróleo diario a Cuba entre enero y el 30 de septiembre de 2025. Sin embargo, en medio de las crecientes fricciones entre Washington y La Habana, el Gobierno de Claudia Sheinbaum detuvo las exportaciones a la isla.
El dilema soberano de Claudia Sheinbaum
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha rechazado la presión ejercida desde Washington y las críticas de congresistas estadounidenses, asegurando que la ayuda humanitaria a Cuba “continúa” por ser una “decisión soberana” y una muestra de solidaridad. Durante una conferencia de prensa en Ciudad de México el miércoles, Sheinbaum subrayó que: “La ayuda humanitaria a Cuba, como a otros países, continúa porque es ayuda humanitaria y México siempre ha sido solidario con todo el mundo. Son decisiones soberanas”.
La posibilidad de reanudar el suministro de petróleo a Cuba se había planteado por la presidenta Sheinbaum a través de dos posibles vías, las cuales ahora quedan en el limbo ante la amenaza de aranceles:
El contexto geopolítico: Venezuela y la crisis cubana
La medida arancelaria se entiende mejor dentro del contexto de la estrategia más amplia de la Casa Blanca para provocar un cambio de régimen en Cuba. Trump ha sostenido previamente que el Gobierno cubano tiene “los días contados” desde el ataque de Estados Unidos a Venezuela, ocurrido el pasado 3 de noviembre.
Ese ataque culminó con la captura del líder venezolano y de su esposa, Cilia Flores, quienes actualmente enfrentan cargos por narcotráfico en Nueva York. Washington considera que, al cortar el envío de crudo venezolano, se acelerará el colapso del Gobierno cubano, país que atraviesa una grave crisis económica y social. La restricción busca agravar la dependencia energética de la isla y forzar lo que muchos analistas han calificado como una “noche eterna” sin crudo, dada la alta dependencia del petróleo para generar electricidad y mantener la economía a flote.
La declaración de emergencia nacional de 2026 convierte el suministro de combustible en un acto de alta política internacional, forzando a países vecinos, como México, a sopesar el riesgo de un gravamen adicional sobre sus productos en Estados Unidos contra el ejercicio de su propia soberanía.

