La crisis que atraviesa Cuba es una convergencia de inflación galopante, apagones sistemáticos y un colapso en el suministro de combustible, desencadenada principalmente por el cese de los envíos de petróleo desde Venezuela y la escalada de la presión económica estadounidense. Esta situación se ha agravado por factores climáticos recientes, como una ola de frío excepcional, y ha obligado a la población a adoptar estrategias extremas de subsistencia. No obstante, en un giro geopolítico clave, Rusia ha reafirmado su compromiso de continuidad en el suministro de petróleo a la isla.
La precariedad del día a día se define por gasolineras vacías y la dependencia forzosa del carbón para cocinar. La crisis, considerada una de las peores de las últimas décadas, ha provocado que la paciencia y la creatividad sean la única divisa de cambio ante la escasez de bienes básicos y la ausencia de márgenes de elección para los consumidores.
Los motores geopolíticos de la escasez: Washington, Caracas y Moscú
La severa disminución de las reservas de combustible cubanas se remonta al fin de los envíos petroleros desde Venezuela, un golpe que el Gobierno de Estados Unidos buscó capitalizar mediante una intensificación de las sanciones y aranceles.
El 29 de enero de 2026, el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, decretó una emergencia nacional, alegando una presunta amenaza a la seguridad. Esta orden ejecutiva facultó a Washington para imponer aranceles adicionales a las importaciones procedentes de países que suministraran petróleo a la isla. Trump argumentó que Cuba estaba “muy cerca del colapso” tras haber perdido el acceso al dinero y al petróleo venezolano, un hecho que vinculó directamente con el ataque estadounidense del 3 de enero en Caracas, el cual culminó con el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores.
En respuesta a estas medidas, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, calificó el nuevo arancel contra el suministro petrolero como “fascista, criminal y genocida”.
El salvavidas ruso en 2026
Frente a la presión estadounidense, la continuidad del suministro de petróleo ruso emerge como un factor determinante para la estabilidad energética de la isla. El 4 de febrero de 2026, Víctor Koronelli, embajador de Rusia en La Habana, declaró en una entrevista con Sputnik que Moscú planeaba continuar con los envíos.
“El petróleo ruso ha sido suministrado a Cuba en numerosas ocasiones en los últimos años. Prevemos que esta práctica continuará”, afirmó el diplomático, lo que sugiere que las medidas arancelarias de Washington no han logrado interrumpir esta cadena de suministro.
Apertura diplomática
A pesar de las tensiones, se detectaron señales de apertura diplomática. El domingo siguiente a las declaraciones de Díaz-Canel, Trump aseguró que Estados Unidos estaba negociando un acuerdo con los líderes cubanos, aunque no ofreció detalles. Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, manifestó el lunes la disposición de La Habana para “reactivar” y “ampliar” la cooperación bilateral con Estados Unidos, específicamente para enfrentar amenazas transnacionales como el terrorismo.
La realidad de los cubanos: El modo sobrevivencia
Los apagones y la escasez de gasolina definen la vida cotidiana, condicionando el suministro de agua, las comunicaciones y el transporte. Para los ciudadanos, las largas colas para obtener gasolina o el pan son parte ineludible de la rutina.
La inflación galopante está menguando los ahorros y forzando a las personas a comprar lo que esté disponible, sin que exista margen real para elegir. Esta situación ha impulsado un modo de sobrevivencia basado en la improvisación y la reutilización.
El carbón reemplaza al gas
La falta de energía eléctrica y gas ha resucitado el carbón como un combustible esencial para cocinar. En las afueras de La Habana, personas como Igmel Tamayo venden carbón y naranjas, ofreciendo una alternativa a la población. Aunque su precio se ha encarecido, sigue siendo la única opción viable para muchas familias. En el barrio Poey, la luz puede tardar mucho en regresar, o volver solo por breves períodos, lo que obliga a los residentes a asar salchichas en la puerta de casa, utilizando brasas y fuego abierto para llevar algo caliente a la mesa.
La reparación forzada
La escasez no afecta solo al combustible, sino también a los repuestos. Para el mecánico Pedro Romero, que trabaja en la calle, la reparación de piezas dañadas es un desafío constante. La sostenibilidad se convierte en una decisión forzada por la crisis: los bienes deben ser reparados, ya que la adquisición de productos nuevos resulta casi imposible. Incluso artículos como lavadoras son trasladados a través de la ciudad en busca de un taller.
Lidiando con la oscuridad
Los ciudadanos han aprendido a gestionar su vida en la oscuridad. Alberto Villar fue fotografiado preparando la cena durante un apagón, mientras la ciudad se sumía en la penumbra. Otros, como Yaimara Ofarill, una vendedora de una panadería en La Habana, se maquillan al amanecer utilizando la carga de su celular como única fuente de iluminación. Para ella, a pesar de la situación compleja, el mantener una apariencia cuidada mientras trabaja es un punto de estabilidad en medio de la crisis.
La persistencia de la población, manifestada en actos de creatividad y la voluntad de seguir adelante pese al bloqueo estadounidense y la falta de energía, es lo que define el día a día cubano en este tenso contexto geopolítico. ¿Hasta qué punto la ayuda rusa podrá compensar los efectos acumulados del bloqueo económico y la pérdida de Venezuela como socio principal?

