El rumor sobre la posible designación de Rafael Marín Mollinedo, actual titular de Aduanas, como Delegado del Bienestar (Superdelegado) en Quintana Roo, representa una profunda división de análisis dentro de MORENA respecto a su ambición por la candidatura a gobernador en 2027. Aunque sectores cercanos a Marín ven el puesto como un paso clave para obtener posicionamiento territorial y estructura, la perspectiva crítica señala que el tiempo limitado en el cargo y la potencial desestabilización política interna restan sentido a la maniobra, especialmente si su candidatura ya cuenta con respaldo presidencial. La versión de que Marín asumiría el cargo ha polarizado a la clase política de la Cuarta Transformación (4T) en el estado, sin que hasta el 4 de febrero de 2026 existiera una confirmación o negación oficial.
La renuncia de Marín a Aduanas, según fuentes internas, ya fue entregada y se haría efectiva a más tardar el 1 de marzo de 2026. Esta fecha marca el inicio de un breve, pero intenso, periodo de especulación sobre si el cargo de Superdelegado logrará el efecto deseado o si se trata de una distracción táctica dentro del juego de la sucesión.
Las dos lecturas del “Superdelegado”
El posible nombramiento de Rafael Marín como Delegado de Programas para el Desarrollo en Quintana Roo, comúnmente llamados Superdelegados, ha generado dos narrativas encontradas sobre su efectividad real de cara a 2027.
La postura del Rafismo: Plataforma territorial obligatoria
El sector cercano a Rafael Marín argumenta que la posición de Superdelegado funciona como la antesala natural e indispensable para la candidatura a gobernador. Desde esta visión, la jefatura de los programas de Bienestar de la 4T proveería a Marín de tres activos que actualmente requiere:
- Posicionamiento territorial: Es el elemento que más se señala como déficit en su candidatura. El cargo federal ofrece acceso directo a la estructura de beneficiarios y a la movilización de base en todo el estado.
- Visibilidad mediática: Lograría una mayor exposición que ayudaría a compensar el retraso que tiene respecto a otros aspirantes de MORENA.
- Respaldo Presidencial: Esta versión se sustenta en la supuesta decisión de la Presidenta Claudia Sheinbaum de favorecer su candidatura, siendo el puesto de delegado simplemente el paso administrativo previo.
La perspectiva escéptica: ¿Jugada innecesaria?
La segunda versión, sostenida incluso por algunos cercanos a Marín, no encuentra lógica en la necesidad de este movimiento si la candidatura ya está decidida a nivel presidencial. Las dudas se centran en el factor tiempo y en la capacidad de la posición para generar un impacto real.
Si la Presidenta Sheinbaum ya lo eligió, bastarían unas cuantas señales internas para que la estructura de la 4T se alineara automáticamente. Además, el tiempo es el principal enemigo: según los anticipos de la Presidenta, los aspirantes deben renunciar a sus cargos a más tardar a mediados de 2026 para participar en las encuestas, lo que dejaría a Marín solo tres o cuatro meses para capitalizar la plataforma federal. Una campaña mediática millonaria, afirman los críticos, resultaría mucho más efectiva para subir en las encuestas en tan poco margen.
| Análisis comparativo: Implicaciones del cargo | Versión 1 (Estrategia 2027) | Versión 2 (Escepticismo) |
| :— | :— | :— |
| Objetivo | Ganar posicionamiento territorial y estructura. | Perder el tiempo: Si hay apoyo presidencial, no se requiere. |
| Factor Tiempo | Es suficiente para el despegue inicial. | Insuficiente (Máximo 3-4 meses). |
| Mensaje Político | Señal directa de apoyo presidencial de Sheinbaum. | Maniobra de bajo impacto o meramente instrumental. |
| Riesgo interno | Aceptable, el fin justifica los medios. | Desestabilización segura con Mara Lezama. |
El riesgo de desestabilización y la relación Rafa-Mara
Existe una consideración de política interna clave: el choque frontal con la actual gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama. La mala relación actual entre Marín y Lezama podría escalar gravemente si Marín asume el control de los programas de Bienestar.
El actual Superdelegado, Arturo Abreu, mantiene un perfil bajo que ha evitado fricciones con el ejecutivo estatal, operando por acción u omisión en un modo de armonía. Marín, en cambio, operaría de forma contraria, garantizando un choque político y mediático.
La pregunta que divide a los analistas es el por qué la Presidenta Sheinbaum arriesgaría una desestabilización interna en un estado donde la 4T tiene el control. Dos teorías surgen de este conflicto potencial:
- Mensaje a Mara: El nombramiento se interpretaría como una advertencia directa de la Presidencia a Mara Lezama de que la sucesión de 2027 será manejada desde la federación.
- Rodeo Innecesario: Otros cuestionan por qué la Presidenta utilizaría un mecanismo tan tortuoso para enviar un mensaje que podría dar de forma directa y clara, sin necesidad de crear un conflicto de esa magnitud.
El efecto Rafael Marín en Movimiento Ciudadano
El movimiento político de Rafael Marín Mollinedo no solo impacta a la 4T, sino que sus repercusiones alcanzan a la oposición. Un ejemplo reciente es la polémica generada por una fotografía compartida en redes sociales por Jorge Portilla Mánica, regidor de Movimiento Ciudadano (MC) en Tulum.
El dirigente estatal de MC y diputado local, José Luis Pech Várguez, reconoció que Portilla Mánica tiene una oportunidad inmejorable para ganar la presidencia municipal de Tulum en 2027 debido al buen trabajo político y al mal gobierno actual en la demarcación. Sin embargo, Pech Várguez le solicitó prudencia al potencial candidato.
Pech fue enfático: “El problema no es tomarse una foto con el amigo, sino hacerla pública en redes, sobre todo porque puede generar confusión”. Aunque Pech validó la amistad de Portilla con Marín, advirtió que la difusión de estas imágenes podría “confundir a la gente” respecto a posibles alianzas, exigiendo al regidor “cuidar lo que comparte en redes”.
El rechazo a Gustavo Miranda
En un tema relacionado con la política interna de Movimiento Ciudadano, el Dr. Pech aprovechó para desmentir las versiones que apuntaban a que Gustavo Miranda García, ex diputado del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en la XVI Legislatura, podría ingresar a MC y perfilarse para una posición en Benito Juárez (Cancún). Pech Várguez aseguró que, si bien el partido naranja mantiene sus puertas abiertas, no tiene cabida para personajes “desprestigiados o de un pasado nebuloso y con un patrimonio político desgastado”, señalando que Miranda García carga “demasiados lastres políticos”, algo que MC no está dispuesto a asumir.
Las expectativas ahora se centran en dos movimientos concretos: primero, la oficialización de la renuncia de Rafael Marín a Aduanas y, segundo, el anuncio formal de su nombramiento como Superdelegado, un cargo que, irónicamente, podría limitar su tiempo en la palestra pública de Quintana Roo antes de la crucial definición de candidaturas de 2027.

