La inauguración de los XXV Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 se vio rápidamente eclipsada por la tensión en las calles de Milán. El sábado 7 de febrero de 2026, miles de manifestantes chocaron con la policía antidisturbios, en una confrontación que escaló desde la disconformidad ambiental hasta el enfrentamiento directo cerca de las sedes olímpicas.
El núcleo de la protesta se centró en la combinación del impacto ambiental masivo de las sedes olímpicas y la fuerte politización del evento. La manifestación, convocada por el ‘Comité Olimpiadas Insostenibles’, dejó un saldo de cinco personas detenidas después de que los agentes utilizaran gases lacrimógenos, agua a presión y cargas para contener a los grupos violentos que intentaron acceder a una autopista.
La batalla en Milán: el día del enfrentamiento
La marcha fue organizada por el ‘Comité Olimpiadas Insostenibles’ (COI), una red que agrupa a organizaciones estudiantiles, anticapitalistas y ambientalistas con sede en Milán. Aunque el recorrido original había sido trazado para evitar las zonas olímpicas, la tensión estalló al final, cerca de la plaza de Corvetto.
Los choques se iniciaron cuando algunos manifestantes, muchos de ellos encapuchados, intentaron romper el cordón policial para acceder a la autovía. Según la televisión pública RAI, tras la intervención de los agentes antidisturbios, cinco personas fueron detenidas y llevadas a comisaría.
Los incidentes violentos incluyeron:
- Lanzamiento de piedras, petardos y fuegos artificiales contra los agentes.
- Uso de bombas de humo y petardos en un puente cercano a un sitio de construcción a unos 800 metros de la Villa Olímpica.
- Intentos de llegar al pabellón olímpico de hockey sobre hielo de Santagiulia por parte de los manifestantes violentos, que fueron contenidos por la policía.
Mientras la policía estimó que la sección pacífica de la protesta congregó a unas 10.000 personas, la fuente de Noticias DW señaló una cifra de 5.000 personas en la marcha general.
Dos motivos clave: ecología y la polémica del ICE
La protesta en Milán-Cortina fue impulsada por argumentos claros y unificados que combinaban la crítica al modelo de negocio olímpico con el rechazo a la política exterior y migratoria de Estados Unidos.
Críticas ambientales y el lema de la marcha
La preocupación por el impacto ambiental fue visible en la manifestación. La pancarta principal leía ‘Reconquistemos las ciudades, liberemos las montañas’, lo que sintetiza el conflicto entre el desarrollo urbano y la conservación de los Alpes.
Los manifestantes llevaron recortes de cartón que representaban árboles, como un acto de protesta contra la tala llevada a cabo para construir las pistas de esquí y la nueva pista de bobsleigh en Cortina.
Otros carteles caseros eran más explícitos y vinculaban el evento a la política global, con mensajes como: “Fuera de los Juegos: estados genocidas, policía fascista y patrocinadores contaminantes”.
La controversia del ICE
Un punto de gran controversia que elevó el tono político de la protesta fue la presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. Estos agentes estaban acompañando a la delegación estadounidense en Italia.
La protesta se vinculó directamente a las redadas que se estaban llevando a cabo en Mineápolis, utilizando la presencia del ICE como un símbolo de la represión migratoria y policial global, en un evento que se supone debe promover la unidad.
El telón político: Meloni, Trump y el sabotaje ferroviario
Los Juegos Olímpicos se desarrollaron en un contexto de alta sensibilidad política en Italia y Estados Unidos.
La respuesta de Roma a los disturbios
El gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni ya había tomado medidas preventivas. Tras los disturbios registrados el fin de semana anterior en Turín, el Gobierno aprobó un paquete de medidas sobre seguridad urbana.
Esta legislación permite la “retención preventiva” de personas de “riesgo” antes de una manifestación, en caso de que sean sospechosas de crear problemas. La aprobación de estas medidas se produjo el viernes, lo que sugiere que la administración estaba lista para una respuesta fuerte ante los desórdenes previstos durante el certamen.
Tensión en el palco: el abucheo a JD Vance
La politización del evento no se limitó a las calles. Durante la ceremonia de inauguración en el estadio San Siro, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y su esposa, recibieron una clara rechifla por parte del público cuando aparecieron en la gran pantalla mientras el equipo estadounidense desfilaba. Los deportistas, en cambio, fueron ovacionados.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó a la noticia con sorpresa, declarando a bordo del Air Force One que la reacción era sorprendente ya que, en su opinión, a la gente le cae bien el vicepresidente. Trump agregó: “Quiero decir, está en un país extranjero, para ser justos. En esta nación no le abuchean”.
Mark Adams, portavoz del Comité Olímpico Internacional (COI), abordó el tema, indicando que, personalmente, el COI busca el juego limpio y que mantener buenas relaciones con la administración estadounidense es una buena noticia, sobre todo porque los Juegos Olímpicos de 2028 serán en Los Ángeles.
Graves actos en la infraestructura
El Ministro de Transportes italiano, Matteo Salvini, añadió otra capa de tensión al denunciar “graves actos de sabotaje” que afectaron a la red ferroviaria del país. Salvini sugirió que estos actos podrían estar directamente vinculados al rechazo hacia la realización del certamen.
Un portavoz policial confirmó que un incendio ocurrido a la altura de un cambio de agujas en la línea Bolonia-Venecia fue probablemente de origen criminal, aunque hasta el momento nadie se había atribuido la responsabilidad.
Entre el gas lacrimógeno y el oro: resultados deportivos
A pesar de las controversias políticas y los enfrentamientos en las calles, los 25.º Juegos Olímpicos de Invierno en Milán y Cortina contaron con la participación de deportistas de 93 países, y la acción continuó en las sedes.
La atleta local Francesca Lollobrigida entregó el primer oro para Italia en la prueba femenina de 3 mil metros de patinaje de velocidad. Italia también celebró dos medallas más en el descenso masculino, donde Giovanni Franzoni se llevó la plata y Dominik Paris el bronce, superados por el esquiador suizo Franjo von Allmen, quien ganó el oro.
Otros resultados destacados incluyeron:
- Snowboard Big Air: Kira Kimura dio a Japón su primer oro en el certamen; su compatriota Ryoma Kimata conquistó la plata, seguido por el chino Yiming Su con el bronce.
- Esquiatlón Femenino: Suecia dominó la prueba con oro para Frida Karlsson y plata para Ebba Andersson. La noruega Heidi Weng obtuvo el bronce.
- Patinaje de Velocidad: La noruega Anna Odine Stroem se coronó en el trampolín normal individual femenino.
Los eventos deportivos siempre están destinados a ser una celebración de la paz y la competencia, pero la realidad de Milán-Cortina demostró que los grandes certámenes internacionales son ahora un imán para las tensiones políticas y los conflictos sociales latentes. La pregunta ya no es si los juegos resistirán el escrutinio, sino si pueden sobrevivir a ser usados como un mero escenario para expresar la furia global.

