La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aclaró recientemente el mecanismo detrás del envío de petróleo mexicano a Cuba, detallando que la mayor porción del crudo despachado se realizó mediante un contrato comercial de compraventa, similar al que México sostiene con cualquier otro país del mundo. Sin embargo, una porción específica del envío fue clasificada y ejecutada por razones estrictamente humanitarias.
Esta distinción es clave, dada la necesidad energética de la isla caribeña y las implicaciones internacionales sobre las posibles sanciones o aranceles externos. El gobierno de Sheinbaum Pardo insiste en que las gestiones para retomar estos envíos continúan, buscando apoyar directamente al pueblo cubano, mientras mantiene su postura crítica hacia la imposición de medidas económicas punitivas.
La postura oficial sobre los envíos a la isla
Desde Ciudad de México, la presidenta Sheinbaum Pardo reiteró la posición de su gobierno respecto a la transferencia de recursos petroleros. La política de envíos se maneja bajo un esquema dual que divide claramente el intercambio económico de la asistencia social.
Los detalles son los siguientes:
- Vía comercial: La “mayor parte” del petróleo fue enviada “a través de un contrato de compra, como con cualquier país del mundo.”
- Vía asistencial: Una fracción del crudo fue entregada expresamente “por razones humanitarias.”
Gestiones diplomáticas y el rechazo a los aranceles
La administración de Sheinbaum Pardo ha confirmado que sigue activa, “haciendo todas las gestiones para poder enviar nuevamente petróleo” a la isla. El compromiso con la nación caribeña no se detiene en las fronteras comerciales.
El motivo de esta persistencia es claro: el recurso es “muy necesario para el pueblo de Cuba” y la intención es que la ayuda no genere repercusiones negativas a nivel interno, asegurando que “no tenga efectos para el pueblo de México”.
En un punto de vista que fija una posición clara de política exterior, la jefa del ejecutivo mexicano considera que es “muy injusto que se pongan aranceles a quien envía petróleo a Cuba”.
Además de los envíos de energía, el gobierno mexicano reitera el compromiso general:
- Considera injusta la penalización a quien apoya energéticamente a la isla.
- Continuará la asistencia directa.
- Seguirá “ayudando con ayuda humanitaria de distinto tipo” al pueblo cubano.
La discusión sobre los envíos de energía a Cuba ilustra la compleja balanza que la política exterior mexicana debe manejar: equilibrar los intereses comerciales a través de contratos de compraventa con la misión histórica de ayuda humanitaria, todo bajo la sombra de las sanciones internacionales. ¿Hasta qué punto la solidaridad puede sostenerse cuando el costo político y económico se eleva por la imposición de aranceles a terceros países?

