La noticia de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes este 22 de febrero ha destapado la caja de Pandora de uno de los hombres más herméticos del mundo. A diferencia de la exposición mediática que siempre rodeó a Joaquín “El Chapo” Guzmán, La vida secreta de El Mencho: Hijos, mujeres y su rivalidad eterna con El Chapo fue un rompecabezas que las autoridades tardaron décadas en armar. Oseguera, quien fallece a los 59 años, no solo era el líder de un ejército paramilitar; era un hombre de familia, amante de los corridos que narraban su propia sangre y protagonista de una vida privada marcada por la lealtad de su esposa Rosalinda y la sombra constante de su mayor rival en Sinaloa.

Los herederos y el clan de “Los Cuinis“
La vida sentimental de “El Mencho” fue clave para su ascenso al poder. Su matrimonio con Rosalinda González Valencia no fue solo una unión civil, sino una alianza estratégica con “Los Cuinis”, el brazo financiero más rico del narcotráfico. A diferencia de “El Chapo”, que tuvo múltiples esposas y amantes públicas (desde Estela Peña hasta Emma Coronel), Oseguera mantuvo una estructura familiar más cerrada, centrada en sus hijos: Rubén “El Menchito”, Jessica Johanna y Laisha Oseguera.
Mientras los hijos de “El Chapo” (Los Chapitos) se volvieron tendencia por presumir armas de oro y autos de lujo, los hijos de “El Mencho” fueron educados con una disciplina de hierro. Sin embargo, el dolor por la extradición de Rubén y el encarcelamiento de Jessica en Estados Unidos fueron los golpes que, según fuentes cercanas, terminaron por mermar la salud de un hombre que parecía invencible en la sierra.

La música de su vida: Corridos y pasiones ocultas
Para entender a Nemesio Oseguera hay que escuchar sus corridos. Canciones interpretadas por diversas bandas narran sus años de pobreza en Michoacán, su paso como policía en Jalisco y su obsesión por las peleas de gallos, su mayor pasión privada. Mientras que a Joaquín “El Chapo” Guzmán le gustaba que sus corridos resaltaran su astucia para escapar y su carisma, las letras dedicadas a “El Mencho” siempre enfatizaron su seriedad, su falta de piedad y su origen humilde en Aguililla.

Se dice que en sus refugios más profundos de la sierra, Oseguera disfrutaba de la música de banda en vivo, pero con una condición: nadie podía usar teléfonos celulares. En esas fiestas privadas, “El Mencho” se transformaba de un estratega militar en un hombre que añoraba su tierra, siempre acompañado de su círculo de confianza y, según versiones nunca confirmadas por su familia, de presuntas relaciones sentimentales que mantuvo en la clandestinidad de sus campamentos, lejos del ojo público que siempre persiguió a las parejas de “El Chapo”.
El hilo invisible entre El Mencho y El Chapo
La conexión entre estos dos titanes es lo que hoy genera más búsquedas en la red. Ambos nacieron en la miseria, ambos cultivaron el campo y ambos traicionaron a sus jefes para llegar a la cima. Sin embargo, la vida secreta de El Mencho
revela que su mayor obsesión era superar el legado de El Chapo. El odio entre ambos creció cuando Oseguera decidió que no sería más un subordinado de Sinaloa.
Comparativa de la Dinastía Criminal
| Detalle Personal | Joaquín “El Chapo” Guzmán | Nemesio “El Mencho” Oseguera |
| Edad al caer | 61 años (última captura) | 59 años (fallecimiento) |
| Esposa principal | Emma Coronel | Rosalinda González Valencia |
| Hijos clave | Iván Archivaldo y Ovidio | Rubén y Jessica Johanna |
| Debilidad conocida | Las mujeres y la fama | Los gallos y el café de olla |
| Corridos famosos | “El Rap de El Chapo”, “El 701” | “El Señor de los Gallos”, “El Mencho” |
El final de la sombra este 22 de febrero
La muerte de “El Mencho” este domingo cierra el ciclo de los grandes capos del siglo XXI. Mientras “El Chapo” vive sus días en la soledad de una prisión en Colorado, Nemesio Oseguera ha encontrado el final en la libertad de las montañas que tanto amaba. Su legado es una mezcla de terror y lealtad familiar, una historia que hoy se cuenta a través de los corridos que ya resuenan en todo Jalisco y Michoacán.
La vida secreta de El Mencho termina como empezó: rodeada de misterio. Con su partida, el mapa delictivo que compartió con El Chapo se fragmenta, dejando a sus hijos y a sus viudas como los últimos guardianes de un imperio que cambió la cara de México para siempre.

