Cinco años después del estreno de la serie Historia de un crimen: La búsqueda, el mediático caso Paulette Gebara Farah vuelve a los tribunales. Lizette Farah, madre de la menor, ha interpuesto una demanda civil y de propiedad intelectual contra Netflix y la productora Dinamo, exigiendo hasta el 40% de las ganancias generadas por la producción de 2020. La acción legal se basa en el presunto daño moral y el uso no autorizado de su nombre, imagen e historia personal.
La batalla legal contra Netflix y Dinamo
La demanda, revelada el 24 de diciembre de 2025 por TVNotas, se sigue a través de dos vertientes legales: una en la esfera civil, enfocada en el daño moral, y la otra en materia de propiedad intelectual, argumentando el uso indebido de la imagen.
El equipo jurídico de Lizette Farah, encabezado por el abogado José Manzo, sostiene que la difusión del contenido reactivó el interés masivo sobre el caso, que es considerado uno de los más mediáticos del país. Esta reactivación, según el abogado, generó afectaciones directas en la vida cotidiana, profesional y familiar de su clienta, quien no es una figura pública.
Manzo detalló el alcance de las afectaciones:
- Revivir la tragedia y revictimizar a Farah.
- Una “lluvia de mensajes” en redes sociales y correos electrónicos.
- Rechazo social y hostigamiento tras ser reconocida en espacios públicos.
- Pérdida de oportunidades laborales y “negocios” debido a que el tema “vuelve a estar presente”.
El costo emocional y la percepción de peligro
El abogado Manzo subrayó que el impacto de la serie se ha reflejado en episodios de hostilidad en lugares públicos, incrementando el temor y la paranoia de la madre de Paulette.
En un ejemplo narrado por la defensa, Farah percibió que meseros escupían en su café, obligándola a modificar sus rutinas y limitar su presencia en espacios abiertos. El temor, incluso, se extiende a escenarios violentos:
> “Ella tiene hasta temor de que un loquito, con base en la serie, diga: ‘¿Tú fuiste?’ Y quiera ser una especie de vengador anónimo”, expuso Manzo.
El daño, según la defensa, no solo afecta a Lizette Farah como individuo, sino también a su entorno más cercano. Su “vida normal” ha cesado, ya que “ya no sale a la calle”, y las afectaciones alcanzan a miembros de su familia, incluyendo a su otra hija.
Uso indebido de imagen y la representación distorsionada
Otro eje central del conflicto legal se centra en la forma en que Lizette Farah fue caracterizada en la producción de Netflix. La defensa alega que la representación dramática de su personaje, interpretado por Verónica Bravo, exagera rasgos y actitudes con el único fin de aumentar el atractivo comercial.
El abogado señaló que esta representación “le da al personaje un carácter un poquito más ‘cómico’”, y enfatiza que la exageración se usó “para darle el punch que necesitas para vender”. Esto, afirman, genera una percepción pública distorsionada y refuerza la sospecha social en torno a la muerte de la menor.
Aspectos clave cuestionados en la demanda:
- Imágenes reales: La inclusión de imágenes reales de Lizette Farah al final de la producción.
- Espacios íntimos: La recreación exacta de espacios privados, como el cuarto de Paulette, a partir de material obtenido durante la investigación judicial.
- Terceros afectados: La utilización de la imagen y el nombre de la otra hija de Farah. Aunque en este punto no se solicita resarcimiento, se busca evitar mayores afectaciones a la menor.
Antes de acudir a los tribunales, la madre de Paulette intentó, sin éxito, establecer un diálogo con la producción para lograr el retiro de la serie. Manzo enfatizó que, a diferencia de otros países, en México no se solicitó permiso, ni se firmó contrato, ni se otorgó indemnización alguna a la familia para el desarrollo de la producción.
Contexto del caso Paulette
El caso Paulette ocurrió en 2010. La niña de cuatro años, quien padecía discapacidad motriz y de lenguaje, fue reportada como desaparecida en su domicilio en Huixquilucan, Estado de México. Nueve días después, su cuerpo fue localizado en su propia cama. Si bien la versión oficial concluyó que se trató de una muerte accidental, las múltiples inconsistencias en la investigación judicial mantuvieron el debate público abierto durante años, alimentando teorías sobre lo ocurrido.
Hasta el momento, ni la plataforma de streaming Netflix ni la productora Dinamo han emitido algún posicionamiento oficial sobre la demanda presentada por la madre de Paulette Gebara Farah.
La demanda de Lizette Farah contra gigantes del entretenimiento sienta un precedente crucial sobre los límites del periodismo dramático y el derecho a la privacidad de las víctimas y sus familias. ¿Hasta qué punto la libertad creativa puede vulnerar la vida privada de personas sin el consentimiento ni la indemnización necesaria, especialmente cuando se exige una parte significativa de las ganancias de una obra que, según la afectada, causó daño moral?




