La ejecución de Alberto Prieto Valencia, un pilar en la logística del Mercado de Abastos de Guadalajara, el 29 de diciembre de 2025, no fue un evento de violencia común. Esta operación de alta precisión militar en Zapopan, Jalisco, expuso la profunda fractura de la seguridad regional y la metástasis del crimen transnacional, particularmente el esquema de extorsión conocido como rifas colombianas en México.
Anatomía forense de una ejecución de alto impacto
La convergencia del crimen transnacional en Jalisco
Este reporte constituye un análisis exhaustivo y forense del asesinato de alto perfil del empresario Alberto Prieto Valencia, ocurrido en la zona metropolitana de Guadalajara, específicamente en el municipio de Zapopan, Jalisco. La víctima, figura central en la logística del Mercado de Abastos de Guadalajara, fue ejecutada en un hecho que expone la profunda penetración de la delincuencia organizada transnacional en los tejidos económicos locales.
La brutalidad táctica y el uso de armamento de alto poder en una zona residencial han puesto en el centro de la investigación criminal el fenómeno delictivo de las denominadas “rifas colombianas”. El móvil subyacente de este crimen se perfila en la simbiosis de este esquema con el sistema de préstamos “gota a gota”, cuya exposición habría derivado en una sentencia de muerte ejecutada con precisión militar.
Evento del 29 de diciembre de 2025: balística y táctica
La normalidad en la zona limítrofe entre Guadalajara (colonia Santa Eduwiges) y Zapopan (Residencial Victoria) se rompió la mañana del lunes 29 de diciembre de 2025, aproximadamente a las 10:20 horas, por una confrontación armada de alta intensidad.
La ubicación, la intersección de la Avenida Topacio y la Calle Brillante, es crucial: una zona residencial de clase media-alta, adyacente a vías de comunicación importantes. Ello facilitó tanto la emboscada inicial como las rutas de escape de los agresores.
El enfrentamiento duró unos quince minutos continuos de intercambio de fuego, lo cual lo distingue de las ejecuciones sumarias. Esta prolongación temporal sugiere la resistencia profesional del equipo de seguridad de la víctima y la determinación absoluta de los agresores, quienes operaron con impunidad en la trama urbana.
El objetivo primario, Alberto Prieto Valencia, se desplazaba en una camioneta SUV Lamborghini Urus de color naranja. Este vehículo de ultra-lujo, cuyo valor supera los cientos de miles de dólares, no solo fungía como declaración de estatus, sino que probablemente contaba con blindaje, forzando a los atacantes a usar un volumen de fuego abrumador.
Los agresores interceptaron el convoy utilizando tácticas de “cajón” o bloqueo, empleando vehículos de alto cilindraje, entre ellos una camioneta GMC Yukon abandonada en la escena del crimen.
- El Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses documentó al menos 200 casquillos percutidos en el asfalto.
- La cantidad de elementos balísticos confirma el uso de armas largas automáticas.
- Esto sugiere la participación de múltiples tiradores organizados en células para anular la capacidad de maniobra de la escolta.
Víctimas y el sofisticado aparato de seguridad
La letalidad del ataque fue devastadora, resultando en tres víctimas mortales:
- Alberto Prieto Valencia, conocido en el gremio como “El Prieto”, quien falleció dentro de su vehículo.
- Su hija, una menor de 16 años de edad, que le acompañaba. Aunque fue trasladada a un puesto de socorros, las heridas resultaron fatales.
- Uno de los escoltas de Prieto Valencia, quien cayó intentando repeler la agresión.
La seguridad del empresario era sofisticada, con cuatro escoltas más resultando lesionados. Se confirmó que al menos dos de ellos eran militares retirados. Esta presencia de personal con entrenamiento castrense explica la capacidad de respuesta que prolongó el enfrentamiento por quince minutos, evitando una ejecución instantánea.
La magnitud del evento provocó una movilización masiva de los tres niveles de gobierno: Policía de Guadalajara, Policía de Zapopan, Policía del Estado, Guardia Nacional y el Ejército Mexicano, que desplegó unidades artilladas. A pesar del cerco de seguridad, el patrullaje aéreo con helicópteros y la revisión de cámaras del C5 en el cercano Parque Rubí, no se reportaron detenciones inmediatas.
El perfil de alberto prieto valencia y su imperio logístico
Para comprender el móvil, es fundamental analizar la figura de Prieto Valencia más allá de su rol como víctima.
Trayectoria empresarial y transportes odal
Prieto Valencia era un pilar dentro del ecosistema comercial del Mercado de Abastos de Guadalajara, uno de los nodos logísticos más importantes del occidente de México. Su actividad principal se centraba en la comercialización de granos y cereales, un sector con altos volúmenes de flujo de efectivo y mercancía.
El núcleo de su poder residía en Transportes Odal, compañía que fundó en 2002 bajo su dirección general. Esta empresa se consolidó como un actor relevante en el transporte terrestre nacional, con una flota que incluía cajas secas, unidades refrigeradas y plataformas para contenedores, operando en todo el territorio.
Es crucial que Transportes Odal ostentaba la certificación C-TPAT (Customs-Trade Partnership Against Terrorism), un estándar de seguridad de la cadena de suministro impulsado por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos. Esto implica que Prieto Valencia mantenía protocolos rigurosos, pese a que el sector del transporte de carga en México es uno de los más golpeados por el crimen organizado, extorsión y robo.
El símbolo de estatus y la alta vulnerabilidad
El perfil de vida del empresario, evidenciado por el Lamborghini Urus y su equipo de seguridad privada conformado por exmilitares, denota un estatus económico muy superior.
En la semiótica del crimen organizado, esta ostentación, combinada con la necesidad de contratar protección castrense, indica que Prieto Valencia era consciente de un nivel de amenaza elevado y persistente contra sus intereses comerciales antes del ataque final.
Fenomenología de las ‘rifas colombianas’: usura y extorsión
El asesinato ha sido vinculado oficial y periodísticamente con la exposición de las “rifas colombianas”. Este término se refiere a un esquema delictivo que combina fraude, usura y extorsión, cooptado y transformado en México en una herramienta de control territorial y lavado de dinero.
Mecánica del engaño: la fachada de sorteos
La operación de estas rifas, ejemplificada en lugares como el Mercado de Abastos de Guadalajara, sigue un patrón depredador estructurado:
- La venta coercitiva: Células operativas (frecuentemente con extranjeros de origen colombiano) abordan a comerciantes y locatarios para vender boletos. La compra rara vez es voluntaria; la negativa se interpreta como una afrenta, desencadenando intimidación inmediata.
- La ilusión del premio: Los premios prometidos (efectivo, autos) son el gancho, pero los sorteos son generalmente simulados o inexistentes (“rifas que no existen”). El objetivo es la recolección periódica de cuotas.
- El ciclo de la extorsión: El boleto de la rifa funciona como un recibo de pago de extorsión. El comerciante paga una cuota de “protección”. Los operadores utilizan boletos y tarjetas de registro para llevar una contabilidad paralela, simulando una actividad administrativa formal.
Simbiosis con el sistema de préstamos ‘gota a gota’
Las rifas criminales son una extensión integral del sistema de préstamos conocido como “gota a gota“:
- Préstamo exprés: Se ofrece efectivo inmediato sin avales a comerciantes que necesitan liquidez urgente.
- Usura matemática: Los intereses son astronómicos y se cobran diariamente. La estructura de la deuda está diseñada para ser prácticamente impagable, convirtiendo al deudor en una fuente perpetua de ingresos.
- La convergencia: Al deudor que no puede pagar se le obliga a comprar boletos de rifas. De este modo, la rifa se convierte en el mecanismo para lavar el cobro de intereses ilegales o justificar la transferencia de efectivo sin levantar sospechas inmediatas de las autoridades financieras.
Comparativa operativa: el modelo criminal en méxico
| Característica | Rifas Legales (Modelo Colombiano) | ‘Rifas Colombianas’ (Modelo Criminal en México) |
| Regulación | Supervisadas por Coljuegos / Loterías. | Operan en la clandestinidad e ilegalidad total. |
| Destino de Fondos | Salud pública (impuestos), beneficencia. | Financiamiento de grupos criminales, lavado de dinero. |
| Mecanismo | Sorteos verificables, entrega de premios. | Sorteos simulados, inexistencia de ganadores. |
| Método de Venta | Voluntaria, marketing comercial. | Coercitiva, bajo amenaza de violencia o daño patrimonial. |
| Consecuencia de No Pago | No participación en el sorteo. | Violencia física, robo, “golpes”, amenazas de muerte. |
El móvil del crimen: la hipótesis de la exposición y la ruptura del silencio
La denuncia de prieto valencia
La línea de investigación más sólida, corroborada por declaraciones del Secretario General de Gobierno de Jalisco, Salvador Zamora Zamora, vincula el asesinato de Alberto Prieto Valencia con la exposición de estas actividades ilícitas. Zamora confirmó que existen antecedentes periodísticos, citando a Grupo Reforma, que ligan al empresario con la visibilización de las rifas.
La frase clave “expuso las rifas colombianas” sugiere una acción activa de denuncia o resistencia. Se consideran varios escenarios plausibles:
- Resistencia gremial: Como líder en el Mercado de Abastos y dueño de Transportes Odal, Prieto Valencia pudo haber prohibido la entrada de estos operadores a sus zonas de influencia, protegiendo a empleados y proveedores de la extorsión.
- Denuncia pública o privada: Si Prieto Valencia fue la fuente o el protagonista de las denuncias periodísticas previas, se convirtió en un objetivo de alto valor para la organización, cuya operación depende del silencio (omertà).
- Conflicto de intereses: Es posible, aunque con menor evidencia pública, que la fricción surgiera de un desacuerdo en el pago de cuotas a gran escala, dado el volumen de operación de su empresa.
El mercado de abastos como territorio en disputa
El Mercado de Abastos de Guadalajara es un ecosistema financiero de alto riesgo y un imán para la delincuencia organizada debido al manejo intensivo de efectivo. Históricamente, este espacio ha sido escenario de “cobro de piso” y asesinatos selectivos.
La infiltración de redes colombianas de préstamos y rifas añade complejidad, ya que estas células a menudo operan con la anuencia o bajo la franquicia de cárteles locales hegemónicos, como el CJNG, pagando un tributo por la explotación territorial. Al “exponer” las rifas, Prieto Valencia no solo desafiaba a los prestamistas, sino que amenazaba potencialmente la estructura de ingresos de la organización criminal dominante que se beneficia de estas micro-extorsiones.
Contexto sociopolítico y las implicaciones para el estado de derecho
Crisis de seguridad en zapopan y guadalajara
El asesinato en los límites municipales de Zapopan y Guadalajara subraya la porosidad de las fronteras ante el crimen organizado. La capacidad de un comando armado para ejecutar una operación de 15 minutos con armas de guerra evidencia una falla crítica en la inteligencia preventiva y en la capacidad de reacción inmediata del estado. La presencia posterior de unidades artilladas del Ejército Mexicano confirma que las autoridades reconocen el nivel de amenaza paramilitar que opera en la zona.
La respuesta oficial y el mensaje al sector privado
La declaración de Salvador Zamora Zamora, Secretario General de Gobierno de Jalisco, al vincular a la víctima con notas periodísticas previas sobre actividades ilícitas, puede interpretarse como una estrategia gubernamental común para contextualizar el crimen dentro de un ajuste de cuentas, aislando el evento de la inseguridad generalizada. Sin embargo, el reconocimiento tácito de la existencia de “rifas colombianas ilegales” en el Mercado de Abastos es una admisión de que el Estado ha perdido el control regulatorio sobre sectores estratégicos de la economía informal.
El mensaje enviado con el asesinato de Prieto Valencia es contundente para el sector privado en Jalisco: ni la capacidad económica ni la seguridad privada (incluso con personal militarizado) son garantías de invulnerabilidad. Si un empresario con estos recursos puede ser eliminado junto a su familia, la vulnerabilidad del pequeño y mediano comerciante ante la extorsión de las “rifas” y el “gota a gota” es absoluta.
El asesinato de Alberto Prieto Valencia el 29 de diciembre de 2025 es un estudio de caso sobre la gobernanza criminal en México. El empresario fue eliminado mediante una operación de tipo militar tras haber desafiado o visibilizado la operación de las “rifas colombianas”. Estas rifas son, de hecho, el rostro amable de una maquinaria de extorsión y usura que drena la economía del Mercado de Abastos. La resistencia de Prieto Valencia rompió el equilibrio de silencio que permite operar a estas mafias, y la respuesta fue una demostración de fuerza abrumadora. Este evento deja al descubierto la fragilidad del estado de derecho en Jalisco, donde economías ilícitas transnacionales se entrelazan con el comercio formal, y donde la denuncia se paga con la vida.




