La eliminación en playoffs y la sorpresiva salida de Mike Tomlin han abierto una encrucijada compleja en Pittsburgh. El destino del mariscal de campo, Aaron Rodgers, ahora pende de un hilo, pues su llegada a los Steelers estaba ligada estrechamente a la continuidad del head coach. Esta situación fuerza a la franquicia a una reconstrucción profunda.
El efecto dominó tras la salida de Mike Tomlin
La marcha de Mike Tomlin de los Steelers, que dirigió durante 19 temporadas con un récord de 193-114-2, podría tener daños colaterales directos, siendo el más relevante la potencial salida de Aaron Rodgers. El propietario del equipo, Art Rooney, es consciente de que la decisión del mariscal de campo está influenciada por este cambio.
El propio Rooney afirmó que Rodgers “vino aquí para jugar con Mike, así que probablemente esto afectará su decisión para lo que sigue en su carrera”. De hecho, en múltiples ocasiones, Rodgers manifestó su admiración por el entrenador. Rodgers elogió a Tomlin diciendo que “ha tenido más éxito que nadie en los últimos 20 años en la liga, eso te dice que tienes a la persona indicada que ha instaurado la cultura adecuada a esta gran organización”.
La salida de Tomlin, que según algunas voces internas del equipo en realidad fue un acuerdo negociado para una salida digna, se produce tras nueve años sin una victoria en playoffs (la última fue en 2016). Aunque el equipo clasificaba constantemente a la postemporada, la caída en la primera ronda se volvió un patrón.
La reconstrucción forzada de los Steelers
Tras el adiós del entrenador, los Steelers se encuentran en una posición doblemente comprometida: deben buscar un nuevo head coach y, probablemente, un nuevo quarterback.
Art Rooney y Omar Khan, el gerente general de la franquicia, liderarán la búsqueda, un proceso que tomará algunas semanas y para el cual “no hay candidatos internos en este momento”, según Rooney.
El propietario detalló que las cualidades más importantes que buscan en el nuevo entrenador son:
- Liderazgo y confianza.
- Capacidad para estar al frente en el día tras día.
- Habilidad para captar la atención del equipo y motivarlo para trabajar.
Históricamente, Pittsburgh se ha caracterizado por la estabilidad en la posición de head coach. En los últimos 57 años, los Steelers solo han tenido tres entrenadores: Chuck Noll (23 temporadas), Bill Cowher (15) y Mike Tomlin (19).
Sin embargo, hay una realidad palpable que dejó Tomlin: la ofensiva se estancó. El problema era notorio desde las últimas campañas de Ben Roethlisberger, y Tomlin nunca pudo conseguir un gran coordinador ofensivo. Sus asistentes en esa área, Matt Canada y Arthur Smith, solo ralentizaron aún más la ofensiva predecible. La búsqueda de quarterbacks veteranos de alto perfil, como Russell Wilson y Aaron Rodgers, fue vista como una estrategia de “parches” que demostró no ser el camino indicado.
La encrucijada de Aaron Rodgers: ¿Retiro o más frustración?
Rodgers, a sus 42 años, afrontará la agencia libre y debe decidir entre renovar con los Steelers, buscar un nuevo equipo o, lo más probable, optar por el retiro. Si no continúa con los Acereros, las opciones internas para la posición de mariscal de campo serían Mason Rudolph y Will Howard, quien llegó al equipo en la sexta ronda del pasado draft y no disputó un solo partido en la presente campaña.
Un final triste y la crítica a las estadísticas
Tras la eliminación en el juego de comodines contra Houston, la liga especula que el peso de las lesiones y el desgaste físico inclinarán la balanza hacia el adiós definitivo. El juego fue descrito por algunos como un posible final “triste” y “patético” para el veterano.
Dos jugadas puntuales marcaron su posible último encuentro:
- Una salvaje captura en la que pierde el balón (fumble) y este es devuelto a la zona de anotación.
- Una intercepción que fue devuelta hasta las diagonales, en la que Rodgers intentó sin éxito taclear al rival.
Aunque los defensores de Rodgers señalan que la línea ofensiva de Pittsburgh jamás pudo darle una protección “decente” ante la feroz defensiva frontal de Houston, que solo requirió de cuatro elementos para crear caos en la bolsa de protección, la realidad vista en el campo muestra desesperación y pánico ante la presión.
A pesar de que los números de Rodgers no fueron malos durante la temporada (lanzó más de 3,000 yardas en cada una de las dos últimas campañas y superó el 65% de pases completos con pocas intercepciones), la crítica apunta a que las estadísticas “mienten”. Lo relevante es que no fue el hombre decisivo para su equipo en los momentos de importancia real. Un ejemplo de esta situación, citada por analistas, es el caso de Dak Prescott con Dallas, quien también registró cifras impresionantes (casi 4,000 yardas, 30 pases de anotación y más del 65% de efectividad) sin poder responder en la hora cero.
Rodgers dijo que se tomaría tiempo para decidir su futuro, pero hay quienes dudan que algún equipo se anime a contratarlo, sugiriendo que debe reconocer que es momento de marcharse.
Un legado de élite que espera en Canton
Si Rodgers decide colgar las hombreras este invierno, lo hará con una hoja de vida que lo sitúa directamente entre los más grandes de la historia de la NFL. Sus números son testimonio de una eficiencia inigualable:
- 4 veces MVP de la NFL: Una cifra que lo coloca como uno de los jugadores más laureados de la historia, solo por detrás de Peyton Manning.
- Campeón del Super Bowl XLV: Lideró a los Green Bay Packers a la gloria y fue nombrado el Jugador Más Valioso del encuentro.
- Estadísticas de Élite: Acumula 66,274 yardas aéreas y 527 pases de anotación, cifras que lo mantienen en el Top 5 histórico de ambas categorías.
- El Rey de la Eficiencia: Posee algunos de los ratings de pasador más altos en la historia y la mejor relación de touchdowns por intercepción jamás vista.
A pesar de estos logros, el gran asterisco en su carrera es su etapa post-Green Bay, que incluye dos temporadas con los New York Jets caracterizadas por una grave lesión y muchas derrotas, y su intento en los Steelers, que culminó con una eliminación prematura.
Si Rodgers anuncia su retiro en las próximas semanas, sería elegible para ingresar al Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional en el año 2031 (debe cumplir cinco años naturales de inactividad). Los analistas están seguros de que entraría en su primer año de votación en Canton, Ohio.
El club de los que se aferraron al pasado
El dilema de Rodgers se conecta con el llamado “Club de los aferrados”, jugadores estrella que prolongaron su carrera más allá de sus capacidades, motivados por el orgullo o el ego, no por la necesidad económica.
El caso más reciente, y comparable a Rodgers, es Russell Wilson, quien pasó por Denver, Pittsburgh y NY Gigantes. Wilson perdió la chispa y el ritmo, siendo sentado en la campaña a favor del novato Jaxson Dart, quien movió la misma ofensiva con mucha más efectividad.
Otros ejemplos históricos de esta situación incluyen:
- Dan Marino: Terminó su carrera apaleado (62-7) en playoffs ante Jacksonville en la campaña de 1999, con solo 95 yardas por aire.
- Franco Harris: Corredor icónico de Pittsburgh y MVP del Super Bowl 9. Tras ser dado de baja por los Steelers en 1984, firmó con Seattle, obsesionado con superar la marca de acarreador de Jim Brown. Se le vio sin velocidad ni potencia, jugando solo seis juegos y terminando la campaña con 170 yardas, sin alcanzar la marca de Brown.
- Dan Fouts: Ídolo en San Diego, terminó desastroso. Sus dos últimas campañas (1986-87) registraron 37 intercepciones contra solo 26 pases de anotación, ganando únicamente 8 de 23 juegos.
- Adrian Peterson: Sumó siete equipos en su carrera, aferrándose a continuar cuando su era había terminado. En su última temporada (2021) acumuló menos de 200 yardas.
- Michael Vick: Acabó su carrera en NY Jets y Pittsburgh sin la electricidad ni los movimientos relámpago que lo caracterizaron.
- Joe Namath: Símbolo de los New York Jets, terminó su carrera con Los Angeles, donde fue sentado a media temporada.
Rodgers se encuentra en esa encrucijada de orgullo, y después de lo que ha mostrado, lo mejor sería decir adiós y asegurar su lugar eterno.
¿Es el ego la última línea de defensa de un atleta? Rodgers se enfrenta a una decisión que trascenderá su estadística, marcada por la diferencia entre retirarse como leyenda o arrastrar un legado que el campo ya no sostiene. La historia de los Steelers y la de su mariscal están ahora en una cuenta regresiva que definirá la próxima década de la NFL.

