La volatilidad cambiaria vuelve al centro del debate financiero con 3 factores clave hunden al peso mexicano: ¿Fin del “Super Peso”?, en un contexto donde presiones externas, ajustes en tasas internacionales y movimientos de capital comienzan a debilitar la moneda. Analistas advierten que el fenómeno del “superpeso”, que dominó gran parte del último año, podría enfrentar su primera prueba seria ante un entorno global más incierto.

El “Super Peso” cede: Una jornada de corrección violenta
Al corte de media mañana de este miércoles 4 de marzo de 2026, el peso mexicano se deprecia un 2.15%, situándose en un promedio interbancario de 18.12 unidades por dólar. Este nivel representa el desempeño más pobre de la divisa desde abril de 2025, perforando la barrera psicológica de los 18.00 pesos. En ventanillas bancarias, el dólar ya se comercializa hasta en 18.60 pesos en algunas instituciones, reflejando la intensidad del movimiento.
La liquidación masiva de activos emergentes en los mercados globales impulsa esta tendencia.
La tormenta perfecta: Tres frentes de presión global
La caída del peso responde a una “tormenta perfecta” originada por la confluencia de tres factores externos que han generado una aversión al riesgo generalizada.
Escalada geopolítica en Medio Oriente
El recrudecimiento de las hostilidades entre Estados Unidos e Israel con Irán ha provocado un disparo en el índice de volatilidad (VIX). Este incremento en la incertidumbre geopolítica global impulsa a los capitales a huir hacia el dólar estadounidense, considerado un refugio seguro en tiempos de crisis, debilitando a las monedas de mercados emergentes.
Shock energético y temores inflacionarios
La cotización del barril de crudo Brent superando los $85 dólares genera temores de una inflación global persistente. Esta perspectiva fortalece la postura de la Reserva Federal (Fed) de mantener tasas de interés elevadas por un período más prolongado, lo que incrementa el atractivo del dólar y presiona a la baja a otras divisas.
Efecto dominó en Asia y la liquidez del peso
El desplome del 8% en la Bolsa de Seúl (KOSPI) durante la madrugada de hoy generó un sentimiento de pánico que se propagó rápidamente por los mercados emergentes. El peso mexicano, al ser la moneda más líquida de la región, es frecuentemente utilizada por los fondos de inversión para cubrir riesgos en escenarios de alta volatilidad, lo que explica su particular vulnerabilidad en esta coyuntura.

La moneda mexicana, utilizada como cobertura, absorbe el impacto de la aversión al riesgo global.
Comportamiento reciente y proyecciones a corto plazo
El análisis del comportamiento del peso mexicano en los últimos siete días revela una transición de una estabilidad relativa a una presión creciente. El 25 de febrero, el tipo de cambio se mantenía en $17.25, pero el 28 de febrero se observó el inicio de tensiones en el Golfo, llevando la cotización a $17.48. Para el 2 de marzo, la presión por el alza en los energéticos elevó el tipo de cambio a $17.72, culminando el 4 de marzo con la peor caída en 11 meses, alcanzando los $18.12.
La estabilidad relativa dio paso a una presión creciente.
Los analistas de Monex y Base anticipan que, de no haber señales de distensión diplomática en las próximas 48 horas, el peso podría buscar el siguiente nivel de resistencia en los 18.35 pesos por dólar. La publicación del dato de inflación en México el próximo viernes será un evento crucial. Una cifra alta podría obligar a Banxico a mantener su tasa de interés elevada, lo que serviría como un freno técnico para evitar una depreciación mayor hacia los 18.50.
El peso como “proxy”: Más allá de los fundamentos internos
Durante gran parte de 2025, el peso mexicano mantuvo una fortaleza notable, impulsado por el flujo récord de remesas y la relocalización de empresas (nearshoring). Estos factores internos contribuyeron a su apelativo de “Super Peso”.
Sin embargo, la moneda mexicana es utilizada globalmente como una herramienta de cobertura (proxy) para otros activos emergentes. Esto significa que cuando se presenta miedo en mercados como Corea del Sur o incertidumbre militar en Irán, los fondos de inversión venden pesos mexicanos para obtener liquidez rápida. Esta dinámica explica por qué México sufre una depreciación más pronunciada que otros países de la región, incluso sin una causa interna directa que justifique el movimiento.
Balanza de fuerzas: Factores a favor y en contra
A pesar de la actual volatilidad, existen elementos que limitan una salida masiva de capitales y otros que exacerban la presión sobre la divisa.
El diferencial de tasas de interés en México sigue siendo de los más altos del mundo, lo que ofrece un atractivo para los capitales especulativos y limita una salida total. Adicionalmente, el Banco de México (Banxico) cuenta con niveles de reservas internacionales sólidos, lo que le otorga capacidad para intervenir en el mercado cambiario si se detecta un desorden operativo que amenace la estabilidad.
Por otro lado, la aversión al riesgo global, especialmente en escenarios de conflicto geopolítico, fortalece invariablemente al dólar frente a las monedas de países en desarrollo, independientemente de sus fundamentos económicos. Un dólar por encima de los 18 pesos encarece inmediatamente la gasolina importada y los insumos industriales, ejerciendo una presión alcista sobre la inflación local.
La aversión al riesgo global prevalece sobre los sólidos fundamentos locales.
Estrategias ante la volatilidad: Recomendaciones clave
Ante el escenario de corrección y volatilidad, se emiten recomendaciones específicas para diferentes perfiles de actores económicos.
Para inversionistas
Se sugiere evitar compras de pánico. Los niveles actuales de 18.12 pesos por dólar muestran una sobreventa técnica que podría derivar en un rebote correctivo hacia los 17.90 en los próximos días, ofreciendo una mejor oportunidad de entrada o salida.
Para empresas
Aquellas empresas con pagos pendientes en dólares para el mes de marzo deben considerar cubrir al menos el 50% de su obligación ahora mediante contratos forward. Esta acción mitigaría el riesgo de una mayor depreciación y protegería los márgenes operativos.
Para consumidores
Se recomienda anticipar posibles alzas en los precios de productos electrónicos y bienes importados durante la segunda quincena de marzo. Esta previsión es crucial si el tipo de cambio no logra regresar a niveles cercanos a los 17.80 pesos por dólar, impactando directamente el poder adquisitivo.
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