El precio del Bitcoin cayó el 5 de febrero de 2026 por debajo de la barrera de los 70,000 dólares, cotizando brevemente a $69,821.18, marcando su nivel más bajo desde la reelección de Donald Trump en noviembre de 2024. Esta corrección abrupta se debe a una fuerte aversión a los activos considerados de riesgo y, de forma más aguda, a las persistentes incertidumbres regulatorias, especialmente el estancamiento de la Ley CLARITY en Estados Unidos.
El mercado de criptomonedas está sintiendo una presión correctiva significativa que va más allá de su volatilidad habitual. La ruptura del soporte psicológico de los 70,000 dólares obliga a revisar la narrativa de crecimiento que dominó el ciclo post-electoral, poniendo el foco en los obstáculos legislativos en Washington.
La corrección de febrero de 2026 y las cifras clave
Este jueves, 5 de febrero de 2026, el Bitcoin se posicionó por debajo del umbral de los 70,000 dólares por primera vez en más de un año. Aunque la criptomoneda de mayor capitalización cotizó brevemente a 69,821.18 dólares, hacia las 11:55 GMT registraba un valor de 70,256 dólares, arrastrando una pérdida del 3.26% en ese momento.
Esta caída prolonga una tendencia a la baja ligada al pesimismo que afecta a diversos mercados. El impacto se siente no solo en la categoría de activos digitales, sino también en los valores tecnológicos e, incluso, en el tradicional refugio de los metales preciosos.
El efecto Trump: del récord post-electoral a la fatiga del mercado
El desplome actual resulta especialmente notable por la referencia política que establece: el precio se encuentra en su nivel más bajo desde que Donald Trump ganó la reelección en noviembre de 2024. La elección del expresidente había inyectado optimismo en el sector de las monedas digitales, dado que se le percibe como un gran promotor de las criptomonedas.
Tras esa reelección, el mercado se disparó. Tan solo un mes más tarde, el Bitcoin superó por primera vez el umbral de los 100,000 dólares, un hito que Trump celebró públicamente.
Fiel a su reputación de activo volátil, este impulso alcista continuó hasta que, a comienzos de octubre, la criptomoneda alcanzó un máximo histórico (ATH) de 126,251.31 dólares. Sin embargo, este récord de valor fue seguido por una corrección que se aceleró en los meses recientes debido a la confluencia de factores macroeconómicos y regulatorios.
La Ley CLARITY y la parálisis regulatoria
Una de las principales cargas que padece la criptomoneda es la persistente incertidumbre regulatoria en Estados Unidos. El sector esperaba avances claros que legitimasen y asegurasen la operación de estos activos, pero el proceso se ha estancado.
El proyecto de ley relativo a las criptomonedas, conocido como la Ley CLARITY, se encuentra atascado en el Senado. Esta parálisis legislativa genera un clima de cautela y pesimismo en los inversionistas institucionales. James Butterfill, analista de CoinShares, es directo al respecto: “Los avances esperados en torno a esta ley no han llegado”.
Factores de presión que frenan el valor del Bitcoin
Para el inversor, es clave diferenciar las causas que catalizaron la corrección de febrero de 2026:
- Aversión a activos de riesgo: Tendencia generalizada del mercado a retirar capital de clases de activos de alta volatilidad, lo que afecta a las criptomonedas.
- Clima pesimista sectorial: El sentimiento negativo no se limita a las criptomonedas, sino que ha afectado de forma dura a los valores tecnológicos y los metales preciosos.
- Incertidumbre regulatoria de EE. UU.: La incapacidad del Senado para aprobar o siquiera progresar con la Ley CLARITY mantiene en el limbo normativo a todo el ecosistema digital, frenando la entrada de capital que busca seguridad jurídica.
El mercado había descontado que una administración favorable a las criptomonedas traduciría su apoyo en legislación funcional. El hecho de que el máximo histórico de $126,251.31 se haya desvanecido hasta este mínimo post-reelección es una dura lección sobre el verdadero costo de la parálisis política. La pregunta ahora es si Bitcoin encontrará un nuevo catalizador o si la Ley CLARITY seguirá siendo la principal ancla que limita su recuperación.

