Petróleos Mexicanos (Pemex) ha localizado depósitos de litio en las cuencas de Burgos y Tampico-Misantla, abriendo una oportunidad estratégica para diversificar la industria energética. Este mineral, esencial para vehículos eléctricos y tecnologías avanzadas, promete revitalizar la infraestructura petrolera y fortalecer la soberanía tecnológica.
El hallazgo que transforma la matriz energética nacional
Pemex ha descubierto depósitos de litio en las cuencas de Burgos y Tampico-Misantla, ubicadas en los estados de Tamaulipas y Veracruz. Este hallazgo es crucial dado que el litio constituye un mineral fundamental en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos, dispositivos electrónicos y otras tecnologías de vanguardia. La presencia de este recurso representa una oportunidad estratégica para la diversificación de la industria energética a nivel nacional, marcando un hito en la reconfiguración de sus capacidades productivas.
La empresa estatal informó que los pozos petroleros en Tamaulipas contienen litio, lo que ha impulsado la puesta en marcha de estudios exhaustivos destinados a su extracción eficiente.

Hoja de ruta estratégica: la visión de Pemex para 2030
El plan de Petróleos Mexicanos contempla el establecimiento de una planta comercial para el año 2030. Este proyecto estratégico se basará en la implementación de tecnologías de extracción directa (EDL), diseñadas específicamente para aprovechar el litio identificado en estas cuencas. El objetivo principal es integrar este recurso clave en la cadena de fabricación de baterías, consolidando una posición competitiva en el mercado global.
Estas iniciativas tienen un doble propósito: revitalizar campos petroleros que actualmente presentan baja producción y fortalecer la soberanía tecnológica del país en el creciente sector de la movilidad eléctrica, un segmento de alto valor estratégico.
Reactivación de activos: el valor añadido de la infraestructura existente
La extracción de litio en los campos petroleros ofrece un beneficio significativo al extender la vida útil de la infraestructura ya instalada. Esto incluye tanto los pozos productores activos como la reapertura de aquellos que se encuentran cerrados.
La compañía destacó la eficiencia de este enfoque, afirmando: “En los campos en los que se encuentre litio, su extracción permitirá extender la vida útil de la infraestructura ya instalada, ya sean pozos productores o la reapertura de los cerrados. Con ello, la puesta en marcha de la planta EDL tomaría entre nueve meses y un año, frente a los dos años que requeriría un proyecto desde cero.” Esta sinergia operativa acorta drásticamente los plazos de implementación, acelerando la integración del litio en la producción nacional.



