El viernes 9 de enero de 2026, la Catedral de Myeongdong en Seúl fue el escenario del último adiós a Ahn Sung-ki, el aclamado actor que definió generaciones del cine coreano. Su funeral reunió a la comunidad cinematográfica para honrar una trayectoria que, desde su debut infantil en 1957, se convirtió en un sinónimo de dedicación y humanidad.
El contexto de la despedida final
La comunidad cinematográfica y los admiradores rindieron tributo al actor Ahn Sung-ki en la Catedral de Myeongdong, ubicada en el centro de Seúl, el viernes. En este lugar se llevó a cabo una misa conmemorativa y un servicio fúnebre para honrar su dedicación al cine y su cálido espíritu.
El actor falleció el lunes a la edad de 74 años en un hospital de Seúl. Había estado recibiendo tratamiento en una unidad de cuidados intensivos después de colapsar en casa a causa de asfixia.
Honores póstumos y la solemne procesión
La procesión fúnebre fue encabezada por destacadas figuras del séptimo arte coreano.
- Jung Woo-sung portó el retrato de Ahn.
- Lee Jung-jae sostuvo la Orden Geumgwan del Mérito Cultural, el más alto honor cultural del país, que fue otorgado póstumamente al actor el lunes.
Actores como Sul Kyung-gu, Park Chul-min, Yoo Ji-tae, Jo Woo-jin, Park Hae-il y Ju Ji-hoon fungieron como portadores del féretro.
La misa y las palabras sobre un “santo viviente”
El arzobispo Chung Soon-taick de Seúl presidió la misa de las 8 a.m. en la Catedral de Myeongdong para Ahn, quien era un devoto católico. A la ceremonia religiosa le siguió un servicio fúnebre, donde se pronunciaron emotivos elogios.
Jung Woo-sung compartió recuerdos afectuosos del difunto actor, destacando que siempre fue de hablar suave y se mostró cálido con todos durante los cinco meses de filmación en China para la película The warriors de 2001.
Jung enfatizó la profunda cualidad humana de Ahn Sung-ki:
> “Incluso bajo difíciles condiciones de filmación, él siempre se aseguraba de llamar al personal coreano y local, así como a sus compañeros actores, por sus nombres, y de saludarnos con una sonrisa”.
Jung describió la profundidad de su bondad como “inconmensurable”. Además, destacó que Ahn era una persona verdaderamente hermosa con una profunda dignidad que trataba a todos con constante comprensión y amor.
El orador también resaltó la humildad del actor y la inmensa responsabilidad que sentía como figura principal del cine coreano, una presión que lo hacía ser “duro consigo mismo”.
> “Era un hombre de gran consideración que nunca quiso ser una carga, y de una modestia y restricción que le impedían ponerse primero”.
A pesar del peso de estas presiones, Jung afirmó que Ahn “siempre mantuvo la compostura”. Con lágrimas en los ojos, Jung concluyó su elogio con un profundo respeto: “Para mí, parecía un hombre de hierro. Por favor, descanse en paz. Con el más profundo respeto, usted fue un santo viviente para mí. Gracias”.
Un patrón de décadas: el impacto en el cine
Ahn Sung-ki se erigió durante décadas como un pilar fundamental del cine coreano. Entregó actuaciones versátiles en más de 140 películas desde su debut en 1957 como actor infantil.
La estrella de cine no solo fue apreciada por el público, sino también por renombrados directores, quienes valoraron sus excepcionales interpretaciones y su capacidad para encarnar una amplia gama de personajes.
Más allá de la actuación, el difunto actor dedicó su vida al desarrollo de la cinematografía coreana, sirviendo como miembro central de prominentes festivales de cine del país, incluyendo:
- El Festival Internacional de Cine de Busan.
- El Festival Internacional de Documentales de DMZ.
La partida de Ahn Sung-ki no solo deja un vacío en la pantalla grande, sino también un estándar de conducta profesional y humana para toda la industria. Su legado, marcado por la dignidad y la modestia, subraya una verdad ineludible: en un mundo de estrellas fugaces, la verdadera autoridad reside en la constancia y el servicio al arte.

