Bad Bunny hizo historia el 2 de febrero de 2026 al convertirse en el primer artista en los 68 años de los premios Grammy en ganar la categoría de Mejor Álbum del Año con un disco totalmente en español. El puertorriqueño Benito Martínez Ocasio fue galardonado por su sexto álbum, “Debí Tirar Más Fotos”, un trabajo que no solo es una exploración de la historia de la música latina, sino que sirvió como plataforma para una fuerte crítica política, exigiendo “¡Fuera ICE!” y dedicando el triunfo a los inmigrantes.
La victoria de Bad Bunny, a sus 31 años, simboliza un punto de inflexión donde el dominio del streaming finalmente ha derribado las barreras lingüísticas históricas que relegaron a la música latina en la industria anglófona. Su álbum, que superó a contendientes de alto perfil como Lady Gaga, Kendrick Lamar y Sabrina Carpenter, consolidó una tendencia que ya se vislumbraba el año anterior, cuando Bad Bunny fue el artista más escuchado en Spotify, acumulando 19.800 millones de reproducciones.
La narrativa política central de los Grammy 2026
La ceremonia de los Grammy de 2026 fue un escenario de protesta explícita contra la “mano dura” del gobierno de Donald Trump hacia los migrantes. La crítica al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la solidaridad con la comunidad inmigrante se manifestó en discursos clave y detalles visibles en la alfombra roja.
Bad Bunny, quien encabezará el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl la semana siguiente, elevó la tensión política antes de su discurso al Mejor Álbum del Año, al ganar el premio al mejor álbum de música urbana. En ese momento, declaró: “Antes de dar las gracias a Dios, voy a decir ¡Fuera ICE!”, refiriéndose a los agentes tras semanas de tensión y la muerte de dos civiles en Mineápolis. El artista fue enfático en la defensa de la dignidad: “No somos salvajes, no somos animales, no somos extranjeros, somos humanos y somos estadounidenses”.
Al aceptar el premio principal, y visiblemente estupefacto al escuchar su nombre leído por Harry Styles, Bad Bunny dedicó el premio “a todas las personas que tuvieron que dejar su hogar, su tierra, su país, para perseguir sus sueños”. También abordó los temas de duelo y pérdida que inspiraron el disco, extendiendo el reconocimiento a quienes “han perdido a un ser querido y han tenido que seguir adelante con mucha fuerza”.
Voces en apoyo de la comunidad migrante
La postura de Bad Bunny no fue aislada. Varios artistas utilizaron su plataforma para apoyar la causa:
- Olivia Dean (Mejor Artista Nuevo): La estrella británica recordó su herencia: “Estoy aquí como nieta de un inmigrante”. Explicó que su abuela Carmen formó parte de la generación Windrush (migrantes del Caribe al Reino Unido en 1948) y concluyó: “Soy producto de la valentía y creo que esas personas merecen ser celebradas. No somos nada el uno sin el otro”.
- Otros artistas: Kehlani, Gloria Estefan y Billie Eilish también hablaron en apoyo. Muchos invitados en la alfombra roja portaban insignias que decían “Ice out” (Fuera ICE).
- Billie Eilish: Tras ganar Canción del Año, Eilish reconoció la dificultad del momento actual en Estados Unidos. “Es realmente difícil saber qué decir y qué hacer en este momento”, dijo, pero alentó a “seguir luchando, alzando la voz y protestando. Nuestras voces realmente importan, y la gente importa”.
Récords, triunfos repetidos y una confusión en el escenario
El Grammy 2026 también fue testigo de nuevos récords y un momento de pánico escénico que involucró a una leyenda de la música.
Kendrick Lamar marca un nuevo hito en el rap
Kendrick Lamar superó a Jay-Z, convirtiéndose en el rapero con más premios Grammy al sumar 26 trofeos con la victoria al mejor álbum de rap por “GNX”. Poco después, añadió un vigésimo séptimo trofeo a su colección: Grabación del Año por “Luther”, un dueto con la cantante de R&B SZA.
Esta victoria, sin embargo, se vio envuelta en dos minutos de confusión. La leyenda Cher, quien acababa de recibir un premio a la trayectoria, subió al escenario para anunciar el ganador. Tras abandonar el escenario sin leer los nominados, se mostró incapaz de usar el teleprompter, abrió el sobre y leyó incorrectamente la tarjeta, sugiriendo por un momento que el premio era para el fallecido cantante de soul Luther Vandross.
Lamar y SZA se tomaron el incidente con calma. En el escenario, Lamar rindió homenaje a Vandross, a quien catalogó como uno de sus artistas favoritos de todos los tiempos. Reveló la única condición impuesta para usar su voz en la canción: “Me dijeron que lo hiciera ‘sin insultos'”. Por su parte, SZA aprovechó para abordar el clima político actual, instando a la confianza: “Por favor, no se desesperen. Sé que ahora es un momento aterrador, pero debemos confiar los unos en los otros y en nosotros mismos. No nos gobierna el gobierno, nos gobierna Dios”.
Eilish y Lady Gaga definen sus categorías
Billie Eilish cosechó su tercer premio a Canción del Año en seis años por “Wildflower”, un éxito inesperado de su tercer álbum, Hit Me Hard And Soft. Sus victorias previas habían sido con “Bad Guy” (2020) y la balada “Everything I Wanted” (2021).
Lady Gaga ganó mejor álbum pop por “Mayhem”, su trofeo de gramófono dorado número 16. Gaga instó a las mujeres en la industria a defender su visión creativa. Señaló la dificultad en los estudios de grabación: “Sé que a veces, cuando estás en el estudio con un grupo de chicos, puede ser difícil”. Animó a las artistas a “luchar por sus canciones, luchar por ustedes mismas como productoras y asegurarse de que se les escuche con fuerza”.
El impacto latino completo: Más allá de Bad Bunny
La victoria de Bad Bunny fue el pináculo de una noche exitosa para la música latina, demostrando que el idioma ya no es un factor de limitación comercial o artística.
El cantante puertorriqueño se llevó tres premios en total. Además de su hito histórico, otros artistas latinos clave fueron reconocidos:
Finalmente, “Golden”, una pegadiza melodía de la película KPop Demon Hunters, se convirtió en la primera canción de K-Pop en ganar un Grammy, al ser nombrada mejor canción para medios visuales. Aunque se frustraron las esperanzas de otros nominados de K-Pop, como la solista Rosé y el grupo femenino Katseye, este reconocimiento marca un nuevo territorio para el género.
La 68ª edición de los Grammy demostró que el poder de la música trasciende los géneros, los idiomas y, de forma contundente, la política. Al centrar la atención global no solo en los logros artísticos, sino también en el debate migratorio estadounidense, los premios de 2026 se recordarán como el momento en que la música en español reclamó su posición más alta y alzó la voz contra la narrativa oficial.

