La actriz veracruzana Ana de la Reguera da un paso crucial en su carrera al debutar como directora de largometraje. Su nueva comedia, Un hombre por semana (también referida como Un hombre a la semana), refleja la realidad de las mujeres en sus 40, explorando sin pudor desde el uso de aplicaciones de citas hasta la presión social por tener pareja.
La honestidad sobre las citas en la era digital
Ana de la Reguera aborda en su nuevo proyecto cinematográfico temas que conoce de primera mano: la búsqueda de pareja en la modernidad. La actriz no tuvo pudor en aceptar que, desde hace dos años, utiliza aplicaciones de citas.
“No son mi única fuente [para conocer personas], pero sí las utilizo, llevo dos años haciéndolo y he tenido experiencias de todo tipo”, declaró la veracruzana.
Aunque aclara que no está buscando una relación de manera incesante, acepta que a veces es inevitable abstraerse del ritmo actual del mundo. Fue precisamente este contexto social el que la impulsó a participar en el proyecto de Un hombre por semana cuando le llegó el guion, inicialmente solo para que expresara su opinión. De inmediato, la actriz manifestó su interés por participar en la cinta, añadiendo además experiencias que le habían sucedido a ciertas “conocidas” suyas.
La cinta, una comedia, se estrenará mañana (08/01/2026). En ella, Ana de la Reguera interpreta a Mónica, una mujer que intenta reestructurar su vida después de un divorcio. El personaje, al igual que muchas mujeres, lidia con la presión social de tener pareja.
- El sentir de Mónica: “Como el personaje, que está en sus 40, he sentido la presión de la sociedad, de las amigas, de tener pareja”, señaló la actriz.
- La soltería: Aunque Ana de la Reguera se encuentra contenta con su soltería, explica que el personaje también llega a ese punto, si bien al principio le toma tiempo salir. En un momento, Mónica incluso se dedica a cantar letras adoloridas, como la de “Así no te amará jamás”, el éxito ochentero de Amanda Miguel.
El elenco de la película se complementa con Martín Altomaro, Cynthia Klitbo, Epy Vélez y José María de Tavira, quien interpreta a un nuevo pretendiente. Además, la cantante Amanda Miguel realiza una participación especial en el filme.
El patrón que rompe el cine: el debut en dirección
Un hombre por semana marca el debut de Ana de la Reguera en la dirección de largometrajes. Lo realiza en colaboración con el experimentado realizador Marco Polo Constandse, conocido por películas como Cásese quien pueda.
Este debut ocurre en un momento en que la presencia de la mujer en el cine nacional ha aumentado, tanto delante como detrás de cámaras, un aspecto contrario a cuando la actriz inició su carrera hace más de dos décadas. Sin embargo, la veracruzana considera que aún falta camino por recorrer para consolidar la igualdad.
La resistencia al guion femenino
La actriz comentó que el concepto de la película generó recelo inicialmente debido a la doble moral existente en la industria:
> “Creo que este guion todavía daba miedo a algunos porque era de, ‘¿cómo una mujer va a tener un hombre por semana si eso es algo que no pasa, aparentemente?’. Normalmente son los hombres los que tienen una por semana, siempre es al revés y nadie dice nada”, ironizó la actriz.
Ana de la Reguera lamentó que, de las cincuenta películas que ha realizado, solo dos hayan sido de directoras. No obstante, al comienzo de su carrera tuvo referencias cercanas de mujeres en la dirección: trabajó en Ladies’ night (2002), de Gabriela Tagliavini, y luego en Así del precipicio (2006), con Tere Suárez.
La lenta evolución de la industria
La actriz comparó la situación actual con el cine clásico de comedia romántica: “Vamos atrasados, por ejemplo, yo crecí con estas comedias románticas de los 80 y 90 como Cuando Harry conoció a Sally, de actrices como Meg Ryan, que eran protagonistas fuertes que no tenían quien les dijera qué hacer, y son películas que se han quedado atemporales, envejeciendo bien”, opinó.
Las estadísticas del sector reflejan una mejora, pero aún señalan una disparidad. De acuerdo con el Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2024, las cifras más recientes disponibles:
- Se registraron 58 películas dirigidas por mujeres (entre ficción y documental) en 2024.
- Esta cifra contrasta fuertemente con las cinco películas dirigidas por mujeres registradas en 2008.
- El documento de 2024 solo identifica 11 películas que abordan temas de violencia de género, resiliencia femenina, búsqueda de identidad y autonomía, construcción de sororidad y redes de apoyo, exploración de la maternidad y los vínculos intergeneracionales, presencia histórica y exilio, así como dignificación del trabajo.
Ganar posiciones “a la fuerza”
La protagonista de las series Capadocia (2008) y Narcos (2016) sabe que para escalar, las mujeres a menudo deben ganar posiciones de forma proactiva o, incluso, por circunstancias inesperadas.
Ana de la Reguera debutó previamente como directora en la serie de comedia Ana, que ella misma escribió y protagonizó. Esta oportunidad se dio cuando el director titular, Marcelo Tobar (Oso Polar), enfermó en pleno rodaje:
> “Me quedé dirigiendo media temporada, que es como mes y medio y fue cuando dije, lo puedo hacer y lo hice”, recordó.
Posteriormente, la actriz siguió buscando oportunidades. Tras una participación especial para ViX en Papá soltero, les comunicó que si había una tercera temporada, ella quería dirigir algunos episodios, a lo que la plataforma accedió. “Es la única manera de que una se va colando, y pues aquí me le colé a Polo”, añadió entre risas, refiriéndose a su colaboración con Marco Polo Constandse.
De manera anecdótica, Ana de la Reguera compartió que el director Marcelo Tobar le aseguró, a modo de broma, que no volvería a trabajar con ella. “Me dijo que no aceptaría ningún proyecto que yo le ofreciera, para que no se enfermara igual… y yo me quedara dirigiendo”, ironizó.
Este paso de Ana de la Reguera a la dirección, impulsado por la necesidad y la voluntad, no solo suma una voz femenina más al cine mexicano, sino que también utiliza la comedia para desafiar narrativas sociales obsoletas, demostrando que la presión por tener pareja no define la realización femenina en la actualidad.




