Tras el lanzamiento de su ambicioso álbum LUX en 2025, la cantante Rosalía ha mantenido una agenda intensa de promoción. Sin embargo, no han sido solo las claves conceptuales de su música las que acapararon titulares, sino una declaración explosiva sobre el Rosalía feminismo y la adscripción a movimientos sociales, generando una tormenta de críticas y defensas en el círculo digital.
El contexto de la entrevista que detonó la controversia
A poco más de un mes del estreno de LUX, un material que la propia artista catalana ha calificado como una de las producciones más ambiciosas y talentosas del 2025, Rosalía ha dedicado tiempo a explicar su proceso creativo. Una de las conversaciones que mayor impacto ha tenido fue la otorgada a Radio 3 Extra, de RTVE, donde la intérprete de “La Perla” fue entrevistada por la periodista Leyre Guerrero.
La charla se centró en las claves conceptuales y estéticas de LUX. En un punto, Leyre Guerrero cuestionó a Rosalía sobre la reivindicación de aquellas mujeres fuertes que desafiaron “cierto feminismo” para alcanzar su posición actual, un tema que, según reportes de medios en España, llevó a la artista a reflexionar sobre su propia relación con el feminismo.
La explicación de Rosalía: “Me rodeo de ideas feministas”
Ante la pregunta de si se considera feminista, Rosalía, quien ha indicado que su álbum está inspirado en mujeres de este movimiento, ofreció una respuesta que, aunque matizada, resultó polarizante:
> “Me rodeo de ideas feministas. No me considero moralmente lo suficientemente perfecta como para considerarme dentro de un ‘ismo’, pero sí que me inspiran y me rodeo de ideas feministas, creo, desde siempre”.
La cantante evitó identificarse abiertamente como feminista, aludiendo específicamente al sufijo “ismo” para evitar la adscripción a cualquier movimiento que implique una perfección moral inalcanzable.
Las críticas: Falta de compromiso político y temor a la cancelación
La respuesta de Rosalía, de apenas 20 segundos de duración, fue analizada de forma inmediata en las redes sociales, donde se le achacaron varias motivaciones. Las críticas más severas apuntan a que la negación del “ismo” revela una falta de compromiso con el feminismo y, por extensión, una reticencia a confrontar el machismo.
Los argumentos en contra de la postura de la cantante incluyen:
- Evitar la confrontación: “Eso de ‘yo no estoy dentro de ningún ‘ismo’, sonó a machismo ni feminismo”.
- Cautela excesiva: La crítica señala que tarda “una vida en elegir las palabras para no ofender a… ¿empresas? ¿instituciones? ¿ideologías?”.
- Temor a la cancelación: Muchos usuarios sugieren que la evasión es un intento de “no querer que nadie la cancele” o de “quedarse bien con todo el mundo”, una práctica que ven como una moda de ser “correcto y agradar a todo el mundo”.
- Deseo de neutralidad: Otros creen que lo que la artista intenta evitar es ser “abanderada de nada y seguir siendo Rosalía”.
La defensa de su postura: Humildad ante la causa
En contraste con las críticas, los defensores de Rosalía ofrecieron una interpretación distinta, argumentando que su respuesta no fue una negación del movimiento, sino una muestra de respeto y humildad.
Según uno de los análisis de redes, la artista:
- Pone al feminismo por encima de ella: La considera algo “positivo al que admirar y querer alcanzar”.
- Conciencia de fallas: Es consciente de que, de manera involuntaria, puede tener conductas machistas (como todas, ya que vivimos en una sociedad que lo es y cuesta desprenderse de ciertas cosas).
- No merecedora: Por lo anterior, se considera “no merecedora” de formar parte del “ismo”, aunque el analista concede que es “claramente un mal planteamiento por su parte”.
Hasta el momento de la publicación de la nota original, la cantante no había emitido ninguna opinión adicional sobre la controversia. Apenas este lunes 16 de diciembre de 2025, la artista había lanzado el video oficial de su canción “La Perla”, el primer sencillo de su nuevo disco.
La respuesta de Rosalía, aunque buscaba quizás un matiz de humildad y conciencia de las fallas humanas, puso de relieve el dilema moderno que enfrentan las figuras públicas: ¿es posible abanderar una causa sin la autoexigencia de la “perfección moral”, o el silencio ante la etiqueta es percibido, automáticamente, como falta de compromiso político y social?

