La temporada navideña no solo trae luces, posadas y reuniones familiares; también marca el regreso de una de las dinámicas sociales más temidas y celebradas al mismo tiempo: el intercambio de regalos. Ya sea en la oficina, con amigos o en familia, elegir el obsequio correcto puede fortalecer vínculos… o provocar silencios incómodos.
Con base en encuestas de opinión sobre consumo navideño, reportes de plataformas de comercio electrónico y listados publicados año con año por medios internacionales especializados en estilo de vida y tendencias, se repite un patrón claro: hay regalos que, sin importar la intención, nadie quiere recibir.
Los regalos que arruinan el espíritu del intercambio
Estudios sobre hábitos de compra navideña y sondeos realizados en Estados Unidos y Europa —retomados por medios como CNBC, YouGov y portales de consumo— coinciden en que los regalos menos deseados comparten una característica: falta de personalización y exceso de practicidad mal entendida.
Entre los más mencionados aparecen:
- Calcetines básicos y ropa genérica, percibidos como una salida fácil de último momento.
- Perfumes y fragancias, cuyo fracaso radica en lo subjetivo del gusto personal.
- Regalos reciclados, artículos usados o claramente “re-regalados”, que generan incomodidad más que gratitud.
- Objetos de broma excesiva, comunes en intercambios tipo White Elephant, pero mal recibidos en entornos laborales o familiares.
- Electrónica barata, que suele fallar en días y termina en la basura.
De acuerdo con encuestas de consumo navideño, la ropa, los artículos del hogar y los productos de cuidado personal encabezan la lista de regalos que las personas preferirían no recibir, a pesar de ser los más comprados en diciembre.
El costo invisible de un mal regalo navideño
Más allá del momento incómodo, el problema tiene un impacto económico real. Reportes anuales sobre consumo estiman que miles de millones de dólares se gastan cada Navidad en regalos que no se usan, se devuelven o se almacenan sin propósito.
Este fenómeno no solo refleja una mala elección individual, sino una tendencia de consumo impulsivo propia de la temporada decembrina, donde el compromiso social pesa más que la intención real de regalar algo significativo.
¿Por qué seguimos regalando lo que nadie quiere?
Especialistas en comportamiento del consumidor señalan tres razones principales:
- Presión social y laboral, especialmente en intercambios corporativos.
- Falta de reglas claras, como presupuesto o tipo de regalo.
- Confusión entre utilidad y significado, donde lo “práctico” sustituye al gesto.
Qué regalar en Navidad para no fallar en un intercambio
Las mismas encuestas que revelan los peores regalos coinciden en algo: las experiencias, los productos consumibles y los artículos personalizados tienen mayor tasa de aceptación.
Opciones recomendadas incluyen:
- Tarjetas de regalo de bajo monto
- Snacks gourmet o productos locales
- Tazas, libretas o accesorios con diseño
- Juegos de mesa pequeños
- Plantas pequeñas o artículos ecológicos
El valor no está en el precio, sino en la intención y presentación.
Navidad, consumo y empatía
En plena Navidad 2025, el intercambio de regalos sigue siendo un reflejo de cómo nos relacionamos con los demás. Regalar bien no es una cuestión de presupuesto, sino de empatía. En tiempos donde el consumo se acelera, elegir conscientemente puede marcar la diferencia entre un gesto olvidable y uno que realmente sume al espíritu navideño.

