El Gobierno de Cuba, liderado por el presidente Miguel Díaz-Canel, ha activado un plan de emergencia ante un “desabastecimiento agudo de combustible”, una medida crítica forzada por el endurecimiento de la presión económica de Estados Unidos. La comparecencia televisada del presidente del 5 de febrero de 2026 confirmó que la estrategia busca mitigar las consecuencias de las recientes órdenes presidenciales de Donald Trump, que amenazan con aplicar aranceles comerciales a cualquier país que suministre petróleo a la isla. El mandatario reconoció que, aunque se han preparado para este escenario, vienen “tiempos difíciles” que afectarán la vida diaria de la población y los sectores productivos.
La crisis energética se agudizó tras el cese del flujo petrolero venezolano y ha coincidido con un severo deterioro de la infraestructura interna, forzando a La Habana a reorganizar sus sistemas de producción y servicios. Distintos expertos estiman que la dependencia energética cubana, que importa dos tercios de sus necesidades, podría conducir a una “grave crisis” para marzo si no se concretan nuevos envíos.
El impacto de la persecución energética de Estados Unidos
La Habana atribuye la urgencia del plan a lo que Díaz-Canel describió como una “persecución energética, financiera” impuesta por Washington. El punto de inflexión se alcanzó en dos momentos clave a inicios de 2026, lo que generó la necesidad de una respuesta gubernamental inmediata:
- Cierre del flujo venezolano: Estados Unidos cerró el suministro de petróleo venezolano a Cuba el 3 de enero, tras la captura de Nicolás Maduro.
- Amenaza de aranceles: El 29 de enero, el presidente Donald Trump firmó una orden presidencial que endurece el bloqueo al aplicar aranceles a cualquier nación que suministre combustible a Cuba.
A pesar de que el presidente rechazó la “teoría del colapso” de la isla, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, reconoció que el plan requiere “mucha creatividad” y es “algo difícil para la gestión del Gobierno”. Cuba necesita aproximadamente 110,000 barriles diarios de petróleo para cubrir sus demandas energéticas. De este total, Venezuela aportó cerca de 30,000 barriles en 2025. Hasta la fecha de la comparecencia, la isla apenas había recibido un petrolero, procedente de México, con aproximadamente 86,000 barriles de crudo.
Desafíos internos y la realidad del desabastecimiento
El Gobierno cubano asegura que este episodio “no los agarró desprevenidos”, pues habían “modelado durante años las acciones que Estados Unidos puede adoptar contra el país”. Sin embargo, la implementación de un plan de escasez afectará directamente a varios pilares de la economía y la sociedad:
Sectores bajo alta presión
El desabastecimiento agudo impactará en:
- La industria.
- La producción de alimentos y la agricultura.
- La provisión de servicios.
- La población en su conjunto, ya marcada por apagones prolongados e inflación.
Deterioro de la infraestructura eléctrica
La crisis de combustible se combina con una infraestructura energética altamente vulnerable. El sistema eléctrico cubano sufre interrupciones frecuentes debido al envejecimiento de su red.
Ocho plantas termoeléctricas, la mayoría inauguradas en las décadas de 1980 y 1990, presentan averías constantes o requieren cierres prolongados por mantenimiento. Aunque el Gobierno sostiene que las sanciones dificultan el acceso a piezas de repuesto y reparaciones, economistas señalan la falta de inversión estatal acumulada desde finales de 2024 como un factor estructural clave en el deterioro.
La gravedad de la situación quedó expuesta la noche anterior a la comparecencia presidencial, cuando un apagón masivo dejó sin electricidad a todo el este de Cuba. La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) detalló que el fallo ocurrió a las 20:54 horas en la subestación Holguín 220 kV, lo que desconectó el sistema en la región oriental, afectando a Granma, Santiago de Cuba (una de las zonas más golpeadas con 400,000 habitantes) y Guantánamo.
Respuesta diplomática e implicaciones regionales
Frente al endurecimiento del embargo, Díaz-Canel abogó por una “articulación antifascista” internacional contra el Gobierno de EU. Pese a esto, señaló que Cuba está dispuesta a dialogar con Estados Unidos, siempre y cuando se dé “sin presión ni imposiciones”, manteniendo la soberanía y el respeto mutuo.
La situación ha generado una rápida preocupación internacional. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció su intención de enviar ayuda humanitaria a Cuba y busca alcanzar un acuerdo con Estados Unidos para poder retomar el suministro energético.
En el ámbito multilateral, el secretario general de la ONU, António Guterres, manifestó su inquietud por el impacto humanitario de la crisis. Su portavoz, Stéphane Dujarric, advirtió que la situación en la isla podría “empeorar o colapsar” si las necesidades básicas de petróleo no son cubiertas con urgencia.
La reconfiguración del suministro energético cubano será un trabajo “muy fuerte, muy creativo, muy inteligente”, según el propio Díaz-Canel, en el que la búsqueda de aliados y el uso eficiente de los limitados recursos disponibles determinarán la profundidad de la crisis de los próximos meses.

