Estados Unidos (EE. UU.) ha impuesto un control “indefinido” sobre el petróleo venezolano a partir de enero de 2026, demandando al gobierno de Delcy Rodríguez romper relaciones económicas con Cuba, Rusia, China e Irán. Todos los ingresos petroleros serán depositados y administrados en cuentas controladas por Washington, con el objetivo declarado de impulsar cambios dentro de la nación sudamericana.
Washington exige la ruptura con aliados estratégicos
El 8 de enero de 2026, las demandas de la administración de Donald Trump al gobierno venezolano, identificado en el contenido como el de la presidenta interina Delcy Rodríguez, se hicieron públicas. Estas demandas abarcan no solo el control económico, sino un realineamiento geopolítico estricto.
Según informes basados en una sesión informativa con legisladores y reportes de ABC News, la Casa Blanca exige:
- La ruptura de relaciones económicas con Cuba, Rusia, China e Irán.
- La expulsión de asesores oficiales de China, Rusia, Cuba e Irán, una presión confirmada también por el New York Times.
- El acuerdo de que Venezuela sea un “socio exclusivo de Estados Unidos en la producción de petróleo” y favorezca a EE. UU. en la venta de crudo pesado.
Donald Trump, a través de su red social Truth Social, anunció que el plan exige que Venezuela adquiera solo productos hechos en Estados Unidos, utilizando el dinero proveniente del nuevo acuerdo petrolero. Estas compras deberán incluir productos agrarios, medicinas, instrumentos médicos y equipo para mejorar la red eléctrica e instalaciones energéticas del país caribeño.
Control indefinido sobre los ingresos petroleros
El control estadounidense sobre la industria energética venezolana fue anunciado el 7 de enero de 2026 por Chris Wright, secretario de Energía. En una conferencia energética de Goldman Sachs en Miami, Wright aclaró que este plan continuará de manera “indefinida”.
El proceso detallado por Wright y Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, se implementará en dos fases:
- Toma de posesión del crudo almacenado: El secretario de Estado, Marco Rubio, informó que se incautaron dos barcos adicionales y se ejecutaría un acuerdo para tomar posesión del petróleo estancado en Venezuela (entre 30 y 50 millones de barriles), debido a la cuarentena y las sanciones vigentes. Donald Trump también había anunciado que Venezuela entregaría esa cantidad de crudo para su venta en el mercado norteamericano.
- Venta y control de la producción futura: Chris Wright precisó que, de manera indefinida, el Gobierno de Estados Unidos venderá la producción que salga de Venezuela en el mercado.
Manejo de los fondos: Las ganancias generadas por la venta del crudo “primero se depositarán en cuentas bancarias estadunidenses para después ser compartidas en beneficio de los pueblos estadunidense y venezolano”, según Karoline Leavitt.
Por su parte, Chris Wright afirmó que los fondos pueden volver a Venezuela para beneficiar al pueblo venezolano, pero que Washington necesita “tener ese poder y ese control de las ventas de petróleo para impulsar los cambios que simplemente deben ocurrir en Venezuela”. Marco Rubio coincidió en que el crudo se usaría para beneficio del pueblo venezolano, no el estadunidense.
El Gobierno estadounidense tiene la intención de “controlar el petróleo, tomar control de los buques petroleros, y ninguno de ellos va a ir a La Habana,” declaró Roger Wicker, presidente del Comité de Fuerzas Armadas del Senado, a ABC News.
Las tres etapas del plan de estabilización de Marco Rubio
El secretario de Estado, Marco Rubio, describió en una sesión informativa las tres fases del plan para la “estabilización” de Venezuela, aunque rehusó ofrecer un calendario para su implementación:
- Etapa de incautación: Se centra en la toma inmediata del petróleo ya producido y almacenado, tal como se ha visto con la incautación de buques.
- Etapa de recuperación: Consiste en asegurar el acceso al mercado venezolano a empresas estadounidenses, occidentales y de otros países, de manera “justa”. Simultáneamente, se iniciará un proceso de reconciliación nacional que incluirá amnistía y liberación de cárceles para las fuerzas de la oposición, así como el regreso de exiliados para reconstruir la sociedad civil.
- Etapa de transición: La fase final del plan.
Adicionalmente, el secretario de Estado informó a los legisladores que no se permitirá a Venezuela extraer más petróleo hasta que cumpla con las demandas de romper relaciones con las cuatro naciones.
Implicaciones regionales y contexto histórico
El New York Times destacó que el presidente, el secretario de Estado y varios legisladores han expresado la esperanza de que, si Venezuela suspende sus envíos de petróleo y otros apoyos a Cuba, esto podría provocar el colapso del gobierno de la isla.
En este contexto, el diputado federal cubano-estadunidense Carlos Giménez instó al gobierno de Trump, mediante un tuit, a que presione a su par de México para que también suspenda sus envíos de crudo a Cuba.
En relación a la seguridad, el senador Roger Wicker, citando a la administración de Trump, comentó a ABC News que no será necesario el envío de tropas a la nación sudamericana, ya que se considera que se tiene suficiente influencia sobre el gobierno de Delcy Rodríguez.
Respecto a la potencial reactivación petrolera, se citó que, tras la captura el sábado pasado del gobernante de Venezuela, Nicolás Maduro, Trump estimó que las petroleras estadounidenses reactivarán el sector en un plazo de 18 meses. Venezuela posee las mayores reservas de crudo del mundo (17% del total) pero actualmente solo aporta el 1% de la producción global.
Finalmente, el New York Times reportó que la analogía más cercana a esta propuesta en la historia venezolana es la del siglo XIX, cuando Venezuela era una colonia española obligada a exportar todos sus productos por medio de autoridades imperiales.




