El doble juego de Delcy Rodríguez: la presidenta encargada que el petróleo mundial esperó

Delcy Rodríguez juramenta como presidenta encargada de Venezuela tras el secuestro de Nicolás Maduro. Analizamos el inesperado respaldo de EE. UU. y el sector petrolero.

AL MOMENTO

El 6 de enero de 2026, Caracas fue testigo de la juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela, un hecho desencadenado por el secuestro de Nicolás Maduro a manos de fuerzas militares de Estados Unidos. La crisis desatada no solo abrió un vacío de poder inédito, sino que reveló un trasfondo de pragmatismo geopolítico donde los intereses petroleros globales se alinearon sorprendentemente con la administración de Donald Trump para respaldar a la nueva líder.

La toma de poder en medio de la crisis y el respaldo chavista

Delcy Rodríguez, abogada de 56 años con formación en Francia y Reino Unido, se convirtió en la primera mujer en ejercer la presidencia de Venezuela tras el “sangriento ataque” ocurrido la madrugada del sábado 3 de enero de 2026, en el que fue capturado el presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

Rodríguez juró ante la junta directiva de la Asamblea Nacional, que ese lunes arrancó una nueva legislatura, y dejó claro que se presentaba al acto “como vicepresidenta ejecutiva del presidente constitucional, Nicolás Maduro”.

El discurso de la nueva presidenta encargada:

  •  Dolor y honor: Expresó venir “con dolor por el sufrimiento que se le ha causado al pueblo venezolano luego de una agresión militar ilegítima contra nuestra patria”. Sin embargo, afirmó jurar “con honor” en nombre de todos los venezolanos.
  •  Denuncia: Denunció la agresión de Estados Unidos y el secuestro de los dos líderes, a quienes llamó “dos héroes que tenemos de rehenes en Estados Unidos”.
  •  Compromiso: Juró “no descansar ni un minuto” para garantizar la paz de la república, la tranquilidad espiritual, y la estabilidad económica y social. Citó a Simón Bolívar para comprometerse a un gobierno que dé felicidad social, estabilidad y seguridad política.

La presidenta en funciones fue respaldada por figuras clave del régimen, incluidos los ministros de Defensa, Vladimir Padrino, y del Interior, Diosdado Cabello.

Unidad incondicional en la asamblea nacional

El acto de juramentación estuvo cargado de simbolismo, especialmente por la muestra de unidad dentro del chavismo. Mientras Rodríguez mantenía la mano derecha levantada, la izquierda reposaba sobre la Constitución, que era sostenida por el diputado Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo del presidente secuestrado.

Maduro Guerra, cuya aparición pública era muy esperada desde el ataque estadounidense, ofreció un discurso de postulación emotivo y contundente:

  •  Aseguró que su padre y “su segunda madre”, Cilia Flores, son “dos grandes seres humanos, cuyo delito es ser revolucionarios que no se venden ni se venderán”.
  •  Garantizó que “la patria está en buenas manos” y ofreció su “apoyo incondicional” y el de su familia a la presidenta encargada.

Esta muestra de firmeza y unidad fue aplaudida por la mayoría de los presentes y refutó las afirmaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, y su secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, el cubanoestadunidense Marco Rubio, quienes habían sugerido que Rodríguez trabajaría bajo la tutela de Washington.

El nuevo Parlamento, cuya legislatura durará hasta 2031, ratificó a su junta directiva casi en su totalidad: Jorge Rodríguez siguió como presidente del Parlamento y Pedro Infante como primer vicepresidente. El único cambio fue la designación de Grecia Colmenares, líder de la Juventud del Partido Socialista Unificado de Venezuela, como segunda vicepresidenta en sustitución de América Pérez.

Exigencias de la oposición y el clamor en las calles

Diputados de la oposición como Timoteo Zambrano (Cambiemos), Luis Augusto Romero (Avanzada Progresista) y Stalin González (independiente) también hicieron uso de la palabra. Si bien coincidieron en la necesidad de la unión y la paz, hicieron exigencias claras al gobierno.

Zambrano pidió liberar a quienes describió como presos políticos y propuso “construir una unidad seria que apunte a un gran pacto nacional” con una duración de 10, 15 o 20 años para dar estabilidad definitiva al país. Romero respaldó la propuesta de liberar presos y advirtió que el país “no aguanta una revancha más”. Tanto Zambrano como Romero señalaron que el movimiento bolivariano “no puede solo” contra la amenaza actual.

Stalin González aseveró que las diferencias deben hallar un camino común para que el país no siga “dividido ni polarizado”, buscando fórmulas de entendimiento.

Mientras esto sucedía, a pocas cuadras del Palacio Federal Legislativo, miles de manifestantes mantenían por tercer día consecutivo la tribuna antiimperialista en las afueras del Palacio de Miraflores para denunciar la agresión militar.

El factor petróleo: el inesperado respaldo de wall street y washington

La juramentación de Delcy Rodríguez se produjo con un elemento geopolítico crucial: el apoyo de un grupo de ejecutivos, abogados e inversionistas vinculados a la industria petrolera, quienes durante meses expusieron a la administración Trump la necesidad de colocarla en el poder.

Estos actores consideraban que, pese a su lealtad al régimen de Maduro, Rodríguez estaba mejor posicionada para encauzar el plan estadounidense de restaurar a Venezuela como potencia petrolera. El círculo íntimo del presidente Donald Trump llegó de forma independiente a la misma conclusión.

El pragmatismo petrolero y la visión de trump

Rodríguez fue nombrada ministra de Petróleo en 2024, tras la reelección de Maduro, quedando al frente de la petrolera estatal Petróleos de Venezuela SA (Pdvsa) con la tarea de limpiar la corrupción. Como ex vicepresidenta ejecutiva y canciller, ha sido el contacto de referencia para altos ejecutivos.

La vicepresidenta, vista como un puente entre el gobierno y el sector privado, podría “estabilizar la economía petrolera venezolana y facilitar los negocios estadounidenses más rápido” que la dirigente opositora María Corina Machado, según fuentes. Funcionarios de la administración Trump recordaron el caos que siguió a la caída de Saddam Hussein en Irak, entendiendo que la continuidad operativa es clave.

El sábado, en una conferencia de prensa triunfalista, Trump respaldó públicamente a Rodríguez para liderar Venezuela “por ahora”, argumentando que Machado carecía del “respeto” necesario para gobernar. El director ejecutivo de Greylock Capital Management, Hans Humes, reiteró la visión de los ejecutivos globales: “Si quieres a alguien que pueda operar en condiciones razonablemente aceptables, consigue a la persona que operó en las peores condiciones”.

Humes sugirió que la apuesta de Trump podría “reordenar toda la configuración energética del mundo”.

El cabildeo y los intereses corporativos

Las petroleras, interesadas en las mayores reservas de hidrocarburos del mundo, buscan que la administración Trump flexibilice rápidamente las sanciones. A finales de diciembre, Venezuela ya había empezado a cerrar pozos por falta de capacidad de almacenamiento debido al bloqueo.

Aunque Chevron Corp., la única gran petrolera estadounidense con licencia para operar en Venezuela, dijo que no tuvo aviso previo de la operación ni participó en discusiones sobre la gobernanza post-Maduro, existe un universo más amplio de compañías con contactos en la Casa Blanca y el Capitolio.

Otras empresas con intereses en juego incluyen:

  •  ConocoPhillips: Se le adeudan unos US$10.000 millones en laudos arbitrales.
  •  Shell Plc: Tiene un proyecto de gas costa afuera congelado.
  •  Repsol SA, Eni SpA y Maurel et Prom SA.

Rodríguez, quien además mantiene relaciones de larga data en Pekín y Moscú, fue la favorita no solo de las petroleras, sino también de algunos tenedores de bonos que buscan reestructurar unos US$60.000 millones de deuda, gracias a su enfoque en asuntos financieros internacionales.

Aunque la retórica de Rodríguez el sábado fue de condena al “secuestro” y de llamado a que regresen “Nicolás y Cilia”, el domingo adoptó un tono más conciliador, invitando a Estados Unidos a “trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido”.

La pregunta de fondo es si esta continuidad política, respaldada por Washington y el capital petrolero, representa una solución temporal para la estabilidad económica o el inicio de una transición controlada, en la que, como advirtió la ex subsecretaria de Estado Kimberly Breier, la profunda asociación de Rodríguez con el régimen chavista sigue siendo un factor de riesgo a largo plazo.

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Iliana Ruiz
Iliana Ruizhttps://noticiasactivas.com/
Directora Editorial, con más de 13 años de experiencia en marketing, comunicación estratégica y creación de contenidos, especializada en los sectores de Turismo y Economía. Ha liderado el desarrollo de estrategias editoriales orientadas al posicionamiento de marca, crecimiento de audiencias y generación de valor comercial, integrando análisis de mercado, storytelling y visión de negocio. Su experiencia abarca la planificación, producción y curaduría de contenidos multiplataforma, así como la coordinación de equipos creativos y la gestión de proyectos editoriales con enfoque en resultados, impacto y relevancia informativa.
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