La soberanía mexicana fue el eje central de la conversación telefónica sostenida este lunes entre la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y su homólogo estadounidense, Donald Trump, un diálogo crucial solicitado por la mandataria tras las repetidas ofertas de apoyo militar de Washington. La jefa del Ejecutivo fue enfática y contundente: la intervención militar de Estados Unidos en territorio nacional para combatir a los cárteles está “descartada”.
El contexto de la llamada urgente: soberanía contra presión externa
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo buscó la comunicación directa con el jefe de la Casa Blanca después de que este declarara en al menos tres ocasiones su intención de enviar tropas a México para combatir a los grupos del crimen organizado. Se trató de una conversación breve, de aproximadamente 15 minutos, donde el tema principal fue la seguridad y la cooperación.
La mandataria mexicana reiteró su negativa ante la oferta de su homólogo:
> “Él nos insistió que, si nosotros lo pedíamos, ellos podían ayudar en otros temas. Le dijimos hasta ahora estamos muy bien, que no es necesario, está la soberanía de México y la integridad territorial”, sostuvo la presidenta.
Sheinbaum Pardo definió que el tema de la intervención militar “no está sobre la mesa” y subrayó que el trabajo conjunto continuará, pero siempre en el marco de la soberanía mexicana. Durante su conferencia matutina de este lunes, al ser cuestionada directamente, la presidenta respondió con un claro “Sí” al confirmar que la acción militar había quedado descartada.
El equipo mexicano y el reconocimiento de Washington
La presidenta estuvo acompañada durante la llamada por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, y el secretario de Relaciones Exteriores (SRE), Juan Ramón de la Fuente. Por su parte, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, estuvo presente en Palacio Nacional, aunque no participó en la conversación telefónica.
El jefe del Ejecutivo de Estados Unidos reconoció el trabajo y los avances que se han logrado en México en el último año en el tema de combate al crimen organizado. Aunque el magnate expresó que “a él le parecía que se podía hacer más”, la presidenta respondió que “sí, en efecto se puede hacer más, pero se está trabajando”.
Cooperación y el rechazo explícito al término “narcoterrorismo”
Ambos líderes de estado tuvieron una “muy buena conversación”, donde se abordaron diversos asuntos clave para la relación bilateral, entre ellos:
- La seguridad, siempre con respeto a las soberanías.
- La disminución del tráfico de drogas.
- El comercio y las inversiones.
La presidenta enfatizó que “la colaboración y la cooperación en un marco de respeto mutuo siempre dan resultados”.
Este diálogo se dio en seguimiento a una conversación remota sostenida el domingo entre el canciller mexicano y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, enfocada en el Programa de Cooperación de Seguridad Fronteriza y Aplicación de la Ley. En esa comunicación previa, el Departamento de Estado de Estados Unidos informó que el secretario Rubio abordó “la necesidad de una cooperación más sólida para desmantelar las violentas redes de narcoterroristas en México y detener el tráfico de fentanilo y armas”.
Al respecto, la presidenta Sheinbaum Pardo subrayó su desacuerdo con adoptar el término “narcoterrorismo” para justificar cualquier acción unilateral:
> “Nuestra Constitución y nuestras leyes hablan de terrorismo en otro sentido. La delincuencia organizada no puede catalogarse como terrorismo, terrorismo tiene que ver directamente con acciones que tengan que ver contra el gobierno, dichas y otros esquemas. Entonces, no está en el marco de nuestra legislación llamarle así.”
No obstante, la mandataria apuntó que, a pesar de las diferencias en algunos temas, México buscará siempre mantener una “buena relación” con Estados Unidos, en la lógica de ser vecinos y socios comerciales.
El precedente de Venezuela y el futuro diplomático
La llamada entre Sheinbaum y Trump se produce a poco más de una semana de la intervención militar de Washington en Venezuela, donde se capturó al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores. Este contexto sirvió de base para otra de las posturas claras de México.
En el diálogo, la jefa del Ejecutivo también expresó al magnate el rechazo de México a la intervención militar en Venezuela. Al ser cuestionada por Trump sobre su opinión de esa acción, la presidenta fue precisa: “Le dije que nuestra Constitución era muy clara: que no estábamos de acuerdo con las intervenciones. Y hasta ahí”.
La presidenta indicó que no se dialogó sobre el tema del secuestro del presidente venezolano ni sobre Cuba. Sin embargo, Sheinbaum Pardo manifestó que México está en la mejor posición para ser un vehículo de comunicación entre Estados Unidos y Cuba, siempre y cuando “tengan que aceptar las dos partes”.
La insistencia de la presidenta en el diálogo continuo se confirma con su intención de buscar una nueva llamada “en algún momento”, con el objetivo de asegurar que “haya comunicación, que haya diálogo, que tengamos entendimiento”.
La primera conversación entre los líderes mexicanos y estadounidenses, tras las amenazas de ataques terrestres de Washington contra los cárteles, evidencia que la principal ganancia de información no es la cooperación, sino el establecimiento de límites claros que protegen la soberanía nacional frente a las presiones externas, una constante histórica en la relación bilateral.

