El impactante video de Gabriela Rico Jiménez, grabado en 2009, resurgió con una fuerza inesperada en las redes sociales tras la desclasificación de documentos del caso Jeffrey Epstein en enero de 2026. A la edad de 21 años, la joven mexicana fue filmada a las afueras de un hotel de lujo en Monterrey, gritando desesperadamente acusaciones gravísimas contra las élites, incluyendo el canibalismo. Aunque en su momento el episodio se atribuyó a un “escándalo en vía pública” o a una crisis emocional, las nuevas revelaciones internacionales han provocado que la audiencia reevalúe si las palabras de Rico Jiménez escondían una verdad terrible.
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El patrón que revive el video de 2009
La repentina relevancia de este incidente de hace más de una década está ligada directamente a las publicaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos. El pasado 30 de enero de 2026, las autoridades federales desclasificaron más de 3 millones de archivos vinculados con Jeffrey Epstein y su red de contactos.
Los documentos, que colocaron el caso nuevamente en la mira mundial, incluyen cerca de 2,000 videos y alrededor de 180,000 imágenes. Es importante notar que, según advirtieron las propias autoridades, una parte de este contenido —particularmente los testimonios enviados al amparo de la Ley de Transparencia— podría ser falso, inexacto o incluso fraudulento, por lo que su veracidad está sujeta a verificación.
El informe EFTA00147661 y las coincidencias
Entre la montaña de información difundida, figura un informe específico identificado como EFTA00147661. Este documento recoge el testimonio de una persona que se presentó como presunta víctima y que fue entrevistada por el FBI.
En su declaración, la fuente describe:
- Abusos sexuales extremos.
- Supuestas prácticas de carácter ritual, como sacrificios humanos y mutilaciones.
- Actos de violencia severa, incluyendo el canibalismo.
El testimonio señala que estos hechos habrían ocurrido a bordo de un yate propiedad de Epstein, e incluso hace referencia a la presunta participación de figuras políticas en estas prácticas. El hecho de que un testimonio en los archivos de Epstein describa actos de canibalismo hizo que los usuarios de redes sociales recuperaran inmediatamente el video de Rico Jiménez.
A pesar de las coincidencias temáticas, el Departamento de Justicia de Estados Unidos reiteró que la publicación de estos archivos no implica la validación automática de las acusaciones contenidas. Asimismo, figuras citadas o mencionadas en los archivos, como Bill Gates, Elon Musk y el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, han negado rotundamente su participación o cualquier relación con Epstein.
La escena: un lunes de 2009 frente a un hotel de lujo
El incidente protagonizado por Gabriela Rico Jiménez ocurrió un lunes de 2009, y fue reportado alrededor de las 06:07 horas en el noticiero local Ciudad de Noche. La joven se encontraba a las afueras de un hotel ubicado en el centro de Monterrey, específicamente sobre avenida Ocampo, entre Cuauhtémoc y Pino Suárez.
Según el reportaje, la situación escaló luego de que el personal del hotel le impidió el acceso al lobby. Esto llevó a Rico Jiménez, entonces de 21 años de edad, a agredir física y verbalmente al personal, que solicitó la intervención de la Policía de Monterrey.
Las denuncias de Gabriela Rico Jiménez: “Comieron humanos”
Durante el tiempo que permaneció fuera del hotel, Rico Jiménez gritó en un tono desesperado e impactante, demandando su libertad. En medio de lágrimas, también relató lo que aseguraba haber presenciado, citando fechas y periodos específicos.
La joven dijo:
> “Duró un año y cuatro meses, y la última vez me dijo… Todo esto empezó a mediados del 2001, ya casi no recuerdo. Eran jóvenes poderosas, vino por gente y los han matado.”
Al llegar las autoridades, la joven les preguntó: “¿por qué me llevaron al ministerio público? Y allí dijeron que no sabían nada”. Ella también señaló que había sido llevada al Hospital General.
El momento que se volvió viral es donde Gabriela Rico Jiménez lanza su acusación más impactante, vinculada directamente con el contenido revivido en 2026. La joven gritó:
> “¡Comieron humanos, asquerosidad, comieron humanos. Yo no estaba enterada de nada, que había, o sea de los asesinatos sí, pero que habían comido humanos, humanos! Huelen a carne humana.”
Cuando los oficiales se acercaron para retirarla del lugar, Rico Jiménez se resistió y exigió que “esto no se aclare” antes de irse. Mientras una oficial intentaba detenerla, la joven intentó morderle la muñeca para liberarse.
La desaparición y las teorías del encubrimiento
Los medios locales que cubrieron la nota en 2009 calificaron el incidente como un escándalo y afirmaron que la modelo padecía de sus “facultades mentales” o que estaba sufriendo una crisis emocional, atribuyendo a un supuesto trastorno las fuertes acusaciones.
Lo cierto es que tras el altercado, la policía de Monterrey la llevó consigo, y desde entonces, el paradero de Gabriela Rico Jiménez es un misterio. Nunca se volvió a saber de ella públicamente, lo que ha generado múltiples teorías de conspiración.
Entre las especulaciones más recurrentes se encuentran:
- Internamiento psiquiátrico: Se sugirió que Gabriela Rico pudo haber sido trasladada e internada en un centro psiquiátrico de Buenos Aires, Argentina.
- Silenciamiento: La teoría más oscura indica que pudo haber sufrido algún tipo de represalia o haber sido silenciada por la élite tras revelar los supuestos actos de los cuales habría sido testigo.
Lo que realmente sabemos de la conexión Epstein-Rico
Es esencial recalcar que, hasta el momento, no existe una evidencia oficial que pueda confirmar una relación directa entre el incidente de 2009 en Monterrey y el caso Epstein. El nombre de Gabriela Rico Jiménez no aparece en ninguno de los archivos revelados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. La conexión existe únicamente en las redes sociales y entre la audiencia que cree que la joven modelo “sabía algo” al respecto de lo que supuestamente se realizaba en la isla privada del magnate.
La historia de Gabriela Rico Jiménez es un recordatorio de cómo las narrativas marginales pueden tomar fuerza cuando se cruzan con eventos internacionales de gran impacto. Si sus palabras fueron el resultado de un trastorno o el testimonio de un horror real, sigue siendo una pregunta sin respuesta, encapsulada en la oscuridad de su desaparición pública tras el arresto.

