El miércoles 21 de enero de 2026, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció un acuerdo marco con la OTAN sobre Groenlandia y el Ártico, suspendiendo a cambio la amenaza de aranceles. Sin embargo, un día después, el Gobierno de Groenlandia rechazó la existencia de un acuerdo cerrado, reiterando que solo la isla y el Reino de Dinamarca pueden negociar sobre su territorio, aunque se mostró abierto a una mayor presencia militar en la región.
Trump anuncia un “marco” de acuerdo y retira amenazas arancelarias
El 21 de enero de 2026, el presidente Donald Trump informó a través de su red social Truth Social sobre un entendimiento alcanzado con Mark Rutte, secretario general de la OTAN, durante una reunión en Davos, Suiza. Trump calificó el pacto como un “marco de un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia y, de hecho, a toda la región ártica”, asegurando que la solución, “si se lleva a cabo, será muy beneficiosa para los Estados Unidos de América y para todos los países de la OTAN”.
Como resultado de este entendimiento, Trump suspendió la imposición de aranceles que estaban previstos para entrar en vigor el 1 de febrero. Esta amenaza arancelaria afectaba a ocho países europeos, entre ellos Alemania, Francia y Dinamarca, que habían participado en maniobras militares en la isla ártica.
El anuncio del presidente estadounidense también incluyó referencias a “conversaciones adicionales” sobre el sistema de defensa antimisiles conocido como “Golden Dome” en lo que respecta a Groenlandia. Trump designó a su equipo negociador, que se encargará de las conversaciones y le informará directamente, conformado por el vicepresidente, JD Vance, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el enviado especial, Steve Witkoff, además de otras personas que sean necesarias.
Groenlandia: “La OTAN no ha negociado en nombre nuestro”
Las autoridades groenlandesas respondieron rápidamente al anuncio de Trump, aclarando que no se había cerrado ningún pacto formal.
El jueves 22 de enero, Jens-Frederik Nielsen, presidente de Groenlandia, señaló en una rueda de prensa en Nuuk para medios internacionales que no conocía el contenido concreto del acuerdo entre Estados Unidos y la OTAN. “Como yo lo entiendo, las discusiones de ayer trataron sobre el objetivo común de hacer más en cuanto a la seguridad y en eso estamos de acuerdo”, afirmó Nielsen, explicando que representantes de Groenlandia y Dinamarca ya habían expuesto sus “líneas rojas” a Mark Rutte.
El Naalakkersuisut (Gobierno groenlandés), a través de un comunicado, fue más contundente. Vivian Motzfeldt, ministra de Exteriores, reiteró que había hablado con Rutte tras su reunión con Trump en Davos y negó que se hubiera finalizado cualquier acuerdo sobre la isla.
La ministra Motzfeldt enfatizó: “La OTAN no ha negociado en nombre de Groenlandia. No se ha cerrado ningún acuerdo formal sobre Groenlandia sin la participación del Naalakkersuisut. El Gobierno danés tampoco tuvo representantes en la reunión”.
Soberanía y rechazo a la retórica de anexión
El presidente Nielsen fue categórico al establecer el límite de las negociaciones, apuntando a que está dispuesto a discutir “muchas cosas”, siempre que se haga con “respeto mutuo” y sin traspasar las líneas rojas de la soberanía y la integridad territorial.
“Ante todo, solo Groenlandia y el Reino de Dinamarca pueden llegar a acuerdos sobre Groenlandia”, remarcó.
Nielsen calificó la retórica de la anexión usada previamente por Washington de “inaceptable” y se mostró satisfecho porque Donald Trump descartó el uso de la fuerza militar para hacerse con Groenlandia, admitiendo que “hasta ayer no podíamos excluir nada”. El líder groenlandés reiteró que la isla busca “el diálogo respetuoso mediante la diplomacia y los canales normales”, defendiendo el estatus actual de Groenlandia, que cuenta con autogobierno y derecho de autodeterminación dentro del marco del Reino de Dinamarca y la OTAN.
Apertura a reforzar la seguridad militar en el Ártico
Aunque el Gobierno groenlandés rechazó el anuncio de un acuerdo cerrado, Nielsen confirmó que la isla sí está abierta a iniciativas que refuercen la seguridad en el Ártico.
El presidente declaró que buscan “reforzar la seguridad en el Ártico a través de iniciativas importantes, incluida una misión más permanente de la OTAN en Groenlandia y una mayor presencia militar y más maniobras”.
Respecto a la propuesta del sistema antimisiles estadounidense ‘Domo Dorado’, Nielsen prefirió no posicionarse y no quiso dar detalles. Además, añadió que durante las discusiones no se había abordado el tema de los minerales u otros recursos del subsuelo de la isla. La ministra Motzfeldt consideró que las noticias provenientes de Davos eran “positivas”, especialmente porque Rutte informó a Trump de la posición groenlandesa y sus líneas rojas, pero insistió en que “nos queda trabajo por hacer hasta sentirnos seguros”.
El anuncio de Trump el 21 de enero, que fue calificado como un acuerdo cerrado, choca directamente con la clara declaración de soberanía emitida por Jens-Frederik Nielsen y Vivian Motzfeldt el 22 de enero. Si bien Groenlandia acoge con agrado el cambio de postura de Estados Unidos al descartar la fuerza militar, queda claro que cualquier futura presencia militar o instalación de sistemas de defensa, como el “Golden Dome”, deberá pasar estrictamente por la aprobación del Naalakkersuisut y el Reino de Dinamarca. La pregunta pendiente es si el equipo negociador de Trump, compuesto por el vicepresidente Vance, el secretario Rubio y el enviado Witkoff, podrá sortear estas “líneas rojas” sin erosionar el respeto mutuo que exige el Gobierno groenlandés.

