El volcán Kilauea, una de las maravillas naturales más dinámicas de Estados Unidos, ha vuelto a despertar con una ferocidad inusual. Este evento marca el episodio eruptivo número 40 en su historia reciente, generando impresionantes fuentes de lava. Analizamos el contexto de este fenómeno que mantiene en alerta a las autoridades de Hawái.
El despertar del Kilauea: la fase 40 que rompe patrones históricos
La reciente actividad del Kilauea, considerado el volcán más activo del archipiélago hawaiano y uno de los más dinámicos de Estados Unidos, ha generado reportes sobre su alta frecuencia de erupciones.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmó el inicio del episodio eruptivo número cuarenta. No obstante, otra fuente señala que este fenómeno registra la erupción número 31 en un solo mes, lo que confirma su estatus como uno de los más activos del mundo.
La cronología de la actividad y la intensidad del magma
La intensa fase eruptiva comenzó la mañana del domingo, cuando el respiradero norte expulsó magma con gran fuerza. Las columnas incandescentes dominaron el cráter Halemaʻumaʻu y ofrecieron un espectáculo impactante.
Aunque el desbordamiento inicial en el respiradero norte cesó alrededor de las tres de la madrugada del lunes, la actividad no se detuvo por completo. El USGS informó que la lava continúa fluyendo:
- Las coladas desde el respiradero sur superan ya los 500 metros de extensión.
- Todo el proceso ocurre dentro de un área estrictamente restringida del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái.
En cuanto a la magnitud de las fuentes de lava, las cifras varían. El fenómeno inicial registró impresionantes fuentes que alcanzaron hasta 200 metros de altura en el respiradero norte, aunque otras fuentes indican que en ocasiones las fuentes de lava han llegado hasta los 300 metros de altura.
Riesgos latentes y el monitoreo constante de las autoridades
A pesar de que el proceso eruptivo se concentra en un área restringida, lo que ha permitido contener riesgos directos para la población, cuerpos de seguridad y científicos de Estados Unidos mantienen una vigilancia permanente.
Científicos del Observatorio Volcánico de Hawái advirtieron sobre los peligros asociados directamente a esta erupción:
- Emisión de gases tóxicos y fragmentos incandescentes, junto con el intenso calor generado por el magma.
- Las paredes del cráter Halemaʻumaʻu presentan inestabilidad, incrementando la posibilidad de derrumbes.
- El ascenso de magma eleva la presión interna del volcán y aumenta la probabilidad de sismos locales y deslizamientos de tierra.
Aunque la lava no genera riesgo para poblaciones colindantes, el observatorio ha tenido que ordenar ocasionalmente un aviso naranja para la aviación.
Contexto geográfico e historial de erupciones
Esta fase eruptiva se suma a una serie de eventos que se iniciaron en diciembre del año pasado, caracterizados por nubes de ceniza y flujos de roca fundida.
Según los especialistas del USGS, estos episodios suelen durar menos de doce horas, aunque otras fuentes señalan que en ocasiones las erupciones se prolongan durante un día completo. Las proyecciones actuales indican que la actividad en curso podría prolongarse hasta el 17 de enero.
El Kilauea opera de manera independiente a pesar de su cercanía con el Mauna Loa. Sus estallidos comenzaron en 1983 y han tenido continuidad desde entonces, lo que lo confirma como uno de los seis volcanes activos en estas islas.
Esta continuidad lo ha convertido en un icono turístico de primer orden. Sin embargo, debido al peligro, solo es posible presenciar el fenómeno desde helicóptero, puesto que no hay opción de acercarse a pie.
La persistencia de la actividad volcánica en Hawái revela una realidad geológica constante: la incesante transformación del paisaje por la fuerza del magma. ¿Hasta qué punto la humanidad puede coexistir con fenómenos naturales de esta magnitud sin subestimar su potencial destructivo?

