La catástrofe del Boeing 737 MAX 8 en 2018 y 2019 fue causada por fallos en el sistema Maneuvering Characteristics Augmentation System (MCAS). Este software, diseñado para evitar la pérdida de sustentación, activó repetidamente el morro de la aeronave hacia abajo debido a datos erróneos de ángulo de ataque. La falta de transparencia corporativa sobre esta falla con la FAA y los pilotos magnificó los accidentes que costaron 346 vidas.
El análisis de estos eventos va más allá de un fallo técnico aislado; expone una crisis de cultura corporativa en Boeing y graves deficiencias en la supervisión gubernamental.
La cronología de los desastres: Del mar de Java a Adís Abeba
Los fallos sistémicos del 737 MAX 8 se hicieron trágicamente evidentes en dos incidentes separados por menos de cinco meses, resultando en la pérdida total de 346 personas.
El primer siniestro ocurrió el 29 de octubre de 2018. El vuelo 610 de Lion Air, un jet 737 MAX 8 casi nuevo de Indonesia, se precipitó en el mar de Java a 400 millas por hora, cobrando la vida de los 189 pasajeros a bordo (otras fuentes señalan 188 personas a bordo). El avión volaba de Yakarta a Pangkal Pinang.
Ocho días después del suceso de Lion Air, Boeing emitió un boletín dirigido a todos los operadores de los modelos 737 MAX 8 y 737 MAX 9. La advertencia era clara: datos erróneos del ángulo de ataque podrían provocar un “movimiento no ordenado del morro hacia abajo de la aeronave”, acción que podía repetirse hasta que el sistema fuera desactivado.
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) respondió emitiendo una Directiva de Aeronavegabilidad de Emergencia. Esta directiva obligaba a Boeing a revisar los procedimientos operativos en su manual de vuelo para las aeronaves 737 MAX, haciendo referencia específica al nuevo software MCAS. Boeing prometió que la corrección del software se completaría en pocas semanas, pero en marzo de 2019 las revisiones seguían pendientes.
El segundo impacto y la inmovilización global
El 10 de marzo de 2019, mientras las correcciones seguían sin finalizar, el vuelo 302 de Ethiopian Airlines, del mismo modelo 737 MAX 8, se estrelló poco después de despegar de Adís Abeba con destino a Nairobi, Kenia. Murieron las 157 personas a bordo.
Bajo una presión internacional sin precedentes por parte de Indonesia, Etiopía, aerolíneas, pilotos y, sobre todo, las familias de las 346 víctimas mortales, el Presidente de los Estados Unidos ordenó inmovilizar todos los aviones 737 MAX el 13 de marzo de 2019. Otras naciones siguieron esta orden inmediatamente, dejando en tierra el avión de mayor venta de Boeing en todo el mundo durante 21 meses.
El fallo crítico del sistema MCAS y el encubrimiento
El Maneuvering Characteristics Augmentation System (MCAS) fue el epicentro técnico de la tragedia. Este software se diseñó para impedir que el avión entrara en pérdida (stall) empujando automáticamente el morro del avión hacia abajo si detectaba un ángulo de ataque alto. El problema era su activación automática basada en datos erróneos.
La evidencia descubierta durante las investigaciones posteriores demostró que la crisis era más ética que meramente técnica. Los ingenieros y pilotos de prueba de Boeing ya conocían la existencia del problema con el MCAS mucho antes de que ocurrieran los accidentes. Sin embargo, ese conocimiento no fue compartido ni con la FAA, ni con las aerolíneas, ni con los pilotos operativos que debían volar el avión.
Esta omisión clave condujo a múltiples investigaciones civiles y penales, centrándose en el papel del director ejecutivo (CEO), la junta directiva y otros líderes sénior en la conformación de una cultura corporativa que permitió el encubrimiento de fallas de seguridad.
Preguntas clave sobre la cultura corporativa y la supervisión
La tragedia del 737 MAX 8 obliga a plantearse la responsabilidad en varios niveles:
- Ingeniería y Gerencia: ¿Qué papel desempeñaron los ingenieros en el diseño del MAX 8 y, crucialmente, sus gerentes y pilotos de prueba, al ocultar la información sobre el MCAS?
- Liderazgo Estratégico: ¿Cómo influyeron el CEO y la junta directiva de Boeing en los procesos que establecieron el escenario para los desastres?
- Regulación Gubernamental: ¿Por qué la FAA no detectó los defectos de diseño antes de autorizar la entrada en servicio del 737 MAX 8?
Las consecuencias para Boeing fueron severas: se cancelaron cientos de pedidos del MAX 8, la compañía sufrió miles de millones en pérdidas y el CEO fue reemplazado.
Las operaciones de rescate en el mar de Karawang
Tras el accidente del vuelo 610 de Lion Air, los equipos de emergencia trabajaron intensamente en el mar de Java. La Agencia de Búsqueda y Rescate Nacional de la República de Indonesia (Basarnas) lideró las operaciones.
El 4 de noviembre de 2018 (con actualización el 5 de noviembre de 2018), la agencia de rescate indonesia informó que había llenado 104 bolsas para cadáveres con los restos de las víctimas. Durante las operaciones de rescate del viernes de esa semana se encontraron 27 cuerpos adicionales.
El Mayor General Nugroho Budi Wiryanto, comisario de la operación, señaló que los equipos recuperaron partes esenciales del avión, incluyendo llantas, motores y partes del fuselaje, cerca del sitio del siniestro en el mar de Karawang, en Java Occidental, Indonesia. La evaluación sobre la continuidad de las operaciones de búsqueda y rescate debía ser decidida posteriormente por las autoridades competentes.
Periodistas como Dandy Koswaraputra y Rhany Chairunissa Rufinaldo cubrieron el proceso.
El caso 737 MAX 8 es un estudio de caso en gestión de operaciones, ingeniería, diseño de producto, comportamiento organizacional, estrategia corporativa y ética, demostrando cómo la presión por la velocidad y la rentabilidad puede socavar la seguridad pública y la confianza en la industria aérea. La pregunta ineludible que permanece es: ¿Cómo se pueden prevenir futuros desastres cuando la cultura de la empresa prioriza el silencio sobre la seguridad?

