Desde Washington, el presidente Donald Trump ha reactivado la presión comercial sobre Norteamérica al asegurar que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) carece de valor real para su país. Esta declaración, emitida mientras recorría una planta de Ford Motor, se produce en un momento de cifras récord que demuestran la profunda interdependencia económica de la región.
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El argumento de la irrelevancia: el enfoque proteccionista de Trump
El 14 de enero de 2026, el presidente Donald Trump aseguró que el T-MEC, el principal acuerdo comercial de Norteamérica, es “irrelevante” para los intereses de Estados Unidos. Estos comentarios se realizaron durante un recorrido por una fábrica de Ford Motor en Dearborn, Michigan, previo a un discurso económico en Detroit.
El objetivo central de la administración Trump, expresado durante su visita, es presionar a las empresas para que repatrien la manufactura a suelo estadounidense. El mandatario fue enfático respecto a su postura sobre el intercambio de bienes:
> “No tiene ninguna ventaja real, es irrelevante”, dijo Trump sobre el acuerdo. “A Canadá le encantaría. Lo quiere. Lo necesita”.
El presidente subrayó que la dependencia de los productos extranjeros ya no es necesaria, enfocándose específicamente en el sector automotriz.
> “El problema es que no necesitamos sus productos. No necesitamos coches fabricados en Canadá. No necesitamos coches fabricados en México. Queremos traerlos aquí. Y eso es lo que está pasando”, afirmó.
El contexto histórico y la inminente revisión del pacto
El T-MEC, que entró en vigor en 2020, sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y fue negociado durante el primer mandato de Donald Trump.
La postura de acuerdos bilaterales
A pesar de haber renegociado el acuerdo previo, el republicano ha manifestado en diversas ocasiones su intención de cambiar el T-MEC por acuerdos bilaterales específicos con México y con Canadá.
Este acuerdo tripartita tiene una importancia crítica en la estructura económica de los tres países, impulsando el libre comercio en sectores clave como:
- Manufacturas
- Energéticos
- Productos agropecuarios
El futuro inmediato del pacto está en juego. Se ha confirmado que el T-MEC será revisado durante 2026, un proceso que determinará si el acuerdo expira o si se elabora un nuevo entendimiento entre las naciones.
El patrón económico: récord de exportaciones mexicanas
La retórica de Donald Trump sobre la irrelevancia del tratado choca directamente con la realidad de las cifras comerciales más recientes, las cuales demuestran la estrecha relación económica entre los países.
México es, actualmente, el principal socio comercial de Estados Unidos, seguido por Canadá. De hecho, en octubre de 2025, las exportaciones mexicanas a su vecino del norte alcanzaron un máximo histórico, registrando el mayor superávit comercial.
De acuerdo con cifras oficiales de la Oficina del Censo de Estados Unidos (el dato más reciente disponible):
- Exportaciones mexicanas: El valor de las exportaciones de México a Estados Unidos sumó 48 mil 524 millones de dólares en octubre de 2025.
- Aumento anual: Esto representó un aumento de 6.68 por ciento a tasa anual y fue el valor más alto en el acumulado de 2025.
- Comercio total: El intercambio total entre ambos países durante ese mes fue de 78 mil 99 millones de dólares, lo que constituyó el 15.5 por ciento del intercambio total de Estados Unidos con todos sus socios.
El déficit comercial de Estados Unidos
A pesar de las políticas arancelarias más duras implementadas por Trump, diseñadas para reducir el déficit comercial estadounidense, las exportaciones mexicanas han mantenido un superávit constante.
La Oficina del Censo indicó que Estados Unidos exportó 29 mil 575 millones de dólares a México, un incremento de 1.78 por ciento frente a octubre de 2024. No obstante, el saldo sigue siendo significativamente negativo para Estados Unidos:
- Déficit registrado: El déficit comercial de Estados Unidos con México fue de 18 mil 949 millones de dólares en el periodo de referencia, un dato que fue reconocido oficialmente como “el más alto”.
La declaración del presidente sobre la supuesta “irrelevancia” del T-MEC se produce, paradójicamente, en un momento en que el déficit comercial de Estados Unidos con México ha alcanzado cifras sin precedentes. Este patrón revela que, a pesar de la retórica proteccionista, la integración de las cadenas de valor de Norteamérica continúa profundizándose.
La crítica abierta del presidente Donald Trump hacia un tratado que su propia administración negoció subraya una tendencia persistente: priorizar el regreso de la manufactura a suelo estadounidense, incluso cuando los datos económicos demuestran que el T-MEC y su predecesor han cimentado a México como un socio comercial indispensable. ¿Podrá la presión política modificar un patrón económico impulsado por 20 años de libre comercio?

