Petróleos Mexicanos (Pemex) confirmó la existencia de un solo contrato comercial activo con Cuba desde 2023, cuya facturación acumulada asciende a alrededor de 1,400 millones de dólares hasta la fecha, aunque el comercio representa solo el 0.1% de la producción total. Mientras México honra este acuerdo comercial, el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo enfrenta la presión geopolítica de Donald Trump, quien ha amenazado con imponer aranceles a países que mantengan intercambios petroleros o envíos de ayuda a La Habana.
La presidenta Sheinbaum Pardo, sin embargo, ha desestimado cualquier tensión con la Casa Blanca, reafirmando que México continuará apoyando al pueblo cubano, tanto a través del comercio formal como mediante la planeación de ayuda humanitaria urgente.
La realidad comercial: Cifras y contexto del acuerdo Pemex-Cuba
El 4 de febrero de 2026, Víctor Rodríguez, director de Petróleos Mexicanos, ofreció claridad sobre la relación comercial petrolera entre México y Cuba, disipando rumores sobre ayudas encubiertas o múltiples acuerdos. Rodríguez señaló que Pemex solo tiene un contrato vigente con la isla, firmado en 2023, y que su gestión es “normal, como con otros 50 países” con los que trabaja la petrolera.
Las cifras presentadas por el director son las siguientes:
- Volumen total: La venta de petrolíferos a Cuba representa una cifra marginal: el 0.1 por ciento de la producción total de Pemex.
- Facturación acumulada (2023 a la fecha): Alrededor de 1,400 millones de dólares.
- Comercio en 2024: En el primer año del Gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, el comercio con Cuba alcanzó cerca de 496 millones de dólares.
El director de Pemex fue enfático al asegurar que la relación es estrictamente comercial: “¡Claro que nos pagan! Estamos en una relación comercial”. La presidenta Sheinbaum agregó que, aunque existe un crédito abierto, Cuba no tiene adeudos actuales con la empresa: “Es mucho más (petróleo) por contrato que por ayuda humanitaria”.
La transición de política petrolera: Menos exportación desde marzo
Esta relación comercial con Cuba ocurre en medio de un cambio estratégico en la política energética mexicana. Rodríguez recordó que, con base en la estrategia impulsada por Andrés Manuel López Obrador, la petrolera disminuirá aún más sus exportaciones a partir de marzo, buscando que el crudo producido en México se destine al beneficio de los mexicanos, procesándolo internamente.
Crisis energética en Cuba y la necesidad del crudo mexicano
El comercio con Pemex es clave para Cuba, especialmente después de que el gobierno de Miguel Díaz-Canel perdiera a su principal proveedor de crudo tras la captura de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, por parte de Estados Unidos.
Cuba necesita urgentemente el crudo mexicano de alta calidad, específicamente las mezclas Istmo y Olmeca. Esta necesidad se debe a que las refinerías de la isla han quedado obsoletas y no tienen la capacidad de procesar petróleo con alto contenido de azufre. Este combustible se utiliza para la generación de energía eléctrica en sus centrales, lo que hace la importación mexicana una fuente crítica para mitigar una de las peores crisis energéticas que ha enfrentado el país caribeño. Ante esta situación, el Gobierno de Díaz-Canel ha calificado a Trump de “fascista” por negarles petróleo.
El pulso geopolítico: Amenazas de Trump y la Doctrina Estrada
El informe de Pemex se hizo público tras la amenaza de Donald Trump de imponer aranceles a cualquier país que venda o envíe petróleo a Cuba, una condición que México cumplía doblemente: por el contrato comercial de Pemex y por los posibles envíos de ayuda humanitaria.
Sheinbaum Pardo, durante su conferencia matutina, negó que el tema de Cuba hubiera sido abordado con el republicano en la llamada que sostuvieron el 29 de enero pasado. Sin embargo, días después, Trump ofreció otra versión, afirmando que sí había solicitado a la presidenta detener los envíos de crudo a la isla.
La presidenta Sheinbaum descartó que la decisión de enviar ayuda humanitaria, que aún debe definirse en coordinación con la embajada cubana para conocer sus necesidades específicas, genere tensiones con la Casa Blanca. Reiteró que Cuba mantiene comercio e inversiones con muchas naciones, como España, y no es exclusivamente dependiente de México.
México y el rol de la mediación histórica
Al ser cuestionada sobre si México aceptaría ser mediador entre Cuba y Estados Unidos para finalizar el bloqueo, Sheinbaum Pardo dejó claro que la decisión debe surgir de ambas naciones soberanas. Afirmó que la postura mexicana no busca protagonismo personal, sino garantizar la paz, la seguridad y la soberanía de los pueblos, basándose en la tradición diplomática del país.
Esta defensa de la soberanía se enmarca en la Doctrina Estrada, principio que la presidenta vinculó históricamente a Venustiano Carranza y a Pascual Ortiz Rubio. Subrayó que la política exterior mexicana siempre estará dispuesta a apoyar el diálogo para la solución pacífica de conflictos, siendo un asunto de la historia diplomática del país y no una cuestión personal o coyuntural.

