La presencia confirmada de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos para los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán, el próximo mes de febrero de 2026, ha provocado una intensa polémica en Italia. Esta indignación se centra en las tácticas agresivas y la jurisdicción de la agencia, especialmente tras dos tiroteos mortales de ICE en ofensivas antimigratorias en Minneapolis. Ante la presión política, legisladores de la oposición y figuras como el alcalde de Milán han exigido la intervención de la primera ministra Giorgia Meloni para establecer límites claros.
El despliegue de agentes federales estadounidenses generó preocupación por el uso de la fuerza y la reputación internacional de EE. UU. bajo la agenda del presidente Donald Trump. Mientras el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) asegura que la operación es meramente de apoyo diplomático, figuras locales califican a ICE de “milicia que mata” y advierten que sus agentes no son bienvenidos en la ciudad sede.
La función de seguridad de ICE: Matices diplomáticos y la versión oficial de EE. UU.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de EE. UU. confirmó a CNN, el 27 de enero de 2026, que ICE sí desempeñará una “función de seguridad” en los Juegos. La portavoz del DHS, Tricia McLaughlin, subrayó que los agentes “obviamente, no realizan operaciones de control de inmigración en un país extranjero”.
McLaughlin especificó que la agencia está “apoyando” al Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado y al país anfitrión para investigar y mitigar los riesgos de organizaciones criminales transnacionales, una función que corresponde a la División de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) de ICE. Agencias federales ya han apoyado la seguridad de diplomáticos estadounidenses en Juegos Olímpicos anteriores. El Departamento de Estado enfatizó que es su Servicio de Seguridad Diplomática el que lidera el esfuerzo de seguridad en Milán y que “todas las operaciones de seguridad siguen bajo la autoridad italiana”.
La tensión política en Italia: Rechazo y exigencia de límites soberanos
La confirmación del despliegue desató un cisma entre el gobierno central, que buscó minimizar el impacto, y la oposición, que exigió una posición de máxima soberanía.
El choque diplomático: Antonio Tajani intenta apaciguar las críticas
El ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antonio Tajani, intentó rebajar las preocupaciones sobre las tácticas agresivas de ICE. En una entrevista con la radio italiana RAI, este martes, Tajani declaró: “Seamos claros: no es que vengan a mantener el orden público en plena calle. Vienen a colaborar en la sala de operaciones”.
Tajani intentó diferenciar el rol de los agentes en Italia respecto a su función en EE. UU., señalando: “No es que sean ellos los que están en las calles de Minneapolis”. Además, el ministro recurrió a una comparación histórica extremadamente sensible para restar dramatismo al asunto, al agregar: “No es que hayan venido las SS”, en referencia al escuadrón nazi. Subrayó que la unidad que viene es responsable de la lucha contra el terrorismo. Ante la escalada, el ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, se reunirá con el embajador de EE. UU. en Italia para “aclarar” el alcance y la escala de las operaciones de ICE.
Críticas frontales: Giuseppe Conte y Giuseppe Sala
El ex primer ministro italiano, Giuseppe Conte, instó al Gobierno a tomar una postura firme y “establecer nuestros propios límites”. Conte publicó en X que, tras la violencia y las muertes en Estados Unidos, Italia “no puede permitir esto” y criticó al Gobierno por intentar restarle importancia a la situación. “Basta de reverencias”, añadió Conte.
La crítica más dura provino del alcalde de Milán, Giuseppe Sala, quien declaró que las autoridades locales “no necesitan a ICE” para garantizar la seguridad. Sala, dirigiéndose a la emisora de radio RTL 102.5, calificó a la agencia como “una milicia que mata” y afirmó rotundamente: “No son bienvenidos en Milán”. El alcalde cuestionó la viabilidad política de rechazar la ayuda estadounidense, preguntando: “¿Podríamos alguna vez decirle ‘no’ a Trump? No se trata de romper relaciones ni de crear un incidente diplomático, pero ¿podríamos decir no?”. Sala concluyó su crítica expresando que los agentes de ICE no deberían venir a Italia porque no puede garantizarse que estén “alineados con nuestros métodos democráticos de gestión de la seguridad”.
Otros políticos se sumaron al rechazo, como Carlo Calenda, político veterano, quien advirtió que los agentes “no deben poner un pie en Italia”, describiéndolos como “una milicia violenta, no preparada y fuera de control”.
El contexto de Minneapolis: El historial de violencia que alimenta la controversia
La indignación pública y política en Italia no surge en el vacío. Se intensificó tras las noticias sobre el despliegue, que coincidieron con un creciente escrutinio sobre el uso de la fuerza por parte de ICE en Estados Unidos.
Durante las semanas previas a los Juegos Olímpicos, agentes federales de ICE estuvieron involucrados en la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis, hechos que han provocado intensas protestas exigiendo el cese de las redadas migratorias. Esta escalada de violencia en el extranjero es el punto de referencia que los críticos italianos utilizan para rechazar la presencia de la agencia en Milán.
Ciudadanos estadounidenses residentes en Milán también expresaron su incredulidad ante la medida de las autoridades de su país, preocupados por el impacto que esta decisión tiene en la reputación internacional de EE. UU. bajo la política interna y exterior de Donald Trump. Un residente, bajo condición de anonimato, declaró: “Estoy muy confundido, ¿por qué iban a venir agentes de ICE a Italia? No tienen jurisdicción aquí”.
El debate sobre si la asistencia de seguridad estadounidense, necesaria para los Juegos, justifica la aceptación de agentes con un historial tan divisivo, pone al gobierno de Giorgia Meloni en una situación diplomática delicada, forzándola a equilibrar la relación con un aliado clave y la sensibilidad política interna.

