El presidente Donald Trump afirmó el miércoles 21 de enero de 2026 haber conseguido un acuerdo “infinito” sobre Groenlandia con la OTAN, asegurando haber obtenido “todo lo que quería”. Sin embargo, ese mismo día, el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, rechazó tajantemente la posibilidad de negociar el territorio, reafirmando la soberanía de Dinamarca.
La afirmación de un “acuerdo para siempre” en Davos
Durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, el miércoles 21 de enero, Donald Trump proporcionó algunos detalles sobre el supuesto acuerdo con la OTAN respecto a Groenlandia. El presidente estadounidense dijo a una periodista de CNN que el pacto ponía a todos en una “muy buena posición, especialmente en seguridad”.
Al ser cuestionado sobre la duración del pacto, Trump fue categórico:
> “Infinito. No hay límite de tiempo. Es un acuerdo para siempre”, contestó Trump.
A pesar de la euforia por lo que llamó un acuerdo “a largo plazo… Es el mejor acuerdo a largo plazo”, el presidente se negó a confirmar si Estados Unidos obtendría la propiedad sobre Groenlandia. En otra entrevista, esta vez con la CNBC, afirmó no haber hablado directamente con funcionarios en Dinamarca sobre sus ideas para el plan, aunque suponía que Rutte había informado a los líderes daneses.
El rechazo de Dinamarca: No se puede negociar sobre Groenlandia
A pocas horas de las declaraciones de Trump en Davos, el Ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, desmintió la posibilidad de iniciar negociaciones sobre el territorio autónomo.
Rasmussen rechazó la posición estadounidense al término de una reunión del comité de Asuntos Exteriores del Parlamento danés, el 21 de enero de 2026.
> “Donald Trump quiere iniciar negociaciones inmediatas sobre Groenlandia, pero no puede ser”, declaró Rasmussen.
El ministro recordó que, si bien Dinamarca y Estados Unidos habían acordado la semana anterior crear un grupo de trabajo para discutir las preocupaciones de seguridad estadounidenses, existían líneas rojas infranqueables. Dinamarca exige respeto total a su soberanía e integridad territorial. Rasmussen concluyó su postura diciendo que “no se puede negociar con personas, se puede negociar entre personas. Respetamos los acuerdos que hacemos”.
Seguridad Ártica y la estrategia militar estadounidense
El acuerdo, aún en fase avanzada pero no definitivo, incluye aspectos clave que justifican la intensa búsqueda de Trump por Groenlandia.
Trump afirmó que Estados Unidos participaría en los derechos minerales de Groenlandia, aunque no ofreció detalles sobre la naturaleza de dicha participación. Además, confirmó que habría conversaciones adicionales sobre el sistema de defensa antimisiles Golden Dome, el cual citó como justificación para su interés en la isla.
La OTAN, por su parte, emitió un comunicado tras la reunión entre Trump y Rutte. Un portavoz de la Alianza señaló que las negociaciones entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos seguirán adelante con un objetivo claro:
> Garantizar que Rusia y China nunca se afiancen, ni económica ni militarmente, en Groenlandia.
La OTAN añadió que las conversaciones se centrarían en la seguridad del Ártico mediante los esfuerzos colectivos de los aliados, especialmente los siete aliados árticos.
Los responsables de las negociaciones por parte de Estados Unidos, según Trump, son:
- Vicepresidente J. D. Vance
- Secretario de Estado Marco Rubio
- Enviado especial Steve Witkoff
- Varios otros funcionarios.
El coste diplomático de la política de aranceles
La arriesgada política que Trump desplegó en torno a Groenlandia provocó una crisis diplomática significativa en Europa y generó alarma en los mercados financieros. Un día antes de los anuncios del miércoles 21 de enero, las acciones y el dólar habían caído en respuesta a la creciente tensión.
La respuesta europea fue contundente: el Parlamento Europeo congeló la ratificación del acuerdo comercial de la Unión Europea con Estados Unidos.
Esta escalada se originó por la amenaza de Trump anunciada el sábado anterior, que consistía en imponer aranceles del 10 por ciento a los productos de ocho países europeos a partir del 1 de febrero. Esta medida solo se anularía si se alcanzaba un acuerdo para la compra de Groenlandia. El impuesto aumentaría hasta el 25 por ciento el 1 de junio si para esa fecha no se había concretado ningún pacto.
Si bien la crisis de Groenlandia parece haber cedido temporalmente en el frente diplomático, la volatilidad del presidente estadounidense sigue siendo un factor de riesgo que podría generar nuevas tensiones futuras, según el análisis de tendencias. La disparidad entre el optimismo de Trump en Davos y la postura inflexible de Dinamarca demuestra que el futuro del Ártico sigue en un pulso geopolítico delicado.

