La severa tormenta invernal que azotó a Estados Unidos a partir del 26 de enero de 2026, catalogada como un “asedio ártico”, dejó al menos 17 fallecidos y cortó el suministro eléctrico a cerca de 900.000 hogares. Este episodio, considerado por los meteorólogos como uno de los peores de las últimas décadas, se extendió desde Texas hasta Nueva Inglaterra, causando condiciones “potencialmente mortales” y la peor jornada de cancelaciones aéreas desde la pandemia de COVID-19 en 2020.
El saldo humano y la divergencia en las cifras de víctimas
El impacto de la tormenta invernal fue letal, afectando a más de 180 millones de estadounidenses. Aunque la emergencia inicial reportó al menos 11 muertes, las cifras se elevaron rápidamente hasta al menos 17, con decesos confirmados en Luisiana, Texas, Tennessee, Kansas y Pensilvania.
La distribución de las fatalidades revela la variedad de riesgos que presentó el clima extremo:
- Luisiana: El Departamento de Salud confirmó la muerte de dos hombres por hipotermia.
- Texas: Se reportó una muerte “relacionada al congelamiento” en Austin, según el alcalde de esa ciudad, además de una menor de 16 años que falleció en un accidente de trineo, según autoridades texanas.
- Pensilvania: El forense del condado de Lehigh informó tres fallecimientos asociados directamente con el esfuerzo físico de “palear y quitar nieve”.
- Tennessee: Se reportaron tres muertes vinculadas al clima.
- Kansas: Las autoridades investigaron el caso de una mujer cuyo cuerpo, encontrado cubierto de nieve, “podría haber sucumbido a la hipotermia”.
En la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, quien ejerce como alcalde según un reporte en X, indicó que al menos cinco personas habían muerto el sábado, aunque la causa definitiva aún estaba pendiente de determinación. Mamdani aprovechó la advertencia para recordar que, cada año, “los neoyorquinos sucumben al frío”, resaltando la vulnerabilidad de la población sin hogar.
Impacto logístico: cortes de energía y colapso aéreo
Las nevadas intensas, el granizo y, de manera más peligrosa, la lluvia helada, fueron factores clave para el colapso de la infraestructura. La lluvia helada, donde las gotas de lluvia se congelan instantáneamente sobre las superficies, tiene el potencial de dañar árboles y derribar cables eléctricos, volviendo las carreteras inseguras.
Radiografía de la red eléctrica: Los estados más afectados
El hielo causó estragos en el suministro eléctrico, especialmente en el sur de Estados Unidos, una región menos preparada para este tipo de eventos. Según poweroutage.us, cerca de 900.000 clientes se quedaron sin electricidad hasta el domingo por la noche.
Los cortes se concentraron de forma aguda en los siguientes estados:
- Tennessee: Cerca de 250.000 clientes se quedaron sin suministro, lo que representa aproximadamente el 9% del estado.
- Misisipi: Más de 157.000 clientes afectados.
- Luisiana: Más de 123.000 clientes sin electricidad.
Allison Santorelli, meteoróloga del Servicio Meteorológico Nacional (NWS), advirtió a CBS News que “la nieve y el hielo se derretirán muy lentamente y no desaparecerán pronto”, complicando cualquier esfuerzo de recuperación.
La crisis de vuelos: Cifras históricas
El sector aéreo experimentó un trastorno sin precedentes desde la pandemia. Según FlightAware, más de 25.000 vuelos fueron cancelados desde el inicio de la emergencia.
Sean Duffy, secretario de Transporte de EE. UU., confirmó que el domingo fue el peor día de cancelaciones de vuelos desde 2020, con más de 11.000 cancelaciones y 17.000 retrasos. Duffy adelantó que se esperaban alrededor de 2.600 cancelaciones adicionales para el lunes, señalando que las aerolíneas estaban lidiando con un “retraso masivo”. La falta de capacidad para reubicar a “dos días y medio de personas en aviones” se convirtió en un desafío logístico central.
El origen meteorológico: El vórtice polar y el frío inusual en el sur
La tormenta se debió al fenómeno conocido como el vórtice polar. Este anillo de fuertes vientos del oeste, que se forma sobre el Ártico cada invierno, contiene una masa de aire muy frío. Cuando esos vientos se debilitan, el vórtice se desplaza hacia el sur, permitiendo que el aire ártico se precipite sobre Estados Unidos. Al encontrarse con aire templado en el sur, el aire asciende y se forman los frentes de tormenta.
El NWS, que calificó las condiciones como “potencialmente catastróficas”, reportó que la tormenta avanzaría hacia el norte y el este, despejando las Provincias Marítimas de Canadá el martes, pero dejando a su paso un aire peligrosamente frío que se pronostica durará hasta principios de febrero.
Características del evento y el “asedio ártico”
Los estados típicamente más fríos, como las Dakotas y Minnesota, están acostumbrados a temperaturas bajo cero, pero este evento trajo un frío inusual en el sur. Texas, Luisiana y Tennessee experimentaron temperaturas entre 15 y 20 °C inferiores a la media estacional. Estos estados también enfrentaron acumulaciones de hielo de aproximadamente 2,5 cm debido a la lluvia helada, un peligro que el gobernador de Kentucky, Andy Beshear, lamentó, diciendo que el estado estaba viendo “más hielo y menos nieve de lo previsto inicialmente”, una noticia poco alentadora.
La gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, describió la situación como un “asedio ártico que se ha apoderado de nuestro estado y de muchos otros estados del país”, esperando el período de frío más largo y las mayores nevadas en años.
Advertencias de seguridad y declaraciones de emergencia
Casi la mitad de los estados declararon emergencia. Las autoridades de Virginia y Kentucky han respondido a cientos de accidentes vehiculares. El Senado de Estados Unidos canceló una votación programada para el lunes por la noche.
La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, declaró una emergencia tras experimentar “la mayor tormenta de nieve en una década en Washington D.C.”. Asimismo, el secretario Sean Duffy señaló que 17 estados a lo largo de la franja de la tormenta cerraron carriles o redujeron los límites de velocidad en las carreteras, incluyendo Nueva Jersey, Pensilvania y Connecticut.
Este evento extremo plantea una perspectiva compleja sobre el futuro meteorológico estadounidense. Algunos expertos sostienen que el calentamiento global, específicamente los cambios en las temperaturas de la superficie del mar, podría estar influyendo directamente en el comportamiento errático y el debilitamiento del vórtice polar, haciendo que este tipo de irrupciones de frío sean más frecuentes y devastadoras en regiones no acostumbradas. ¿Podría esta “especie de asedio ártico” ser la nueva norma climática para el sur de Estados Unidos?

