Este 6 de enero de 2026, México conmemora el Día de la Enfermera, una fecha que exige reconocimiento. La labor del personal va más allá de tratamientos; es una muestra de humanidad, entrega y acompañamiento esencial en los momentos más críticos de la vida, cimentando un pilar vital en el sistema de salud nacional.
La vocación que cuida la vida: entrega y profesionalismo
El personal de enfermería desempeña un rol crucial que combina profesionalismo, entrega y humanidad, convirtiéndose en un apoyo esencial tanto para los pacientes como para sus familias. La conmemoración del Día de la Enfermera reconoce una labor que implica acompañar, cuidar y estar presente en las etapas más difíciles.
Los desafíos inherentes a esta profesión son significativos. Quienes ejercen la enfermería enfrentan:
- Jornadas largas y extenuantes.
- Turnos nocturnos.
- La necesidad de tomar decisiones que requieren máxima precisión, vocación y empatía.
Este conjunto de responsabilidades sitúa al personal de enfermería como un pilar fundamental dentro de la estructura del sistema de salud.
48 años de experiencia: la perspectiva de Idalia González
La licenciada en enfermería Idalia González, quien cuenta con 48 años de experiencia en el sector, proporciona una visión profunda sobre las motivaciones y los sacrificios de la carrera.
La conexión insustituible con el paciente
Para la licenciada González, la principal fuerza que impulsa esta profesión es el contacto directo con quienes reciben los cuidados. “La motivación principal es el contacto con el paciente, va creciendo el amor con el paciente, la verdad”, explicó. Esta cercanía es considerada una de las mayores aportaciones de la enfermería.
Idalia González destacó que la labor del personal de enfermería es vital porque se mantienen del lado del paciente. Además, subraya el valor de la comunicación y el apoyo emocional. “Platicamos con ellos y a veces eso tranquiliza más que una ampolleta”, agregó.
El precio personal de la vocación
A pesar del profundo amor por la carrera, la licenciada González reconoce que el sacrificio personal y familiar es una parte ineludible de la vocación.
“También tenemos el entorno familiar, eso es lo que pega. Yo creo que lo más difícil fue dejar a mis hijos en fechas importantes, en sus cumpleaños. Eso es lo difícil, pero esta carrera te absorbe, te enamora”, declaró la profesional.
La necesidad de valoración y reconocimiento
Otro punto sensible abordado por Idalia González es el reconocimiento de su trabajo. Aunque admitió que la valoración no siempre es constante, resulta sumamente significativo cuando sí ocurre. “Es muy bonito que valoren el trabajo de uno, porque muchas veces solo se valora al médico”, expresó, haciendo énfasis en que el valor de su labor debe equipararse al del resto del equipo de salud.
La experiencia de la licenciada González resalta un dilema constante en el sistema de salud mexicano: la necesidad de equilibrar el valor clínico del médico con el apoyo humano y emocional que solo la enfermería puede proporcionar. ¿El sistema de salud está valorando plenamente la cercanía que “tranquiliza más que una ampolleta”?




