El sistema de seguridad social en México enfrenta una reestructuración acelerada que impacta directamente a los futuros y actuales jubilados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). Con la salida definitiva del régimen de transición (Ley 73), los nuevos pensionados quedan obligados a regirse por la Ley 97, un esquema de cuentas individuales que depende del ahorro personal. Este cambio estructural se suma a una notificación de recortes en las jubilaciones que se aplicó a principios de 2024, la primera en siete años, poniendo en alerta a especialistas sobre un inminente colapso financiero.
La Ley 73 del IMSS, conocida popularmente como la “pensión más amada”, ha llegado a su fin. Este régimen de transición proporcionaba beneficios sustanciales, incluyendo la pensión mínima garantizada y un cálculo basado en el salario promedio de los últimos cinco años de cotización. No obstante, aquellos trabajadores que no hayan cumplido con el requisito de cotizar 500 semanas antes de 1997 ya solo tendrán una opción de retiro: la Ley 97. Este nuevo panorama obliga a millones de trabajadores a depender exclusivamente de lo acumulado en sus Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores).
La migración forzosa: Ley 73 vs. Ley 97
El contraste entre ambos regímenes es el punto clave que define la estabilidad económica de la vejez para los mexicanos. El sistema de 1973 operaba bajo un esquema solidario donde el monto de la pensión se definía por las semanas cotizadas y el salario promedio, ofreciendo una previsibilidad que la Ley 97 no garantiza.
Ley 73: La comparativa que define el retiro
El régimen de 1997 transforma el esquema de beneficio definido (Ley 73) a contribución definida. El monto final de la jubilación ya no es una promesa calculada por la ley, sino un reflejo directo de las aportaciones realizadas a la cuenta individual y el rendimiento generado por la Afore. Esto significa que el futuro de los nuevos pensionados está intrínsecamente ligado al desempeño del mercado financiero y a la capacidad de ahorro individual.
Es importante revisar si la Ley 73 sigue siendo una opción para algunos trabajadores:
Lista de verificación para la Ley 73
- ¿Comenzaste a cotizar antes del 1 de julio de 1997?
- ¿Acumulaste 500 semanas de cotización (aproximadamente 10 años)?
- ¿Estás dispuesto a obtener una pensión que usa el salario promedio de los últimos cinco años?
- Si la respuesta a estas preguntas es positiva, puedes aún acceder a la pensión por el Régimen de 1973. De lo contrario, la única vía es la Ley 97.
El golpe de 2024: Recortes por la UMA en IMSS e ISSSTE
Mientras el sistema absorbe la transición de regímenes, los actuales jubilados han sido notificados de recortes a sus pensiones, un hecho que no se registraba en siete años. Estos ajustes, implementados a principios de 2024, han afectado tanto a los beneficiarios del IMSS como del ISSSTE.
La causa directa de estos recortes es el ajuste a la Unidad de Medida y Actualización (UMA) de 2024. Este mecanismo económico, que sustituyó al salario mínimo como base para el cálculo de diversas obligaciones y multas, se ha aplicado para reestructurar el monto de las jubilaciones.
Monto del recorte y el contexto de colapso financiero
Los recortes notificados no son menores. La reducción aplicada oscila entre los 4,000 y 7,000 pesos en las percepciones de los jubilados. Este movimiento, aunque basado en un ajuste técnico, tiene un impacto directo en el poder adquisitivo de los beneficiarios.
Especialistas han advertido que estos movimientos son síntomas de un problema más grande: un “colapso financiero” del sistema de pensiones mexicano. La aplicación de la UMA para reducir las pensiones, sumada a la debilidad inherente de la Ley 97, sugiere que la presión sobre las finanzas públicas para sostener el retiro de la población seguirá creciendo, lo que obliga a los trabajadores a tomar un rol mucho más activo y precavido en la gestión de sus Afores, entendiendo que el respaldo gubernamental se ha debilitado significativamente.
El futuro de la seguridad social en México parece estar marcado por la responsabilidad individual. La eliminación definitiva de la previsibilidad que ofrecía la Ley 73, junto con los ajustes económicos que recortan los ingresos de los pensionados actuales, obliga a replantear la estrategia de retiro. El riesgo de un colapso financiero, advertido por los especialistas, deja claro que la próxima generación de jubilados necesitará herramientas de planificación financiera mucho más robustas para sortear las deficiencias estructurales del actual sistema.

