La presidenta Claudia Sheinbaum abordó la sensible discusión sobre la posible intervención Estados Unidos México ante la crisis del narcotráfico. La mandataria federal, durante su comparecencia, advirtió que la catalogación del fentanilo como arma de destrucción masiva y de los cárteles como grupos terroristas otorga “elementos” jurídicos a Washington para una posible intromisión en territorio nacional.
El riesgo latente: Fentanilo, terrorismo y la defensa constitucional
La denominación de los cárteles como grupos terroristas y del fentanilo como arma de destrucción masiva da elementos claros a Estados Unidos para avanzar en una posible intervención en México, tal como afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum el martes 6 de enero de 2026.
Aunque Sheinbaum admitió que estas denominaciones incrementan el riesgo legal de intromisión, aclaró que esto “no quiere decir que vaya a ocurrir”.
Para prevenir y blindar la soberanía mexicana ante este escenario, la mandataria federal recordó que se incorporaron párrafos en el artículo 40 de la Constitución. El propósito de esta adición fue explícito: la defensa de la soberanía nacional.
> “Digamos que les da más elementos, pero eso no quiere decir que vaya a ocurrir. Nosotros incorporamos, (cuando nombraron a los de la delincuencia organizada como terrorismo) nosotros incorporamos un artículo, unos párrafos en el artículo 40 de la Constitución para la defensa de la soberanía”, dijo Sheinbaum.
Soberanía inquebrantable: La postura oficial del Estado mexicano
La mandataria federal fue tajante al describir los límites que México no permitirá rebasar en su relación con el extranjero, enfatizando que la postura fue blindada constitucionalmente.
Sheinbaum aseguró que el pueblo de México bajo ninguna circunstancia aceptará:
- Intervenciones, intromisiones o cualquier otro acto desde el extranjero que sea lesivo de la integridad, independencia y soberanía de la nación.
- Actos tales como golpes de estado.
- Injerencias en elecciones.
- La violación del territorio mexicano, sea esta por tierra, agua, mar o espacio aéreo.
Además, la presidenta enfatizó que México no consentirá intervención en investigación y persecución alguna sin la autorización y colaboración expresa del Estado Mexicano, siempre en el marco de las leyes aplicables. Si alguna acción no autorizada llegara a ocurrir en territorio mexicano, los sujetos involucrados serán sujetos a delito grave.
El papel del diálogo y la sombra de Donald Trump
Ante las inquietudes sobre la retórica estadounidense, Proceso preguntó a la presidenta hasta qué punto se toman en serio las declaraciones del presidente Donald Trump.
Sheinbaum subrayó que su administración privilegia el diálogo por encima de todo. Señaló que la comunicación con el gobierno de Estados Unidos es buena, a pesar de que hay declaraciones con las que su administración no está de acuerdo y que han sido manifestadas a su contraparte.
> “El diálogo no quiere decir que estés de acuerdo en todo […] por eso no es un asunto de que seamos omisos y decíamos no”, afirmó la mandataria.
Finalmente, al ser cuestionada sobre si considera lejano que se cumplan las declaraciones que sugieren que “algo hay que hacer con México”, que el país “no ha cumplido su parte” o que el “narcoterrorismo” domina, Sheinbaum fue concisa: “Sí”. La presidenta reiteró, en todo momento, la voluntad de mantener la colaboración y cooperación con Estados Unidos para contener el flujo de droga, asumiendo la responsabilidad como compartida.
Si bien la presidenta afirma que la amenaza de intervención se percibe “distante”, el hecho de que se haya requerido blindar constitucionalmente el Artículo 40 habla de la gravedad percibida en el “círculo rojo” mexicano. La tensión entre la colaboración antinarcóticos y la defensa de la soberanía sigue siendo el punto más frágil en la relación bilateral México-Estados Unidos.




