La consulta de Revocación de Mandato celebrada en Oaxaca el pasado domingo 28 de enero de 2026 se saldó con una participación del 29.90%, insuficiente para ser vinculante (se requería el 40%). A pesar del resultado estadístico a favor de la continuidad del gobernador morenista Salomón Jara Cruz (57.82%), el proceso terminó en un escándalo ético y operativo, profundizando la ruptura interna de la Cuarta Transformación tras las acusaciones de fraude, coacción del voto y el desconocimiento definitivo del Partido del Trabajo (PT).
Lo que el gobernador Salomón Jara pronosticaba como una participación “histórica” para colocar a Oaxaca como protagonista de la transformación de la vida pública de México, expuso en cambio una maquinaria de control político que recurrió a prácticas electorales obsoletas. El ejercicio, que arrojó más de 491 incidentes reportados, evidenció el rechazo al gobierno de Jara al perder en las principales ciudades del estado y la incapacidad institucional del organismo electoral local.
Resultados no vinculantes y la paradoja del “triunfo”
Salomón Jara Cruz se regodeó de un “triunfo contundente”, destacando una diferencia del 19% entre quienes respaldaron la continuidad y quienes votaron por la revocación. El gobernador afirmó que casi el 30% del padrón acudió a sufragar, un porcentaje que justificó como mayor al registrado en la consulta sobre el juicio a los expresidentes, la revocación del expresidente Andrés Manuel López Obrador y la elección judicial federal reciente.
Sin embargo, el resultado oficial se sostiene sobre una paradoja: la participación se ubicó en un no vinculante 29.90%, con más del 70% de abstencionismo.
El escrutinio reveló un dato especialmente punzante: Jara perdió en su propia casilla, donde la votación se registró 375 votos en contra de su mandato frente a 182 a favor. Esta debacle en el círculo íntimo contrasta con la victoria en el agregado estatal, obtenida primordialmente en zonas rurales donde, de acuerdo con las denuncias, se llegó a rebasar la lista nominal.
Jara, en su defensa, sostuvo que “aquí no hubo imposiciones ni simulaciones, solo un pueblo consciente y participativo ejerciendo su derecho”. No obstante, la consulta ya fue adelantada a los tribunales por representantes del Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano, quienes consideran el proceso una simulación y un fraude.
Denuncias sistémicas: el catálogo de irregularidades
La jornada de consulta estuvo marcada por un desorden operativo y ético documentado. Se registraron más de 491 “incidentes”, un eufemismo empleado por los organismos electorales para describir irregularidades que van desde la manipulación hasta la violencia.
Las acusaciones contra el gobierno de Jara incluyen:
- Compra y coacción del voto.
- Derroche de recursos públicos.
- Amenazas e intimidaciones.
- Cooptación de los órganos electorales.
- Acarreo masivo, incluyendo el uso de mototaxis.
- Entrega de mantas propagandísticas a cambio de votos.
- Denuncias en redes sociales sobre empresas de publicidad que retiraron espectaculares debido a la “falta de pago” por la promoción del gobierno morenista.
Evidencia de coacción y el expediente de la Fiscalía
El Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) informó la apertura de al menos cuatro carpetas de investigación por la Fiscalía estatal. Estas investigaciones se centran en hechos relacionados con posible manipulación de material electoral, retención de personal o conductas que podrían constituir delitos electorales.Incidentes clave bajo investigación (Fuente IEEPCO):
- Santa María Apazco: Manipulación de material electoral.
- Reforma de Pineda: Conductas que podrían constituir delitos electorales.
- Santiago Amoltepec: Conductas que podrían constituir delitos electorales.
- San Martín Mexicapam: Reporte de robo de 500 boletas y retención de funcionarios.
Adicionalmente, se documentó el “embarazo de urnas” con boletas marcadas a favor de Jara en Santa María Zaniza y la quema de material electoral. A pesar de la evidencia, el organismo electoral minimizó sistemáticamente las irregularidades, catalogándolas como “contratiempos operativos menores”. La crítica señala que cuando la presidenta del IEEPCO admite públicamente casos como el “embarazo de urnas” sin reconocer un impacto mayor, está confesando la incapacidad institucional para fiscalizar.
Ruptura interna: el Partido del Trabajo desconoce a Jara
El ejercicio plebiscitario sirvió para cristalizar una fractura profunda dentro de la Cuarta Transformación. La separación definitiva del Partido del Trabajo (PT), hasta hace poco aliado nominal de la 4T, representa una derrota significativa para el grupo de Salomón Jara Cruz rumbo a la sucesión gubernamental para el 2028.
El dirigente estatal del PT, Benjamín Robles Montoya, arremetió de forma directa contra el gobernador, tachándolo de ser un “narcogobernador” y un “gobernador pirata” que perdió su legitimidad tras el supuesto fraude. Robles Montoya declaró que “Oaxaca amaneció sin gobernador” porque Jara dejó de ser la persona que respeta la voluntad popular. El líder petista advirtió que el PT no dará tregua a este “gobernador ilegítimo, ineficiente, corrupto y tramposo.”
El cálculo del fraude: la cifra real según el PT
La impugnación del PT se basa en una reingeniería de los datos electorales, descontando las casillas que acusan de fraudulentas. Óscar Ramírez, representante del PT en los órganos locales electorales, sostuvo que el pueblo de Oaxaca ganó con un 62% a favor de revocar el mandato.
Ramírez detalló que, descontando las “casillas zapato” (casillas con resultados anómalos), los votos originales de Jara de 473 mil se reducirían a 268 mil reales. Según el cálculo del PT, Salomón Jara se habría quedado con solo 204,868 votos legítimos. El líder petista afirmó que sus representantes en las casillas sufrieron amenazas, violencias físicas y verbales, e intimidaciones que no aceptaron.
El PT anunció que acudirá a instancias nacionales e internacionales de ser necesario, para “defender los votos y la dignidad del pueblo de Oaxaca” y asegurar que el fraude no sea invisibilizado.
El análisis crítico: ¿teatro político heredado?
La consulta de Oaxaca se presenta como una revelación de la trampa letal que significa para Morena heredar los caprichos plebiscitarios diseñados por Andrés Manuel López Obrador. Este ejercicio, el primero de su tipo a nivel subnacional en México, pone en evidencia el uso sistemático del aparato estatal para manipular una consulta que, desde su origen, fue concebida como un instrumento de legitimación personalista, no de rendición de cuentas real.
Diputadas federales petistas señalaron que “el gobierno está invirtiendo millones de pesos para esta farsa política”. Que aliados históricos de la 4T, como el PT, ahora impugnen el proceso y documenten la cooptación del ejercicio por el aparato estatal demuestra que esta debacle no fue un sabotaje opositor, sino el resultado de la lealtad servil a herencias institucionales tóxicas. La 4T intentó ser fiel a un dogma sin reconocer que el ejercicio de revocación de mandato nunca tuvo vocación democrática, sino de teatro político con presupuesto público.
El mensaje es irrefutable: si un ejercicio democrático genera fracturas dentro de la propia coalición gobernante, obliga a 357 mil ciudadanos a votar por la salida del gobernador a pesar del acarreo oficial, y requiere la complicidad de un organismo electoral que renuncia a su responsabilidad, se está lejos de funcionar como una herramienta de participación ciudadana.

