La residente de Brisbane, Rachel Bloor, se despertó la noche del lunes al descubrir que un pitón de alfombra (carpet python) de aproximadamente 2.5 metros (8 pies) se había acurrucado sobre su pecho mientras dormía. Este incidente, que ocurrió en su casa, subraya el aumento de la actividad de serpientes en Queensland durante la temporada de eclosión y reproducción.
La insólita escena en la cama de Rachel Bloor
El incidente ocurrió en medio de la noche del lunes. Medio dormida, Rachel Bloor sintió un peso considerable y acurrucado sobre su pecho y estómago. Su primera reacción fue extender la mano pensando que acariciaba a su perro, pero en su lugar tocó un objeto liso y deslizante. Bloor, que en un principio pensó que era su Labradoodle, despertó rápidamente a su pareja y le pidió que encendiera la luz.
La pareja de Bloor confirmó el miedo que ambos tenían. “Él va y dice: ‘Oh, cariño. No te muevas. Hay como un pitón de 2.5 metros encima de ti'”, relató Bloor a la BBC.
Las primeras palabras de Bloor fueron exabruptos. Su segunda prioridad fue sacar inmediatamente a sus perros del cuarto. “Pensé que si mi dálmata se da cuenta de que hay una serpiente allí… va a ser una masacre”, explicó, añadiendo que estaba muy preocupada por sus mascotas.
Una vez que su esposo, deseando estar fuera con los perros, aseguró a las mascotas, Bloor enfrentó la delicada tarea de liberarse.
Evacuar la cama sin alertar al reptil
Bloor comenzó a deslizarse cuidadosamente de debajo de las sábanas. “Estaba tratando de escabullirme de debajo de las sábanas… en mi mente, pensando, ‘¿Esto está sucediendo de verdad? Esto es muy extraño'”, dijo Bloor a la BBC. A la cadena ABC, detalló: “Así que, de alguna manera me deslicé de lado”.
Bloor sospecha que el pitón de alfombra, que no es venenoso, se había colado a través de las persianas de la ventana, ascendiendo hasta el segundo piso de la casa. Una vez liberada, procedió a guiar al animal de vuelta por donde había entrado.
El tamaño del reptil era tal que, aunque había estado acurrucado sobre ella, “parte de su cola todavía estaba fuera de la persiana”. Bloor relató que lo agarró y, “aun así, no parecía demasiado asustado. Simplemente se tambaleó en mi mano”.
Mientras que su esposo se quedó aturdido, Bloor se mantuvo inmutable, una reacción que atribuye a haber crecido en una granja rodeada de serpientes. “Creo que si estás tranquilo, ellas están tranquilas”. El pitón finalmente salió de la habitación ileso y se dirigió al patio trasero.
El factor de riesgo en Queensland: La temporada de eclosión
Aunque la presencia del pitón de alfombra fue un susto, Bloor admitió que si hubiera sido un sapo de caña, la reacción habría sido totalmente distinta. “No los soporto, me dan arcadas. Así que si hubiera sido un sapo de caña, me habría asustado”, aseguró, refiriéndose a una de las plagas más dañinas de Australia.
El pitón de alfombra es un tipo de constrictor común en las zonas costeras de Australia, y es uno de los más vistos en Queensland. Por lo general, se alimenta de animales pequeños, como aves.
Para entender el contexto de este tipo de encuentros, el experto en el área de Ipswich, el cazador de serpientes Kurt Whyte, señaló que la actividad de los reptiles se había incrementado tras el fin de la temporada de cría y el inicio de la eclosión de los huevos.
El clima cálido impulsa a las serpientes a salir y tomar el sol. Whyte aclara que la cantidad de serpientes no ha aumentado, sino que el desarrollo de nuevas viviendas en zonas que antes eran vegetación obliga a los reptiles a buscar nuevos lugares para vivir. “Nuestros patios traseros ofrecen el hábitat perfecto”, dijo Whyte, detallando que las grietas en las puertas de los garajes son un punto de entrada común.
Advertencias clave para evitar mordeduras
El cazador de serpientes Kurt Whyte, junto con Tiarnah Kingaby, otra experta de la industria de la captura, enfatizan un mensaje central para la seguridad ciudadana. Si alguien ve una serpiente, la instrucción es simple:
- No entrar en pánico.
- No intentar lastimarla.
- No intentar atraparla.
- Mantener la vista sobre ella y llamar a un profesional.
Kingaby, que trabaja en la zona de Logan desde hace más de seis años, advirtió contra la gente que intenta mover las serpientes por su cuenta. “Es lo que más lidiamos en este momento”, afirmó. “Vemos muchas más mordeduras por eso”.
Whyte se hizo eco de este sentimiento, indicando que el 90 por ciento de las mordeduras de serpientes que atienden se deben a que las personas interfieren con ellas.
El manejo profesional: El caso de la granja de llamas
El manejo profesional de los reptiles y sus nidos es un aspecto determinante para la supervivencia de la especie. La semana pasada, en la propiedad The Llama Farm en Pine Mountain, Ipswich, Shane Hancock y su pareja, Darren Degen, vivieron otro encuentro relacionado con pitones de alfombra.
Darren Degen estaba cortando hierba alta y gruesa cuando accidentalmente molestó a una pitón de alfombra que estaba incubando sus huevos. La madre serpiente salió de repente, asustando a la pareja, y se dieron cuenta de que las cuchillas del cortasetos la habían golpeado. “Simplemente nos sentimos absolutamente enfermos hasta la médula de que ella pudiera morir”, relató Hancock.
La serpiente herida se deslizó para esconderse dentro de un muro de contención de piedra arenisca, y fue entonces cuando descubrieron un “tazón de huevos sentado allí expuesto”. Encontraron un total de 16 huevos.
Hancock contactó a un grupo de rescate de reptiles, quienes enviaron a dos cazadores de serpientes. Tiarnah Kingaby fue una de ellas y confirmó que los huevos “tenían un aspecto fantástico”, sin preocuparse por su supervivencia. Los huevos fueron recogidos e incubados. Aunque la madre tuvo que ser sacrificada debido a la gravedad de sus heridas, Hancock confirmó que los 16 pitones bebé serán liberados de nuevo en The Llama Farm. “Coexistimos con nuestra vida silvestre. Eso significa que 16 pequeños pitones de alfombra tendrán la oportunidad de vivir”, concluyó.
La temporada de serpientes está activa en Queensland, lo que requiere de la calma y la intervención de profesionales para garantizar la seguridad de los humanos y la conservación de la fauna australiana. Estos encuentros son un recordatorio de que los espacios domésticos se han convertido en hábitats para especies que buscan refugio y calor.

