El peso mexicano registró una depreciación de 1.34 por ciento, equivalente a 23.73 centavos, al cerrar en 17.9445 pesos por dólar. La caída responde al alza en precios del petróleo, nerviosismo financiero y la postura restrictiva proyectada por la Reserva Federal.
Factores de presión sobre la paridad cambiaria
La moneda nacional alcanza su valor más débil desde finales de marzo debido a la coincidencia de variables macroeconómicas globales y dudas sobre la trayectoria fiscal.
La aversión al riesgo domina el comportamiento del mercado cambiario al inicio de la semana. Los registros del Banco de México, Banxico, sitúan el tipo de cambio en 17.9445 pesos por dólar, un nivel no visto desde finales de marzo. Este movimiento bajista se sustenta en el encarecimiento de los precios del petróleo y una expectativa de mayor rigidez monetaria por parte de la Reserva Federal. En el ámbito minorista, la divisa estadounidense cotiza a 18.46 pesos en ventanillas de Banamex.
El analista de mercados de EBC Financial Group, Felipe Mendoza, proyecta que el tipo de cambio consolidará un rango técnico entre los 17.75 y 17.95 pesos por dólar durante la jornada del martes 29 de septiembre. La persistencia de presiones en las tasas soberanas globales y las dudas internas sobre la política fiscal podrían impulsar al par hacia una resistencia clave situada entre los 17.90 y 18 pesos.
Fortalecimiento del dólar y respuesta internacional
El índice dólar experimenta un alza significativa mientras las divisas emergentes sufren un retroceso generalizado en los mercados internacionales.
La fortaleza de la divisa estadounidense se refleja en el índice dólar, DXY, el cual avanzó 0.23 por ciento para situarse en 101.20 enteros. De manera complementaria, el índice dólar de Bloomberg, BBDXY, registró un incremento de 0.17 por ciento, alcanzando los 1,216.17 puntos. Este entorno global ha afectado mayoritariamente a las economías emergentes.
El peso chileno lidera los retrocesos con una caída de 1.08 por ciento, seguido por el shekel israelí con 0.87 por ciento, el florín húngaro con 0.74 por ciento, el real brasileño con 0.72 por ciento y el rand sudafricano con 0.71 por ciento. En contraste, la estabilidad es marginal en el mercado cambiario, donde solo el dólar neozelandés, el yen japonés y la libra esterlina logran apreciaciones de 0.07 por ciento, 0.06 por ciento y 0.02 por ciento, respectivamente.
Dinámica en el mercado de deuda soberana
El diferencial entre el rendimiento de los bonos estadounidenses y mexicanos mantiene una brecha que influye directamente en la volatilidad de los activos financieros.
La estructura de los mercados de deuda muestra niveles de rendimiento diferenciados que marcan el ritmo de las operaciones. El bono a 10 años en Estados Unidos se ubica con un retorno de 5.27 por ciento. Paralelamente, el bono a 10 años en México se mantiene en un nivel de 9.51 por ciento. Esta estructura de tasas forma parte del análisis sobre la aversión al riesgo que actualmente castiga al peso mexicano.

