La producción de MasterChef Australia reporta un ambiente laboral crítico durante la participación de Meghan Markle. Testimonios del equipo técnico califican la experiencia como un entorno de trabajo tóxico, equiparando las dinámicas de la duquesa con las controversias registradas en el programa de Ellen DeGeneres.
El quiebre en la dinámica del set televisivo
Las fuentes internas describen una atmósfera de trabajo asfixiante marcada por constantes fricciones durante el rodaje del programa.
Colaboradores del equipo técnico y de producción señalaron que el comportamiento de la duquesa de Sussex contravino los estándares de profesionalismo esperados en la industria. Las tensiones alcanzaron su punto máximo durante los cortes comerciales y las pausas para almorzar, momentos en los que se desencadenaron confrontaciones directas entre la invitada y el personal responsable del rodaje.
Los reportes, difundidos a través del podcast The Nerve de Maureen Callahan, destacan los siguientes puntos sobre la conducta observada:
- Resistencia técnica: La invitada rechazó de manera sistemática las indicaciones de los directores de cámara respecto al bloqueo y los tiempos de entrada.
- Confrontación ejecutiva: Se reportaron disputas constantes contra las instrucciones emitidas por los productores del reality show.
- Precedentes de conducta: Los testimonios vinculan la experiencia de trabajo con los episodios de acoso y hostilidad denunciados históricamente en el programa de Ellen DeGeneres.
Desconocimiento operativo y falta de preparación
La falta de familiaridad de la duquesa con la estructura y las reglas del formato gastronómico provocó frustración en la cadena televisiva.
El personal técnico se vio obligado a asistir a la celebridad de manera constante durante todo el proceso de grabación. Según los informantes, la invitada desconocía elementos básicos del programa, como la duración total del episodio, lo cual derivó en una gestión operativa ineficiente.
- Dependencia asistida: Las fuentes anónimas indicaron que el equipo técnico debió guiar a Markle paso a paso, proceso que describieron como si fuera necesario un “perro guía”.
- Apatía hacia el formato: La falta de preparación previa ante un concurso de alta exigencia técnica fue señalada como un factor determinante para el descontento de los ejecutivos que gestionaron su contratación.
- Intervención del príncipe Harry: La dinámica fue alterada por una videollamada sorpresa del príncipe Harry, acción que la audiencia y sectores del público catalogaron como una estrategia publicitaria para gestionar la imagen pública de la pareja.
Impacto en la reputación de los duques de Sussex
El incidente en MasterChef Australia se suma a una serie de críticas persistentes sobre la actitud de la exactriz dentro del sector del entretenimiento.
La denominación de “duquesa difícil” se ha consolidado en diversos entornos de producción, donde colaboradores denuncian un trato despótico y una actitud controladora. Este nuevo colapso en la imagen pública de la pareja ocurre en un periodo donde los duques de Sussex buscan consolidar proyectos independientes tras su salida de la corona británica. A pesar del impacto mediático, la producción general del programa mantiene silencio oficial respecto a las revelaciones filtradas por RadarOnline y el entorno del rodaje.




