La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo calificó el acuerdo político entre Vicente Fox y Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, como una estrategia que encamina al país hacia el retorno de prácticas de corrupción y el mantenimiento de privilegios.
El juicio presidencial sobre la nueva alianza política
La mandataria sostuvo que la unión entre el exmandatario y el líder priista representa un retroceso hacia un modelo de gestión pública ya superado por la voluntad popular.
Desde Palacio Nacional, la titular del Ejecutivo Federal argumentó que esta convergencia de intereses carece de una propuesta de futuro, limitándose a ofrecer al pueblo de México lo que denominó como un regreso al pasado. Según la postura de la presidenta, este proyecto político confronta directamente el actual programa de nación en curso.
Ausencia de respaldo ciudadano en la oposición
La jefa del Ejecutivo federal señaló que tanto el PAN como el PRI enfrentan una crisis de legitimidad que se refleja en la debilidad de sus métricas de aprobación social.
- Margen de aprobación: Sheinbaum afirmó que ni el PRI ni el PAN superan el umbral de los dos dígitos en los estudios de opinión actuales.
- Carencia de recambio: La presidenta cuestionó la estrategia de recurrir a Vicente Fox como figura política, interpretándolo como una falta de capacidad para avanzar en cuadros generacionales.
- Señalamientos críticos: La jefa de Estado calificó a Fox como un “traidor a la democracia”, aludiendo a los eventos históricos del desafuero y el proceso electoral de 2006.
- Cuestionamientos internos: La administración federal vinculó a la actual dirigencia del PAN con presuntas irregularidades en el ámbito inmobiliario, contrastando la falta de alternativas frescas en los partidos de oposición frente a la consolidación del proyecto gubernamental actual.

