La Guardia Revolucionaria de Irán mantiene bajo arresto domiciliario al ex presidente Mahmud Ahmadineyad, tras confirmarse sus vínculos con el servicio de inteligencia israelí Mossad, con el objetivo de ejecutar un cambio de régimen y una reconfiguración geopolítica radical en la región.
La intervención del servicio secreto israelí en el círculo político iraní
La detención del ex mandatario, quien gobernó entre 2005 y 2013, responde a una operación de inteligencia que vincula a Ahmadineyad con planes de desestabilización interna diseñados desde el exterior.
- Fuentes oficiales: Cuatro altos funcionarios iraníes confirmaron la medida cautelar impuesta por la Guardia Revolucionaria.
- Coordinación operativa: El ex jefe del Mossad, David Barnea, habría liderado el proceso de reclutamiento mediante encuentros clandestinos.
- Fachada académica: Las reuniones de entrenamiento ocurrieron en Budapest, Hungría, utilizando la Universidad Ludovika como cobertura para los contactos directos.
- Cronología: Las acciones de rescate y captación habrían iniciado en febrero de 2026, facilitando una transformación estratégica del perfil público de Ahmadineyad.
El plan de ruptura con la política exterior vigente
El proyecto de inteligencia pretendía reinstalar a Ahmadineyad en la presidencia para ejecutar un viraje diplomático sin precedentes que alteraría la arquitectura de seguridad en Medio Oriente.
- Reconocimiento estatal: El ex presidente contemplaba el reconocimiento oficial del Estado de Israel.
- Normalización diplomática: Se proyectaba la adhesión de Irán a los Acuerdos de Abraham, estableciendo tratados de paz con el bloque árabe e Israel.
- Desmantelamiento militar: El plan incluía la destrucción total del programa de misiles balísticos iraní y el cierre de sus plantas de producción.
- Control marítimo: Se proyectaba la neutralización de la capacidad naval para garantizar la libre navegación en el Estrecho de Hormuz.
- Neutralización de milicias: El programa preveía la disolución de los grupos aliados mediante el corte definitivo de las líneas de financiamiento, afectando directamente las operaciones de Hamás y Hezbolá.




