Dos turistas estadounidenses escalaron la pirámide de Kukulcán en Chichén Itzá, desafiando una prohibición vigente desde 2008. Tras ser detenidos por locatarios, fueron liberados tras el pago de una multa.
La zona arqueológica de Chichén Itzá fue nuevamente transgredida cuando dos ciudadanos de Estados Unidos escalaron la pirámide de Kukulcán, ignorando las delimitaciones de seguridad y una normativa estricta. Este suceso generó indignación, particularmente por la amplia difusión de imágenes y videos en redes sociales que documentaron la infracción.
La transgresión que indignó a Chichén Itzá: escalada de Kukulcán
La pirámide de Kukulcán, un monumento prehispánico de invaluable valor cultural e histórico, fue el epicentro de un incidente que resalta la continua vulnerabilidad de sitios patrimoniales. La escalada de esta estructura por parte de los visitantes extranjeros ocurrió a pesar de la prohibición explícita impuesta desde el año 2008. Esta normativa federal busca preservar la integridad de la edificación y garantizar la seguridad de los visitantes.
Testigos del suceso indicaron que los turistas ingresaron a la zona arqueológica sin cubrir el costo de entrada. Esta anomalía en el acceso se atribuye a un conflicto en curso entre los prestadores de servicio de Pisté y Tinum, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Gobierno del Estado. La ausencia de un control de seguridad riguroso en los accesos fue aprovechada por los individuos para acercarse y posteriormente ascender la pirámide, quebrantando los cordones de restricción que delimitan la base del monumento. Videos difundidos en plataformas digitales mostraron a los turistas extranjeros desafiando la estricta prohibición federal vigente al escalar la pirámide de Kukulcán en la zona arqueológica de Chichén Itzá.
Consecuencias inmediatas: detención ciudadana y liberación bajo multa
Tras descender de la pirámide, los turistas fueron confrontados y detenidos por artesanos y locatarios de la zona. La indignación generalizada motivó a los ciudadanos a solicitar la intervención de las autoridades competentes. Los infractores fueron entregados a la policía para su procesamiento. Otro material audiovisual documentó cómo visitantes originarios de Estados Unidos burlaron la seguridad en el sitio arqueológico de Chichén Itzá para escalar el Castillo de Kukulcán, llegando casi a la cima de la estructura antes de su detención.
Según la información proporcionada por fuentes locales, los ciudadanos estadounidenses fueron liberados después de efectuar el pago de una multa. Aunque las autoridades no emitieron un comunicado oficial detallado sobre el incidente, la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos establece un rango de sanciones económicas. Las multas por este tipo de infracciones pueden oscilar entre los 34 mil 574 y los 170 mil pesos mexicanos, dependiendo de la gravedad del daño o la transgresión.
El contexto de Chichén Itzá: desafíos regulatorios y eventos recientes
La zona arqueológica de Chichén Itzá ha sido escenario de otros eventos noticiosos que subrayan la complejidad de su gestión y relevancia cultural. Recientemente, el INAH negó la demanda relacionada con la presentación del trofeo del Mundial 2026 en Chichén Itzá, lo que refleja los debates sobre el uso comercial o promocional de estos sitios históricos. Asimismo, el lugar ha sido punto de convergencia para manifestaciones, como las protestas de la CNTE que llegaron a Chichén Itzá en demanda de mejores condiciones de jubilación. En un evento distinto, Joaquín Díaz Mena recibió la Copa del Mundo en Chichén Itzá, destacando la capacidad del sitio para albergar acontecimientos de índole cívica o deportiva, aunque siempre bajo el escrutinio de su impacto en el patrimonio. Estos incidentes, aunque diversos en naturaleza, ilustran el constante escrutinio y la relevancia multifacética de Chichén Itzá en el panorama público.



