La Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha consolidado 332 auditorías individuales de la Cuenta Pública 2025 en un modelo integral, buscando eficiencia y una fiscalización más profunda del gasto federal. Este cambio, anunciado por Aureliano Hernández Palacios, abarcará la totalidad de dependencias federales y sectores críticos como Pemex y las Administraciones del Sistema Portuario Nacional (Asipona).
La ASF reconfigura su estrategia de fiscalización con auditorías integrales
La Auditoría Superior de la Federación (ASF) implementó un cambio sustancial en su metodología para la revisión de los recursos federales erogados. El viernes 5 de junio de 2026, la entidad anunció la eliminación de 332 auditorías previstas en el Programa Anual de Auditorías correspondiente a la Cuenta Pública 2025. Este periodo fiscal corresponde al primer año del sexenio de Claudia Sheinbaum Pardo, marcando un ajuste significativo en el inicio de su administración. Las auditorías dadas de baja fueron reagrupadas y transformadas en un número menor de “auditorías integrales” dirigidas a los entes públicos.
Este nuevo enfoque busca una optimización del proceso de revisión. En lugar de ejecutar múltiples evaluaciones con enfoques separados para un mismo ente fiscalizado, el personal de la ASF realizará una única auditoría denominada “integral”. La medida fue comunicada oficialmente a través de una publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF), donde el organismo, bajo la dirección de Aureliano Hernández Palacios Cardel, detalló la modificación profunda al programa anual. La consolidación de auditorías está diseñada para agrupar “todas aquellas auditorías que se encontraban programadas a una misma entidad fiscalizada”, facilitando un análisis holístico.
Diseño de las auditorías integrales: eficiencia y enfoque múltiple
El modelo de “auditoría integral” implica la aplicación de “una multiplicidad de procedimientos de revisión con enfoque tanto de cumplimiento como de desempeño”. Esta combinación permite a los auditores evaluar no solo la adherencia a la normativa, sino también la efectividad y los resultados de la gestión pública. La ASF proyecta que, mediante esta unificación, un solo proceso de revisión y su correspondiente informe de resultados revelarán “las observaciones y acciones que deriven del proceso de fiscalización, eficientando notablemente así el mismo”.
Además de la eficiencia operativa, esta reestructuración amplía el alcance de la fiscalización. La ASF señaló que, con esta nueva metodología, auditará por primera vez a la totalidad de las dependencias federales. Esto representa una cobertura sin precedentes del gasto público, asegurando que ninguna entidad quede fuera del escrutinio anual. La capacidad de consolidar información y presentar un informe único por entidad se traduce en una comprensión más clara y concisa de la situación fiscal de cada organismo.
Pemex y aduanas: los primeros blancos de la fiscalización consolidada
La aplicación de las auditorías integrales se ilustra con el caso de Petróleos Mexicanos (Pemex) y sus filiales. La ASF canceló 31 auditorías que estaban programadas para la petrolera, las cuales abordaban temas como la deuda de Pemex, la gestión de sus refinerías y las “recuperaciones por siniestros en instalaciones marinas”. Este último punto reviste particular interés, dada la reciente ocurrencia de un derrame de petróleo atribuido a Pemex en el Golfo de México durante el presente año. Todas estas revisiones individuales fueron sustituidas por una única “auditoría integral de Pemex”, con el objetivo de obtener una visión completa de su operación.
El sector aduanero también será objeto de una fiscalización exhaustiva. En un comunicado adicional a la modificación del programa anual de auditorías, la ASF enfatizó que se fiscalizará “de forma total el sector aduanero, con la revisión de 100% de las Administraciones del Sistema Portuario Nacional (Asipona)”. Esta atención especial al sector es de magnitud considerable para los gobiernos de la Cuarta Transformación. El periodo previo, específicamente la administración de Andrés Manuel López Obrador, ha estado asociado con escándalos de corrupción relacionados con el tráfico de combustible, fenómeno conocido como “huachicol fiscal”, haciendo de esta fiscalización un punto crítico de rendición de cuentas.
Implicaciones de la nueva metodología para el sexenio de Sheinbaum
La implementación de las auditorías integrales por parte de la ASF configura un nuevo panorama para la rendición de cuentas durante la administración de Claudia Sheinbaum Pardo, dado que la Cuenta Pública 2025 marca su primer año de gobierno. La unificación de procesos promete una supervisión fiscal más concentrada y con mayor profundidad, al abarcar tanto el cumplimiento como el desempeño en una sola revisión. Esta estrategia está diseñada para identificar con mayor eficiencia las observaciones y acciones correctivas derivadas del proceso de fiscalización.
La decisión de auditar a la totalidad de las dependencias federales, sumada a la revisión integral de sectores estratégicos como Pemex y las Asiponas, indica un compromiso con la transparencia y el combate a la corrupción desde el inicio del nuevo sexenio. La capacidad de la ASF para proporcionar informes consolidados y exhaustivos se convierte en una herramienta fundamental para la gobernanza. La focalización en áreas históricamente vulnerables, como el sector aduanero y la gestión de Pemex, establece una expectativa de mayor escrutinio sobre el manejo de recursos federales.



